Con este sencillo método, las rejillas de la nevera recuperan su aspecto limpio y brillante

Las rejillas y estantes de la nevera pueden acumular rápidamente restos de comida, pequeñas manchas de grasa, líquidos derramados y suciedad pegajosa. Aunque limpiemos el frigorífico con frecuencia, algunas marcas terminan secándose y parecen mucho más difíciles de eliminar.

Por suerte, no hace falta recurrir a productos especialmente agresivos. Con agua tibia, jabón y un sencillo tratamiento para las manchas resistentes es posible devolver a los estantes un aspecto limpio y brillante.

Por qué se ensucian tanto los estantes de la nevera

En el frigorífico guardamos alimentos muy diferentes y basta un pequeño derrame para crear una mancha difícil de detectar.

Un recipiente mal cerrado, unas gotas de salsa, el líquido de una fruta o un poco de leche pueden terminar sobre una balda. Con el frío, algunos residuos se endurecen y quedan adheridos a la superficie.

El problema aparece cuando intentamos retirarlos frotando con demasiada fuerza. En los estantes de vidrio, plástico o con bordes plásticos conviene utilizar métodos suaves para evitar arañazos y deterioro.

Qué necesitas para limpiarlos

Para una limpieza doméstica sencilla puedes preparar:

  • agua tibia
  • unas gotas de detergente lavavajillas
  • bicarbonato de sodio
  • un recipiente pequeño
  • una esponja suave o paño de microfibra
  • un cepillo de dientes limpio y suave para las esquinas
  • un paño seco

No necesitas utilizar todos los ingredientes cada vez. Para la suciedad reciente, normalmente basta con agua y jabón.

El bicarbonato resulta especialmente útil cuando encontramos restos secos que necesitan permanecer humedecidos durante unos minutos antes de desprenderse.

Primer paso: vacía y desconecta la nevera si es necesario

Antes de comenzar, retira los alimentos que estén alrededor de los estantes que vas a limpiar.

Si vas a realizar una limpieza completa del interior, consulta las instrucciones del fabricante para saber si conviene apagar o desconectar el aparato.

Retira las baldas únicamente cuando el diseño del frigorífico lo permita. Si tienes dudas sobre cómo desmontarlas, es preferible consultar el manual antes de hacer fuerza.

Mucho cuidado con los estantes de vidrio fríos

Este detalle es especialmente importante.

No coloques una balda de vidrio muy fría directamente bajo agua caliente.

Un cambio brusco de temperatura puede someter el vidrio a un choque térmico y dañarlo. Una vez retirada la balda, deja que se acerque gradualmente a la temperatura ambiente antes de lavarla con agua tibia.

Evita también utilizar agua hirviendo.

El método sencillo para eliminar la suciedad

1. Empieza con agua tibia y jabón

Prepara agua tibia con unas gotas de detergente lavavajillas.

Humedece una esponja suave o un paño de microfibra y limpia toda la superficie. Presta especial atención a los bordes, donde suelen acumularse restos de líquidos y pequeñas partículas de comida.

Para la suciedad cotidiana, este paso puede ser suficiente.

2. Ablanda las manchas secas

Si encuentras residuos endurecidos, evita rasparlos inmediatamente.

Coloca encima un paño humedecido con agua tibia y déjalo actuar durante unos minutos. La humedad ayudará a ablandar la suciedad y hará que resulte mucho más fácil retirarla sin arañar la superficie.

Después, limpia nuevamente con la esponja.

3. Prepara una pasta de bicarbonato para las manchas resistentes

Cuando todavía queden marcas, mezcla una pequeña cantidad de bicarbonato con unas gotas de agua hasta conseguir una pasta suave.

Extiéndela sobre la zona problemática y deja actuar aproximadamente 5-10 minutos.

Después frota suavemente con un paño húmedo.

No es necesario presionar con fuerza. El objetivo es que la humedad y el tiempo ayuden a desprender el residuo.

No olvides los bordes y las esquinas

En muchos frigoríficos, los estantes de cristal están rodeados por un marco de plástico. Precisamente en esas pequeñas juntas puede acumularse suciedad que no sale al pasar simplemente una bayeta.

Utiliza un cepillo pequeño de cerdas suaves ligeramente humedecido con agua jabonosa.

Pásalo cuidadosamente por:

  • las esquinas;
  • las ranuras;
  • los bordes del marco;
  • los soportes de los estantes.

Después retira los residuos con un paño húmedo.

Aclara y seca completamente

Una vez eliminada la suciedad, pasa un paño limpio humedecido solamente con agua para retirar cualquier resto de jabón o bicarbonato.

Después seca bien cada pieza.

Este último paso ayuda a evitar marcas de agua y deja el cristal mucho más transparente y brillante.

Además, colocar los estantes completamente secos evita introducir humedad innecesaria en el interior del frigorífico.

Qué productos conviene evitar

Para conseguir un resultado brillante no hace falta utilizar herramientas muy abrasivas.

Evita estropajos metálicos, cuchillas y elementos que puedan rayar el cristal o el plástico. Tampoco es buena idea mezclar distintos productos de limpieza domésticos pensando que así funcionarán mejor.

Especialmente importante: nunca mezcles lejía con vinagre, amoníaco u otros limpiadores, ya que determinadas combinaciones pueden producir gases peligrosos.

Si utilizas algún desinfectante comercial, sigue siempre las instrucciones de su etiqueta y comprueba que sea adecuado para la superficie y para el interior de un frigorífico.

Un pequeño hábito que facilita mucho la limpieza

La mejor manera de evitar una sesión larga de limpieza es actuar cuando aparece el derrame.

Si una botella gotea o un recipiente pierde líquido, limpia la zona cuanto antes. Una mancha fresca suele desaparecer en segundos; después de varios días puede requerir remojo y bastante más trabajo.

También ayuda revisar periódicamente recipientes abiertos, frutas demasiado maduras y envases que puedan tener restos pegajosos en la base.

¿Cada cuánto conviene limpiar las rejillas?

No existe una frecuencia única para todos los hogares. Dependerá de cuánto se utilice la nevera y de la cantidad de alimentos almacenados.

Como regla práctica, limpia inmediatamente cualquier derrame visible y aprovecha cada cierto tiempo para retirar los estantes y realizar una limpieza más profunda.

No es necesario esperar hasta que la suciedad resulte evidente.

El resultado: una nevera que vuelve a sentirse limpia

Unos estantes transparentes y sin residuos cambian considerablemente el aspecto del interior del frigorífico.

La clave no está en frotar con mucha fuerza, sino en ablandar primero la suciedad, utilizar materiales suaves y secar bien las superficies.

Con agua tibia, unas gotas de jabón y un poco de bicarbonato para las manchas más persistentes puedes recuperar el aspecto limpio y brillante de las rejillas sin complicar una de esas tareas domésticas que solemos dejar para más adelante.

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