Cuando llega el otoño o después de varios días de viento, es habitual encontrar el jardín cubierto de hojas secas. En lugar de recogerlas todas y desecharlas, una parte puede aprovecharse para preparar un acolchado sencillo alrededor de árboles, arbustos, plantas ornamentales y determinadas zonas del huerto.
Las hojas forman una capa protectora sobre la tierra que ayuda a reducir la evaporación, limita parcialmente la aparición de malas hierbas y protege la superficie del suelo frente a los cambios bruscos de temperatura. A medida que se descomponen, también aportan materia orgánica.
Sin embargo, para obtener un buen resultado conviene seleccionar las hojas adecuadas, triturarlas cuando sea posible y evitar formar capas excesivamente gruesas.
Material necesario
Para preparar este acolchado puedes utilizar:
- Hojas secas y sanas
- Un rastrillo
- Una bolsa o recipiente grande
- Un cortacésped o trituradora de jardín, opcional
- Guantes de jardinería
- Una regadera
- Una pequeña horca o cultivador de mano
No es necesario añadir productos químicos. Las propias hojas son el material principal.
Elegir hojas en buen estado
Recoge preferentemente hojas secas procedentes de árboles y arbustos sanos.
Evita utilizar como acolchado hojas que presenten signos importantes de enfermedades, especialmente si están cubiertas de manchas sospechosas, moho u otros síntomas que puedan estar asociados a patógenos de las plantas.
También es aconsejable separar cualquier basura, plástico, piedra, rama grande o material extraño que se haya mezclado con las hojas.
Si desconoces el origen de unas hojas o sospechas que han estado en contacto con sustancias contaminantes, es mejor no incorporarlas al huerto.
Por qué es mejor triturarlas
Las hojas enteras pueden utilizarse directamente en algunas situaciones, pero una capa gruesa de hojas grandes tiende a compactarse cuando se moja.
Esto puede formar una especie de manta que dificulta la circulación del aire y la penetración uniforme del agua.
Triturarlas parcialmente permite obtener partículas más pequeñas que se distribuyen mejor y se descomponen con mayor facilidad.
Una opción sencilla consiste en extender las hojas secas sobre el césped y pasar el cortacésped por encima, siempre que el equipo sea adecuado para esta tarea. También puede utilizarse una trituradora de jardín.
No es necesario convertirlas en polvo. Basta con romper las hojas en varios fragmentos.
Preparar la tierra antes de colocar el acolchado
Retira primero las malas hierbas más grandes y cualquier residuo que no quieras dejar bajo la capa de hojas.
Si el suelo está extremadamente seco, puedes regarlo ligeramente antes de colocar el acolchado. Resulta más práctico conservar humedad que intentar rehidratar posteriormente una tierra completamente seca debajo de una capa gruesa.
No hace falta remover profundamente el terreno.
El acolchado debe permanecer principalmente sobre la superficie.
Qué cantidad utilizar
Extiende las hojas trituradas formando una capa suelta de aproximadamente 5 a 8 centímetros alrededor de plantas establecidas.
No es necesario compactarlas con las manos.
Si utilizas hojas enteras y grandes, comienza con una capa más ligera y observa su comportamiento después de la lluvia. Si forman una masa compacta, remuévelas o tritúralas antes de añadir más.
En climas muy húmedos puede resultar conveniente utilizar una capa menos gruesa para favorecer la ventilación.
Mantener espacio alrededor de los tallos
No amontones las hojas directamente contra los tallos, troncos o coronas de las plantas.
Deja aproximadamente entre 5 y 10 centímetros de separación alrededor de la base de plantas pequeñas y algo más alrededor de troncos, dependiendo de su tamaño.
Esta pequeña zona libre ayuda a evitar una concentración permanente de humedad sobre tejidos que necesitan permanecer ventilados.
En árboles, el acolchado debe extenderse alrededor del tronco y no formar una montaña pegada a la corteza.
Humedecer ligeramente después de colocarlo
Una vez distribuido el material, puedes aplicar una pequeña cantidad de agua.
El objetivo no es empapar las hojas, sino asentarlas ligeramente para evitar que las primeras ráfagas de viento se las lleven.
Si las hojas están muy secas y ligeras, también puedes mezclarlas con una pequeña cantidad de compost maduro para aportar algo de peso y conseguir una capa más estable.
No obstante, el compost no es imprescindible para preparar un acolchado básico.
Utilizarlo alrededor de arbustos y árboles
Los arbustos ornamentales y los árboles establecidos son lugares especialmente prácticos para aprovechar las hojas.
Distribuye el material bajo la zona cubierta por las ramas, respetando siempre un espacio alrededor del tronco.
Con el paso de los meses, la capa disminuirá de volumen porque las hojas se irán fragmentando y descomponiendo.
Puedes añadir una pequeña cantidad adicional cuando sea necesario en lugar de colocar una capa enorme desde el principio.
Utilizar hojas en el huerto
Las hojas trituradas también pueden emplearse alrededor de algunas plantas del huerto.
En este caso es especialmente importante no cubrir directamente los tallos jóvenes ni enterrar las plantas pequeñas.
Una capa moderada puede ayudar a mantener más estable la humedad del suelo durante períodos secos y reducir el crecimiento de algunas hierbas espontáneas.
Cuando llegue el momento de sembrar directamente en esa zona, aparta el acolchado para que las semillas tengan contacto con la tierra.
Qué hacer cuando las hojas están mojadas
Las hojas mojadas pueden aprovecharse, pero suelen pegarse unas a otras.
Si forman bloques densos, extiéndelas durante un tiempo para que pierdan parte de la humedad o mézclalas con material más seco antes de utilizarlas.
También puedes remover periódicamente una capa que se haya compactado.
El objetivo es conseguir una cobertura relativamente aireada, no crear una barrera impermeable sobre el terreno.
Hojas que necesitan más tiempo para descomponerse
No todas las especies producen hojas con las mismas características.
Algunas hojas gruesas, coriáceas o resistentes tardan considerablemente más en degradarse. En estos casos, triturarlas resulta especialmente útil.
Si tienes una gran cantidad, también puedes compostarlas previamente o preparar mantillo de hojas dejándolas descomponerse durante un período prolongado.
No es necesario esperar a que estén completamente descompuestas para utilizar todas las hojas como acolchado, pero conocer su velocidad de degradación ayuda a decidir el grosor adecuado.
Errores que conviene evitar
Uno de los errores más frecuentes es colocar una capa excesivamente gruesa de hojas enteras. Después de varias lluvias puede convertirse en una masa compacta.
Otro problema es acumular el material directamente contra los troncos.
Tampoco conviene utilizar indiscriminadamente hojas procedentes de plantas claramente enfermas. Dependiendo de la enfermedad, algunos organismos pueden sobrevivir en los restos vegetales.
Evita además cubrir completamente plantas pequeñas o brotes recién aparecidos.
Finalmente, no consideres las hojas una solución permanente contra todas las malas hierbas. El acolchado puede reducir su aparición, pero algunas especies seguirán atravesando la capa.
Revisar el acolchado periódicamente
Cada pocas semanas, observa cómo se encuentra la capa.
Si las hojas siguen sueltas y el agua puede atravesarlas fácilmente, puedes dejarlas en su sitio.
Si están excesivamente compactadas, levántalas ligeramente con las manos o con una pequeña horca de jardín.
Cuando la capa haya disminuido considerablemente, añade nuevas hojas trituradas hasta recuperar un grosor razonable.
No es necesario retirar las hojas que ya han empezado a descomponerse. Esa materia orgánica puede permanecer sobre el suelo.
Una forma sencilla de aprovechar un residuo del jardín
Transformar las hojas secas en acolchado permite aprovechar un material que el propio jardín produce de manera natural.
La técnica es sencilla: seleccionar hojas sanas, triturarlas cuando sea posible, preparar la superficie y distribuir una capa moderada sin cubrir directamente los tallos y troncos.
Con el tiempo, las hojas se van descomponiendo y mezclando progresivamente con la capa superficial del suelo. Mientras tanto, ayudan a conservar humedad, protegen la tierra y pueden reducir parte del trabajo necesario para controlar las malas hierbas.
En lugar de retirar automáticamente todas las hojas del jardín, reservar una parte para utilizarlas como acolchado puede convertirse en una práctica sencilla, económica y útil para mantener el suelo protegido.