Los recipientes de plástico transparentes pueden adquirir con el tiempo un tono amarillo o anaranjado, especialmente después de guardar alimentos con tomate, curry, cúrcuma, aceite o salsas muy pigmentadas. Aunque el recipiente esté lavado, estos pigmentos pueden permanecer adheridos al plástico y darle un aspecto sucio.
Antes de sustituirlo, se puede intentar una limpieza profunda con métodos relativamente sencillos. Sin embargo, conviene distinguir entre una mancha superficial y un plástico que ha amarilleado debido al envejecimiento, los arañazos o la exposición prolongada al calor. En este último caso, recuperar completamente la transparencia original puede no ser posible.
Materiales necesarios
Para empezar puedes preparar:
- Agua templada
- Detergente lavavajillas
- Bicarbonato de sodio
- Una esponja suave
- Un cepillo pequeño de cerdas suaves
- Un paño limpio
- Opcionalmente, limón
No es necesario utilizar todos estos productos simultáneamente. Empieza siempre por el método más suave y aumenta la intensidad únicamente si la mancha permanece.
Primer paso: elimina completamente la grasa
Muchas manchas amarillas permanecen porque los pigmentos están asociados a una fina capa de grasa.
Llena el recipiente con agua templada y añade unas gotas de detergente lavavajillas. Déjalo reposar durante aproximadamente 10 minutos.
Después, limpia cuidadosamente todas las paredes, las esquinas y el fondo con una esponja suave.
Aclara abundantemente.
Si el recipiente queda limpio pero sigue presentando manchas amarillas, puedes pasar al tratamiento con bicarbonato.
Prepara una pasta de bicarbonato
Coloca entre dos y tres cucharadas de bicarbonato de sodio en un pequeño recipiente.
Añade agua poco a poco hasta obtener una pasta espesa pero fácil de extender.
No hace falta preparar una gran cantidad. El objetivo es cubrir las zonas manchadas con una capa fina.
Extiende la mezcla por el interior del recipiente, prestando especial atención a las esquinas y a las zonas donde el color amarillo o anaranjado sea más intenso.
Déjala actuar entre 20 y 30 minutos.
Para manchas antiguas puedes prolongar el tiempo, siempre observando el estado del material.
Frota sin rayar el plástico
Después del reposo, utiliza una esponja suave para trabajar la pasta sobre las manchas.
Realiza movimientos circulares sin ejercer una presión excesiva.
Los estropajos metálicos y otros materiales muy abrasivos deben evitarse. Aunque puedan retirar parte de una mancha, también pueden producir pequeños arañazos.
Estas microarañazos hacen que el recipiente pierda transparencia y pueden facilitar que la suciedad y los pigmentos se adhieran nuevamente.
Para las esquinas difíciles, utiliza un cepillo pequeño de cerdas suaves.
Aclara cuidadosamente
Una vez terminado el tratamiento, elimina toda la pasta con abundante agua.
Después puedes realizar un segundo lavado con detergente lavavajillas para asegurarte de que no quede ningún residuo.
Aclara nuevamente y deja secar completamente.
Cuando el plástico está seco resulta mucho más sencillo comprobar cuánto ha disminuido la mancha.
Si todavía queda una ligera coloración, puedes repetir el tratamiento en otra ocasión en lugar de frotar agresivamente durante mucho tiempo.
El limón como alternativa para algunas manchas
Para una coloración ligera también puede probarse zumo de limón.
Distribuye una pequeña cantidad sobre la zona manchada y déjala actuar durante unos 15 o 20 minutos.
Después, lava el recipiente normalmente con agua y detergente.
El limón no garantiza la eliminación de manchas profundamente absorbidas y no es necesario mezclarlo con bicarbonato. Cuando un ácido como el limón se mezcla directamente con bicarbonato, ambos reaccionan y gran parte de su efecto químico se neutraliza.
Por eso resulta más práctico probar cada método por separado.
¿Puede ayudar la luz del sol?
En determinados recipientes, una breve exposición a la luz solar después del lavado puede ayudar a disminuir algunos pigmentos.
Lava primero el recipiente y déjalo húmedo o completamente limpio antes de colocarlo en un lugar soleado durante un periodo limitado.
Comprueba regularmente el resultado.
No dejes durante días un recipiente de plástico expuesto a calor y radiación solar intensa. Una exposición prolongada puede acelerar el envejecimiento de algunos plásticos, deformarlos o volverlos más frágiles.
Qué hacer con las manchas de tomate
Las salsas de tomate son una de las causas más habituales de manchas anaranjadas.
En estos casos, eliminar primero toda la grasa con detergente es particularmente importante. Después puede aplicarse la pasta de bicarbonato sobre las zonas coloreadas.
Si el recipiente está muy rayado, parte del pigmento puede haberse introducido en las pequeñas marcas de la superficie. El resultado entonces puede ser menos espectacular.
Una ligera coloración residual no significa necesariamente que el recipiente siga sucio.
Limpia también la tapa y la junta
Las tapas también pueden acumular grasa y pigmentos.
Si la tapa tiene una junta desmontable y el fabricante permite retirarla, extráela cuidadosamente y limpia por separado la ranura.
Utiliza agua templada, detergente y un cepillo pequeño.
Aclara todas las piezas y déjalas secar completamente antes de volver a montar el recipiente.
La humedad atrapada debajo de una junta puede producir malos olores y favorecer la aparición de suciedad.
Cómo prevenir nuevas manchas
Una de las mejores estrategias consiste en no dejar durante demasiado tiempo alimentos muy pigmentados dentro del recipiente después de terminar de utilizarlos.
Cuando esté vacío, acláralo cuanto antes.
Para alimentos con mucho tomate, curry o cúrcuma, utilizar un recipiente de vidrio puede ser una alternativa práctica cuando esté disponible.
También conviene evitar recalentar repetidamente alimentos muy grasos y pigmentados en recipientes de plástico que no estén específicamente diseñados para ello.
Respeta siempre las instrucciones del fabricante sobre microondas, lavavajillas y temperatura máxima.
Errores frecuentes
No utilices estropajos metálicos ni cuchillos para raspar una mancha.
No mezcles indiscriminadamente diferentes productos de limpieza. En particular, nunca combines lejía o productos que contengan cloro con vinagre, limón, amoníaco u otros limpiadores.
Tampoco utilices agua hirviendo si el recipiente no está diseñado para soportarla.
Evita frotar durante demasiado tiempo con materiales abrasivos. Conseguir un recipiente ligeramente menos amarillo a costa de dejar toda su superficie rayada no representa una mejora.
Cuándo es mejor sustituir el recipiente
Una mancha de color no siempre obliga a desechar un recipiente. Sin embargo, el estado físico del plástico sí merece atención.
Considera sustituirlo si presenta grietas, deformaciones importantes, zonas derretidas, deterioro considerable o una superficie interior muy dañada y difícil de limpiar.
También conviene seguir cualquier recomendación específica del fabricante sobre la vida útil y el uso alimentario del recipiente.
Una limpieza sencilla puede recuperar gran parte de su aspecto
Para las manchas amarillas habituales, empieza eliminando completamente la grasa con agua templada y detergente. Si el color persiste, aplica durante unos 20 o 30 minutos una pasta preparada con bicarbonato y una pequeña cantidad de agua.
Frota después con una esponja suave, aclara abundantemente y deja secar.
Las manchas recientes suelen responder mejor que las antiguas. Si el plástico ha cambiado de color debido al envejecimiento o está profundamente rayado, ninguna limpieza doméstica garantizará que vuelva a quedar completamente transparente.
La mejor prevención sigue siendo lavar los recipientes poco después de utilizarlos, evitar herramientas abrasivas y reservar, cuando sea posible, recipientes de vidrio para alimentos especialmente grasos o pigmentados.