Las jarras filtrantes se utilizan a diario y están constantemente en contacto con agua. Aunque el recipiente transparente y la tapa suelen recibir una limpieza frecuente, hay pequeñas zonas que pueden pasar desapercibidas: las juntas de silicona situadas alrededor de la tapa, el depósito o determinadas piezas desmontables.
Con el tiempo, estas juntas pueden adquirir un aspecto amarillento, acumular residuos minerales o desarrollar pequeñas manchas en sus ranuras. Como forman parte de un recipiente destinado al agua potable, conviene limpiarlas con productos compatibles con superficies en contacto con alimentos y aclararlas muy bien.
¿Por qué se amarillean las juntas de silicona?
No todas las manchas tienen el mismo origen. Antes de intentar blanquearlas, conviene observar su aspecto.
Entre las causas habituales encontramos:
- Depósitos minerales procedentes del agua.
- Residuos acumulados en las ranuras.
- Humedad permanente.
- Restos de jabón mal aclarados.
- Pigmentación provocada por otros materiales.
- Envejecimiento natural de la silicona.
Una junta antigua también puede cambiar de color de forma permanente. En ese caso, limpiar eliminará los residuos, pero no necesariamente devolverá el tono blanco original.
Lo primero: consulta las instrucciones de la jarra
Las jarras filtrantes contienen diferentes tipos de plástico, silicona y componentes del sistema de filtración.
Por eso, antes de desmontar o remojar una pieza, comprueba las recomendaciones del fabricante.
Algunas tapas pueden introducirse en el lavavajillas y otras no. Determinados componentes electrónicos, indicadores o temporizadores tampoco deben sumergirse.
Y, por supuesto, el cartucho filtrante debe manipularse siguiendo sus propias instrucciones, no como una pieza cualquiera de la jarra.
Qué necesitas
Para empezar con el método más suave prepara:
- Agua templada
- Jabón lavavajillas suave
- Un recipiente limpio
- Un cepillo de dientes de cerdas suaves
- Bastoncillos de algodón
- Un paño limpio
- Una toalla seca
Para depósitos minerales resistentes puede resultar útil una solución ácida suave, como vinagre blanco diluido, pero únicamente cuando el fabricante confirme que es compatible con esas piezas.
Paso 1: desmonta únicamente las piezas previstas para ello
Vacía completamente la jarra.
Retira el cartucho filtrante y déjalo aparte siguiendo las indicaciones del fabricante.
Después desmonta la tapa, el depósito interior y las juntas solo si están diseñadas para retirarse.
No tires con fuerza de una junta que parezca integrada en otra pieza. Una silicona deformada puede dejar de sellar correctamente aunque quede perfectamente limpia.
Paso 2: empieza con agua y jabón
Llena un recipiente con agua templada y añade unas gotas de lavavajillas.
Introduce únicamente las piezas desmontables que puedan lavarse de esta manera.
Déjalas unos minutos para que los residuos se ablanden.
Después pasa suavemente los dedos por la junta.
Muchas veces la película amarillenta superficial empieza a desprenderse simplemente con este primer lavado.
El truco para las pequeñas ranuras
Las juntas suelen tener bordes y canales donde una esponja convencional no llega.
Utiliza un cepillo de dientes de cerdas suaves.
Humedece las cerdas con agua jabonosa y trabaja alrededor de toda la junta mediante movimientos cortos.
Presta especial atención a:
- El borde interior.
- Las pequeñas ranuras.
- La zona donde la silicona toca el plástico.
- Las esquinas.
- Los pliegues de la junta.
No utilices un cepillo metálico ni objetos puntiagudos.
Utiliza un bastoncillo para los rincones difíciles
Si existe una ranura especialmente estrecha, un bastoncillo de algodón puede ayudarte.
Humedece ligeramente la punta con agua jabonosa y pásala por el canal.
Cuando el algodón empiece a oscurecerse, utiliza otro limpio.
Es una manera sencilla de comprobar cuánta suciedad permanecía escondida aunque la junta pareciera limpia a primera vista.
¿Qué hacer con los depósitos de cal?
Si observas una capa blanquecina o amarillenta de aspecto mineral que no desaparece con jabón, puede tratarse de cal.
En piezas compatibles, un ácido suave puede ayudar a disolver estos depósitos.
Sin embargo, no conviene aplicar vinagre indiscriminadamente sobre toda la jarra.
Consulta primero el manual. Si está permitido, utiliza una solución diluida durante un periodo corto y después aclara muy abundantemente.
¿Sirve el bicarbonato?
Puede utilizarse en algunas tareas domésticas, pero no siempre es necesario.
El bicarbonato tiene una ligera acción abrasiva y, si se frota con fuerza, puede afectar determinadas superficies plásticas.
Para las pequeñas juntas de una jarra filtrante, es preferible empezar por agua templada, detergente suave y un cepillo blando.
Solo aumenta la intensidad del tratamiento cuando realmente sea necesario y el material lo permita.
Evita intentar blanquearlas a cualquier precio
Una junta puede estar perfectamente limpia y continuar ligeramente amarilla.
Esto ocurre cuando el cambio de color forma parte del envejecimiento del material.
Seguir aplicando productos cada vez más fuertes no necesariamente recuperará el blanco y podría deteriorar la silicona.
El objetivo principal debe ser eliminar residuos y mantener la pieza higiénica y funcional, no conseguir un color artificialmente perfecto.
Paso 3: aclara muy bien
Después de cepillar las juntas, acláralas con abundante agua potable.
Pasa los dedos por todos los bordes para asegurarte de que no quedan restos de jabón.
Este paso es especialmente importante porque posteriormente la jarra volverá a contener agua destinada al consumo.
No deberían quedar olores ni residuos del producto utilizado.
Paso 4: deja secar completamente
Coloca las piezas sobre una toalla limpia y déjalas secar al aire.
No vuelvas a montar inmediatamente una junta que todavía conserva agua en sus pequeñas ranuras.
La humedad atrapada favorece que la zona vuelva a ensuciarse rápidamente.
Cuando todo esté completamente seco, monta nuevamente la jarra siguiendo las instrucciones del fabricante.
¿Qué ocurre si aparecen puntos negros?
Los puntos negros o manchas persistentes merecen más atención.
Si desaparecen completamente después de una limpieza adecuada, probablemente se trataba de suciedad superficial.
Pero si parecen penetrar dentro de la silicona, reaparecen rápidamente o la junta presenta además olor extraño, deterioro o textura diferente, puede ser más prudente sustituir la pieza.
Una junta económica y reemplazable no merece tratamientos agresivos si su material ya está degradado.
Señales de que conviene cambiar la junta
Además del color, revisa su estado físico.
Considera sustituirla si presenta:
- Grietas.
- Cortes.
- Deformaciones.
- Superficie pegajosa.
- Pérdida de elasticidad.
- Manchas profundas que no pueden eliminarse.
- Olor persistente después de limpiarla.
Una junta deteriorada puede dejar de cumplir correctamente su función.
No utilices objetos afilados
Puede resultar tentador introducir la punta de un cuchillo o una aguja en una ranura muy estrecha.
Evítalo.
Un pequeño corte en la silicona puede convertirse posteriormente en una zona donde se acumule todavía más suciedad y, además, afectar al ajuste de la pieza.
Un cepillo blando o un bastoncillo son alternativas mucho más seguras.
Evita mezclar productos
No combines diferentes productos de limpieza intentando conseguir un efecto más potente.
En particular, nunca mezcles lejía con vinagre, otros ácidos o amoniaco.
Para una jarra filtrante, normalmente no existe ninguna razón para preparar mezclas químicas complejas.
Utiliza un método compatible con el fabricante, aclara completamente y solo entonces considera otro tratamiento si todavía es necesario.
Limpia también la ranura donde encaja la junta
De poco sirve limpiar perfectamente la silicona si la volvemos a colocar sobre una superficie llena de residuos.
Con la junta retirada, si el diseño lo permite, revisa el pequeño canal donde estaba instalada.
Utiliza un cepillo suave o un bastoncillo con agua jabonosa para eliminar cualquier depósito.
Después aclara y seca.
Cuando vuelvas a montar la pieza, tanto la junta como su alojamiento estarán limpios.
Cómo evitar que vuelva a amarillear rápidamente
Una limpieza frecuente es mucho más sencilla que recuperar meses de acumulación.
Cada vez que realices una limpieza completa de la jarra, presta atención también a las juntas.
Déjala secar adecuadamente cuando corresponda y evita mantener agua estancada durante periodos prolongados.
Respeta además los intervalos de sustitución del filtro indicados por el fabricante.
Una pequeña pieza que merece atención
Las juntas de silicona representan una parte mínima de una jarra filtrante, pero sus pequeñas ranuras pueden esconder residuos que pasan fácilmente desapercibidos.
Para recuperarlas, comienza siempre con el método más sencillo: agua templada, unas gotas de lavavajillas y un cepillo de cerdas suaves para trabajar cuidadosamente los bordes y canales.
Si quedan depósitos minerales, utiliza únicamente un tratamiento compatible con el modelo de jarra y aclara abundantemente.
Y recuerda: si después de limpiar la silicona continúa ligeramente amarillenta pero está limpia, flexible y sin olor, puede tratarse simplemente de envejecimiento. Si está agrietada, pegajosa o profundamente manchada, sustituirla será una solución mucho más sensata que intentar blanquearla con productos agresivos.