El mortero es uno de los utensilios más útiles para triturar ajo, hierbas, especias, semillas y otros ingredientes. Precisamente por ese contacto directo con alimentos intensamente aromáticos, su interior puede terminar manchado y conservar olores incluso después de haberlo lavado.
El ajo, la cebolla, las especias, las hierbas y algunos aceites pueden penetrar en las pequeñas irregularidades de la superficie. El problema es especialmente evidente en morteros porosos, donde un simple aclarado no siempre elimina todos los residuos.
Sin embargo, antes de aplicar cualquier truco casero es fundamental identificar el material. Un mortero de granito sin tratar, uno de mármol pulido, uno de madera y uno de cerámica esmaltada necesitan cuidados diferentes.
El método más seguro consiste en empezar siempre con una limpieza suave y utilizar tratamientos adicionales únicamente cuando sean compatibles con el material.
1. Identificar el material del mortero
Este paso determina prácticamente todo el procedimiento.
Los morteros más habituales pueden ser de:
- Granito
- Mármol
- Cerámica
- Porcelana
- Madera
- Acero inoxidable
- Piedra natural de diferentes tipos
Si conservas las instrucciones del fabricante, consúltalas antes de utilizar detergentes, ácidos o productos abrasivos.
No existe un único método adecuado para todos los morteros.
2. Retirar inmediatamente los restos de alimentos
Después de utilizarlo, elimina todos los restos grandes con una cuchara de madera, silicona o utensilio que no dañe la superficie.
No esperes hasta que el ajo, las hierbas o las salsas se sequen completamente.
Cuanto más tiempo permanezcan los residuos dentro del mortero, más difícil puede resultar eliminar las manchas y los olores.
3. Empezar con agua tibia
Para muchos morteros lavables, el primer tratamiento debe ser simplemente agua tibia.
Aclara el recipiente y la mano del mortero para retirar las partículas sueltas.
Utiliza un cepillo suave para trabajar la textura interior.
En superficies rugosas, el cepillo puede llegar a pequeñas cavidades donde una esponja plana no consigue entrar.
4. Utilizar detergente solamente cuando sea apropiado
En un mortero de cerámica esmaltada, porcelana, acero inoxidable o determinados materiales no porosos, unas gotas de lavavajillas suave pueden facilitar la eliminación de grasa.
Añade una cantidad pequeña.
Limpia con una esponja suave y aclara abundantemente.
Sin embargo, algunos fabricantes de morteros de piedra porosa recomiendan evitar el detergente porque puede penetrar en la superficie y dejar olor o sabor.
En estos casos, sigue las instrucciones específicas del utensilio.
5. El truco del arroz para algunos morteros de piedra
En determinados morteros de granito o piedra sin tratar, triturar arroz blanco seco puede ayudar a recoger pequeñas partículas y residuos aromáticos atrapados en la superficie.
Añade unas cucharadas de arroz crudo limpio.
Tritúralo con la mano del mortero hasta convertirlo progresivamente en un polvo fino.
El arroz puede adquirir una tonalidad grisácea o absorber parte de los residuos.
Desecha ese arroz.
Nunca lo utilices posteriormente para cocinar.
6. Repetir solamente si es necesario
Si la primera tanda de arroz sale claramente coloreada o con olor, puedes repetir el proceso con una pequeña cantidad nueva.
Cuando el polvo permanezca relativamente limpio y sin olor intenso, retíralo completamente.
Después limpia el mortero siguiendo las instrucciones correspondientes a su material.
No hace falta desperdiciar grandes cantidades de arroz.
7. Cómo tratar los olores persistentes
El primer paso para eliminar un olor es retirar completamente la fuente que lo produce.
Cepilla las pequeñas irregularidades y aclara bien.
Después deja secar el mortero completamente al aire.
En ocasiones, un utensilio que parece conservar un olor intenso mientras está húmedo presenta un aroma mucho menos perceptible cuando termina de secarse.
Antes de aplicar nuevos productos, espera hasta que esté completamente seco y comprueba nuevamente.
8. Bicarbonato para materiales compatibles
El bicarbonato puede ayudar a neutralizar determinados olores, pero no debe utilizarse indiscriminadamente.
En una superficie compatible puedes preparar una pasta suave con:
- 2 cucharadas de bicarbonato
- Una pequeña cantidad de agua
Distribúyela por la zona interior y déjala actuar aproximadamente entre 10 y 15 minutos.
Después retírala y aclara abundantemente.
No frotes agresivamente superficies pulidas, ya que el bicarbonato tiene una ligera acción abrasiva.
9. Mucho cuidado con un mortero de mármol
El mármol es una piedra calcárea sensible a los ácidos.
Por eso no conviene utilizar sobre él:
- Vinagre
- Zumo de limón
- Limpiadores antical ácidos
Estos productos pueden atacar la superficie y producir zonas mates que ya no son simplemente suciedad.
Para un mortero de mármol, utiliza un método compatible con piedra natural y sigue las recomendaciones del fabricante.
10. No intentar limpiar el mármol con limón
El limón aparece con frecuencia en trucos domésticos para eliminar olores.
Sin embargo, su ácido cítrico puede reaccionar con el carbonato cálcico del mármol.
El resultado puede ser una pérdida de brillo o un cambio en la textura superficial.
Una mancha eliminada a costa de dañar permanentemente la piedra no representa una buena limpieza.
11. Qué hacer con un mortero de granito
Un mortero de granito sin tratar puede presentar una superficie bastante rugosa.
Después de utilizarlo, retira los alimentos y acláralo siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Un cepillo firme pero no metálico puede ayudar a liberar partículas atrapadas.
El arroz seco puede resultar especialmente útil para retirar pequeños residuos de las irregularidades.
Después deja que el mortero se seque completamente antes de guardarlo.
12. Morteros de cerámica y porcelana
Los modelos esmaltados suelen ser más sencillos de mantener porque la superficie absorbe menos residuos.
Normalmente pueden limpiarse con:
- Agua tibia
- Lavavajillas suave
- Una esponja no abrasiva
Presta atención a posibles grietas o zonas donde el esmalte se haya desprendido.
Una superficie dañada puede comportarse de manera diferente a una completamente esmaltada.
13. Morteros de madera
La madera necesita un tratamiento distinto.
No conviene dejar un mortero de madera sumergido durante mucho tiempo porque puede absorber agua, hincharse o agrietarse durante el secado.
Límpialo rápidamente siguiendo las recomendaciones del fabricante y sécalo inmediatamente.
Tampoco utilices productos agresivos que puedan penetrar en la madera y quedar posteriormente en contacto con los alimentos.
14. No dejarlo durante horas lleno de agua
Incluso cuando el material admite el lavado, un remojo extremadamente prolongado no siempre aporta beneficios.
En determinadas piedras y maderas puede ser contraproducente.
Es preferible trabajar la suciedad de manera localizada y secar correctamente después.
La excepción serán aquellos materiales y fabricantes que indiquen específicamente que pueden permanecer en remojo.
15. Limpiar también la mano del mortero
No olvides la pieza utilizada para triturar.
Su extremo inferior está en contacto permanente con los alimentos y puede conservar tantos residuos como el recipiente.
Limpia especialmente:
- La punta
- Las pequeñas irregularidades
- Las zonas rugosas
- La parte donde se sujeta
Si estás utilizando arroz para limpiar un mortero de piedra, el propio proceso también ayuda a trabajar la superficie de la mano.
16. Cómo eliminar manchas de especias
Cúrcuma, pimentón y otras especias intensamente coloreadas pueden dejar manchas.
No intentes eliminarlas inmediatamente utilizando lejía o un producto extremadamente fuerte.
Primero realiza una limpieza normal.
Después deja secar y observa la superficie.
Una ligera coloración puede desaparecer progresivamente con el uso y los lavados, mientras que un tratamiento agresivo puede alterar permanentemente el material.
17. No utilizar lejía indiscriminadamente
Un mortero está destinado al contacto directo con alimentos.
No utilices lejía concentrada ni otros productos desinfectantes agresivos simplemente para conseguir un aspecto más blanco.
Si existe una situación en la que sea necesaria una desinfección específica, utiliza únicamente un producto apropiado para superficies alimentarias, compatible con el material y siguiendo exactamente las instrucciones de dilución y aclarado.
Para el mantenimiento cotidiano, una buena limpieza física suele ser suficiente.
18. No utilizar estropajos metálicos
Evita la lana de acero y los cepillos metálicos.
Pueden dejar arañazos, modificar superficies pulidas o incluso desprender partículas metálicas.
Utiliza una esponja no abrasiva o un cepillo de cerdas sintéticas.
En una superficie rugosa, un buen cepillo resulta mucho más útil que aplicar una fuerza excesiva.
19. Aclarar abundantemente
Después de cualquier limpieza con un producto compatible, aclara muy bien el mortero.
Presta especial atención a las superficies rugosas.
Los pequeños huecos pueden retener polvo de bicarbonato, detergente o partículas de alimentos.
Continúa aclarando hasta que el agua salga completamente limpia y no observes restos.
20. El secado es fundamental
Después de lavar el mortero, no lo guardes inmediatamente en un armario cerrado.
Retira el exceso de agua.
Déjalo secar al aire en una zona bien ventilada.
Si es posible, colócalo de manera que tanto el interior como la base puedan perder humedad.
Una superficie permanentemente húmeda puede desarrollar olores desagradables y otros problemas.
21. No confundir manchas con el aspecto natural de la piedra
Los morteros de piedra no presentan necesariamente una superficie perfectamente uniforme.
Pueden contener:
- Vetas
- Puntos oscuros
- Diferencias de color
- Pequeñas cavidades
- Irregularidades naturales
No intentes eliminar una veta natural pensando que es suciedad.
Observa cómo cambia la superficie después del lavado antes de aplicar tratamientos adicionales.
22. Cuándo una mancha puede ser permanente
Algunos ingredientes pueden penetrar en materiales porosos y modificar ligeramente su color.
Si el mortero está limpio, no desprende residuos y no conserva olores anormales, una pequeña diferencia de color puede ser simplemente estética.
Continuar frotando con productos abrasivos puede deteriorar el utensilio sin eliminar completamente esa tonalidad.
Un mortero utilizado regularmente no tiene por qué parecer recién comprado para estar correctamente limpio.
23. Cómo evitar que vuelva a conservar olores
La prevención es sencilla:
- Vacía el mortero inmediatamente después de utilizarlo.
- No permitas que los alimentos se sequen durante horas en su interior.
- Limpia también la mano del mortero.
- Aclara correctamente.
- Elimina las partículas de las irregularidades.
- Déjalo secar completamente antes de guardarlo.
Para ingredientes muy aromáticos, limpiar el utensilio justo después de utilizarlo marca una gran diferencia.
24. Qué hacer después de triturar ajo
El ajo puede dejar un olor especialmente persistente.
Retira primero todos los restos visibles.
En un mortero de piedra adecuado para este método, triturar una pequeña cantidad de arroz seco puede ayudar a recoger residuos aromáticos.
Después elimina completamente el polvo y limpia según las instrucciones del material.
En superficies no porosas, agua tibia y una pequeña cantidad de lavavajillas suelen ser suficientes.
25. Cuándo conviene sustituir el mortero
Las manchas por sí solas no suelen justificar sustituirlo.
Sin embargo, revisa el utensilio si presenta:
- Grietas profundas
- Fragmentos que se desprenden
- Esmalte deteriorado
- Bordes rotos
- Madera profundamente agrietada
- Superficies que liberan partículas
Un mortero estructuralmente deteriorado puede ser difícil de limpiar correctamente y dejar de ser adecuado para preparar alimentos.
El método para recuperar un mortero manchado y con olor
Empieza identificando el material, porque este detalle determina qué productos puedes utilizar con seguridad.
Retira inmediatamente los restos de alimentos y limpia la superficie con agua tibia y un cepillo. En materiales no porosos compatibles, utiliza unas gotas de lavavajillas. Para determinados morteros de granito o piedra sin tratar, triturar arroz blanco seco puede ayudar a recoger partículas y olores de las irregularidades.
Si el material lo permite y persisten olores, una pequeña cantidad de bicarbonato puede utilizarse de forma localizada y suave.
En cambio, evita completamente el vinagre y el limón sobre mármol y otras piedras sensibles a los ácidos.
Finalmente, aclara muy bien y deja que tanto el recipiente como la mano del mortero se sequen completamente antes de guardarlos.
El verdadero truco no consiste en utilizar el producto más fuerte, sino en adaptar la limpieza al material. De esta manera es posible eliminar gran parte de los residuos y olores sin sacrificar precisamente aquello que hace que un buen mortero pueda durar durante muchos años.