Después de pasar varios meses en una terraza, balcón o jardín, las sillas de plástico pueden terminar cubiertas de polvo, contaminación, restos vegetales y manchas oscuras. Las ranuras del asiento y del respaldo suelen ser las zonas más afectadas porque retienen agua y suciedad durante el invierno.
Antes de recurrir a productos muy agresivos, conviene empezar con una limpieza sencilla: agua tibia, detergente y un cepillo suave. La clave está en ablandar primero la suciedad y trabajar después cada ranura.
Materiales necesarios
Para una silla de tamaño estándar prepara:
- 2 litros de agua tibia;
- 2 cucharadas de lavavajillas;
- un cubo;
- una esponja suave;
- un cepillo de cerdas medianas o suaves;
- un cepillo de dientes viejo para las esquinas;
- 2 paños de microfibra;
- guantes;
- una manguera o agua limpia para aclarar.
Para manchas persistentes también puede resultar útil un limpiador específicamente compatible con muebles de plástico exterior.
1. Retira primero la suciedad seca
No empieces mojando inmediatamente una silla cubierta de polvo, hojas y tierra.
Sacúdela en el exterior y utiliza un cepillo seco para eliminar:
- polvo;
- pequeñas hojas;
- telarañas;
- tierra;
- restos acumulados dentro de las ranuras.
Inclina la silla para que la suciedad desprendida caiga al suelo en lugar de introducirse todavía más entre las aberturas.
2. Prepara una limpieza básica
Llena un cubo con aproximadamente dos litros de agua tibia y añade dos cucharadas de lavavajillas.
Mezcla suavemente.
Humedece una esponja y limpia toda la silla, comenzando por el respaldo y terminando en las patas.
Aunque las manchas negras estén concentradas en las ranuras, limpiar primero toda la superficie permite distinguir posteriormente qué zonas necesitan un tratamiento adicional.
3. Deja que la suciedad se ablande
En las zonas muy sucias, distribuye un poco de agua jabonosa y deja actuar entre 5 y 10 minutos.
No permitas que se seque completamente.
Este pequeño tiempo de espera puede ahorrar mucho esfuerzo porque la suciedad acumulada durante meses suele desprenderse con mayor facilidad cuando se ha rehidratado.
Si trabajas al sol y la solución se seca inmediatamente, mueve la silla a una zona sombreada mientras la limpias.
4. El truco para recuperar las ranuras
Introduce un cepillo adecuado en cada ranura y trabaja longitudinalmente.
Después cambia ligeramente el ángulo para limpiar los laterales.
Para los extremos estrechos utiliza un cepillo de dientes viejo.
Presta especial atención a:
- la unión entre asiento y respaldo;
- los extremos de las ranuras;
- la parte inferior del asiento;
- las uniones de los reposabrazos;
- la zona alrededor de las patas.
Es frecuente limpiar perfectamente la superficie superior y descubrir después que todavía queda suciedad negra justo debajo de las aberturas.
5. Aclara y comprueba el resultado
Aclara abundantemente con agua limpia.
Este paso te permitirá diferenciar entre suciedad y decoloración permanente del plástico.
Si las ranuras han recuperado su color, no necesitas seguir utilizando productos.
Cuando permanezcan manchas, realiza una segunda limpieza localizada en lugar de frotar toda la silla agresivamente.
6. Qué hacer si quedan manchas negras
Primero intenta repetir el tratamiento con agua tibia y detergente.
Si no funciona, comprueba las instrucciones del fabricante de la silla antes de aplicar productos más fuertes.
Las manchas negras pueden tener distintos orígenes. Algunas son simplemente suciedad incrustada, mientras que otras pueden estar asociadas a microorganismos favorecidos por la humedad.
Utiliza únicamente productos indicados como compatibles con el tipo de plástico de tu mueble y respeta la concentración y el tiempo de contacto especificados.
No mezcles diferentes limpiadores.
Cuidado con la lejía
La lejía no debería utilizarse automáticamente para cualquier mancha negra.
Puede afectar determinados colores, acabados y materiales, además de dañar plantas o tejidos cercanos si se utiliza sin cuidado.
Si el fabricante permite expresamente un producto a base de lejía, respeta exactamente su dilución y sus instrucciones de seguridad.
Nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco, ácidos ni otros productos de limpieza.
7. Limpia también la parte inferior
Dale la vuelta a la silla.
Es frecuente encontrar una segunda acumulación de suciedad en:
- la parte inferior de las ranuras;
- las cavidades de las patas;
- los refuerzos estructurales;
- las uniones;
- pequeños huecos donde queda agua después de la lluvia.
Utiliza el mismo procedimiento de agua jabonosa y cepillado.
Una silla solamente estará realmente limpia cuando hayas revisado ambas caras.
8. Aclara abundantemente
Cuando hayas terminado, utiliza agua limpia para retirar todo el detergente.
No dejes espuma seca sobre el plástico.
Pasa la mano por la superficie. No debería sentirse pegajosa.
Después inclina la silla durante unos minutos para permitir que salga el agua atrapada en las ranuras y cavidades.
9. Seca la silla
Pasa una microfibra limpia por el asiento, respaldo y reposabrazos.
Después deja la silla en un lugar ventilado hasta que esté completamente seca.
El secado es especialmente importante antes de guardar varias sillas apiladas.
Si quedan húmedas entre sí durante mucho tiempo, pueden volver a aparecer manchas y malos olores.
Errores frecuentes
Utilizar un estropajo metálico
Puede rayar el plástico y dejar una superficie áspera donde posteriormente se acumule más suciedad.
Limpiar solamente las zonas visibles
La parte inferior de las ranuras también necesita atención.
Trabajar bajo un sol muy fuerte
El agua jabonosa puede secarse antes de que tengas tiempo de frotar y aclarar.
Utilizar una hidrolimpiadora demasiado cerca
Una presión excesiva puede dañar determinadas superficies. Si el fabricante permite utilizarla, mantén una distancia prudente y empieza siempre con poca presión.
Mezclar productos
No combines distintos limpiadores domésticos.
¿Y si el plástico continúa gris después de limpiarlo?
Una silla antigua puede estar perfectamente limpia y seguir sin recuperar el blanco original.
La exposición prolongada al sol, los cambios de temperatura y el envejecimiento pueden alterar el aspecto del plástico.
No continúes frotando indefinidamente intentando eliminar una decoloración que ya forma parte del material.
Si al pasar un paño blanco húmedo no sale suciedad y la superficie está limpia, probablemente el problema sea estético y no una capa de residuos.
Cómo proteger las sillas durante el invierno
Antes de guardarlas:
- lávalas;
- acláralas completamente;
- deja que se sequen;
- guárdalas en un espacio seco y ventilado.
Si permanecen en el exterior, utiliza una funda apropiada, pero procura que exista cierta ventilación.
Una funda completamente cerrada sobre muebles húmedos puede atrapar condensación.
También es recomendable evitar dejar las sillas durante meses directamente debajo de árboles o zonas donde caigan constantemente hojas y materia vegetal.
Frecuencia de mantenimiento
Durante la temporada de uso, una limpieza ligera cada dos o tres semanas puede ser suficiente.
Después de una tormenta, revisa las ranuras si han quedado llenas de tierra o restos vegetales.
Antes del invierno realiza una limpieza más profunda.
Y al comienzo de la primavera, inspecciona las zonas inferiores antes de volver a utilizar las sillas.
Cuándo reemplazar una silla
La suciedad no es motivo para desechar una silla que sigue estructuralmente en buen estado.
Sin embargo, conviene sustituirla si encuentras:
- grietas profundas;
- patas debilitadas;
- plástico quebradizo;
- zonas estructurales deformadas;
- uniones que empiezan a romperse.
Una silla puede quedar visualmente impecable después de limpiarla y seguir siendo insegura si el plástico ha perdido resistencia.
Preguntas frecuentes
¿Puedo utilizar bicarbonato?
Antes de utilizar productos abrasivos, incluso suaves, consulta las recomendaciones del fabricante. En algunos plásticos, un fregado repetido puede alterar el acabado. Empieza siempre con agua y detergente.
¿Cómo limpio las ranuras muy estrechas?
Un cepillo de dientes viejo funciona especialmente bien. Utilízalo con agua jabonosa y limpia desde ambos lados de la abertura.
¿Cómo evito que vuelvan a ponerse negras?
Mantén las ranuras libres de restos vegetales, evita almacenar las sillas mojadas y realiza una limpieza antes de guardarlas durante largos periodos.
El secreto está en trabajar las ranuras por ambos lados
Recuperar una silla de terraza después del invierno no requiere empezar con el limpiador más fuerte disponible.
Retira primero la suciedad seca, deja que el agua tibia con lavavajillas ablande los residuos y utiliza un cepillo para trabajar cada ranura desde arriba y desde abajo. Después, aclara abundantemente y deja secar la silla por completo.
Con una limpieza antes de guardarla y otra al comienzo de la temporada, resulta mucho más fácil evitar que las ranuras vuelvan a convertirse en esas líneas oscuras difíciles de recuperar.