El depósito de agua de una cafetera de cápsulas puede parecer limpio a simple vista y, sin embargo, esconder residuos oscuros en las juntas, esquinas y alrededor de la válvula inferior. Son zonas estrechas en las que la humedad permanece durante mucho tiempo y a las que una esponja normal apenas consigue llegar.
Una limpieza periódica es especialmente importante porque el agua del depósito termina utilizándose para preparar nuestras bebidas. La solución más prudente consiste en desmontar únicamente las piezas autorizadas por el fabricante, utilizar agua tibia y un detergente suave y prestar especial atención a las pequeñas ranuras.
¿Por qué aparecen residuos oscuros en las juntas?
El depósito permanece húmedo durante muchas horas y, dependiendo del diseño, puede contener pequeñas zonas donde el agua no se vacía completamente.
A esto pueden añadirse depósitos minerales y partículas procedentes del ambiente.
Las zonas más problemáticas suelen ser:
- el borde superior;
- las esquinas;
- las juntas desmontables;
- la válvula inferior;
- las ranuras del depósito;
- las uniones entre diferentes piezas.
Si además dejamos agua durante muchos días sin cambiarla, las condiciones son todavía menos favorables para mantener el depósito limpio.
Qué necesitas para limpiarlo
Prepara:
- agua tibia;
- unas gotas de lavavajillas suave;
- una esponja no abrasiva;
- un cepillo pequeño de cerdas suaves;
- bastoncillos de algodón;
- un paño limpio;
- una toalla para dejar secar las piezas.
Antes de comenzar, consulta el manual de tu cafetera. Los sistemas de depósito y válvula varían considerablemente entre fabricantes.
Desconecta primero la cafetera
Antes de manipular el depósito o limpiar las zonas cercanas al aparato, desenchufa la cafetera.
Retira el depósito siguiendo el procedimiento habitual.
Vacía completamente el agua que quede en su interior.
Si existen filtros de agua u otros accesorios desmontables, consulta las instrucciones específicas antes de mojarlos con detergente. Algunos filtros deben retirarse y no deben lavarse con jabón.
Empieza con agua tibia y detergente
Añade al depósito agua tibia y unas gotas de lavavajillas.
No necesitas llenar completamente el recipiente.
Con una esponja suave, limpia las paredes interiores y exteriores.
Evita utilizar agua hirviendo. Algunos depósitos transparentes están fabricados con plásticos que podrían deformarse o deteriorarse con temperaturas demasiado elevadas.
El truco está en trabajar las juntas por separado
Las paredes amplias suelen limpiarse rápidamente. El verdadero problema son las pequeñas ranuras.
Humedece un cepillo de dientes limpio de cerdas suaves con agua jabonosa y pásalo cuidadosamente por todo el borde.
Trabaja las esquinas con movimientos pequeños.
Si una junta es desmontable y el fabricante indica que puede retirarse, puedes limpiarla por separado.
No fuerces una junta que no esté diseñada para desmontarse.
Podrías dañarla y provocar posteriormente una fuga de agua.
Presta especial atención a la válvula inferior
Muchos depósitos incorporan en la parte inferior una válvula que se abre al instalar el recipiente en la cafetera.
Es una zona que puede retener humedad y residuos.
Límpiala únicamente desde las partes accesibles y siguiendo las indicaciones del fabricante.
No introduzcas agujas, cuchillos, alambres ni otros objetos dentro del mecanismo.
Además de dañarlo, podrías alterar el cierre y provocar pérdidas de agua.
¿Qué hacer con los residuos secos?
Si encuentras una pequeña capa adherida en una esquina, no empieces raspándola.
Deja agua tibia con detergente en contacto con esa zona durante unos minutos.
Después vuelve a utilizar el cepillo suave.
El remojo permite que muchos residuos se desprendan sin necesidad de utilizar materiales abrasivos.
Puedes repetir el proceso si es necesario.
¿Y si las manchas oscuras parecen moho?
No todas las manchas oscuras tienen el mismo origen.
Si sospechas que existe crecimiento de moho o una película persistente que vuelve rápidamente, sigue las instrucciones de limpieza y desinfección proporcionadas por el fabricante de la cafetera.
En un componente destinado a contener agua potable, no conviene experimentar con mezclas caseras fuertes.
Si las manchas permanecen dentro de juntas inaccesibles o piezas que no pueden limpiarse correctamente, puede ser necesario sustituir el componente correspondiente.
Aclara varias veces
Esta parte es fundamental.
Después de utilizar lavavajillas, aclara el depósito repetidamente con agua potable limpia.
Llénalo parcialmente, agítalo suavemente y vacíalo.
Repite hasta que no aparezca espuma y no quede olor a detergente.
Aclara también cuidadosamente las esquinas y las zonas alrededor de la válvula.
Deja que el depósito se seque
Cuando hayas terminado, coloca el depósito abierto sobre una toalla limpia.
Déjalo secar al aire antes de volver a montarlo si no vas a utilizar inmediatamente la cafetera.
Evita guardar durante largos periodos un depósito cerrado y húmedo.
Una buena ventilación dificulta que la humedad permanezca atrapada en las pequeñas juntas.
¿Puedo utilizar vinagre?
Aquí conviene diferenciar entre limpiar el depósito y descalcificar el circuito interno de la cafetera.
Algunos fabricantes permiten determinadas soluciones descalcificadoras y otros especifican productos concretos. El vinagre puede no estar recomendado para ciertos modelos o materiales.
Por eso, no viertas automáticamente vinagre a través de la máquina.
Para descalcificar el circuito, utiliza únicamente el procedimiento y el producto indicados por el fabricante de tu modelo.
No mezcles productos de limpieza
Evita combinar diferentes productos intentando conseguir una limpieza más potente.
En particular, nunca mezcles lejía con vinagre, descalcificadores, amoniaco u otros limpiadores.
Además del riesgo de producir vapores peligrosos, los productos agresivos pueden deteriorar juntas, válvulas y plásticos.
Para la limpieza cotidiana del depósito, agua tibia y detergente suave suelen ser un buen punto de partida cuando el fabricante lo permite.
Evita los estropajos abrasivos
Si quieres mantener transparente el depósito, utiliza únicamente materiales suaves.
Los estropajos duros pueden crear pequeños arañazos en el plástico.
Con el tiempo, esas microarañaduras hacen que el recipiente parezca opaco y además crean irregularidades donde puede acumularse más suciedad.
Un cepillo suave resulta mucho más apropiado para las esquinas.
¿Puede lavarse en el lavavajillas?
No lo des por hecho.
Algunos depósitos son aptos para lavavajillas y otros no soportan correctamente sus altas temperaturas.
Consulta el manual o busca las indicaciones correspondientes en la pieza.
Si no existe ninguna indicación clara, sigue el método de limpieza recomendado específicamente para tu modelo.
Cambia regularmente el agua
Una buena limpieza sirve de poco si dejamos posteriormente la misma agua dentro del depósito durante periodos prolongados.
Utiliza agua potable fresca y sigue las recomendaciones del fabricante sobre vaciado y renovación.
Si sabes que no utilizarás la cafetera durante varios días, puede ser conveniente vaciar, limpiar y secar el depósito de acuerdo con las instrucciones del aparato.
Aprovecha para revisar otras piezas desmontables
Mientras limpias el depósito, comprueba también las partes que entran regularmente en contacto con agua o café, por ejemplo:
- bandeja de goteo;
- recipiente de cápsulas usadas;
- rejilla;
- tapa del depósito;
- piezas desmontables indicadas en el manual.
Cada componente puede tener instrucciones de limpieza diferentes.
No introduzcas agua dentro del cuerpo principal de la cafetera.
Cuándo conviene sustituir una junta o depósito
La limpieza no puede reparar materiales deteriorados.
Considera consultar al fabricante o sustituir la pieza correspondiente si observas:
- juntas agrietadas;
- plástico profundamente rayado;
- válvulas dañadas;
- fugas;
- residuos inaccesibles que no pueden eliminarse;
- olor persistente después de una limpieza correcta.
En especial, una junta deformada puede dejar de cumplir correctamente su función de sellado.
El hábito que evita llegar al extremo del “antes”
La mejor estrategia consiste en no esperar hasta que las juntas estén completamente cubiertas de residuos oscuros.
Vacía y renueva el agua regularmente, limpia el depósito con la frecuencia recomendada por el fabricante y presta especial atención a las esquinas.
Después de una limpieza profunda, deja secar correctamente las piezas cuando corresponda.
Un depósito transparente y unas juntas nuevamente limpias
El cambio puede ser enorme. Un depósito inicialmente opaco, con residuos concentrados alrededor de los bordes y las pequeñas juntas, puede recuperar un aspecto mucho más limpio con una limpieza minuciosa.
El secreto no está en utilizar el producto más fuerte, sino en ablandar los residuos con agua tibia, trabajar las ranuras con un cepillo suave, aclarar perfectamente y evitar que la humedad permanezca atrapada durante largos periodos.
Y cuando se trate de descalcificar el interior de la cafetera, recuerda utilizar siempre el procedimiento específico recomendado para tu modelo.