Cómo limpiar una campana extractora y una cocina llenas de grasa sin pasar horas frotando

En la cocina, la grasa no se queda únicamente en las sartenes y las ollas. Con el tiempo también forma una capa pegajosa sobre la campana extractora, los filtros, los azulejos y la placa de cocción. Cuando esa grasa se mezcla con polvo y restos de alimentos, eliminarla puede convertirse en una tarea bastante desagradable.

Sin embargo, no siempre hace falta recurrir a productos extremadamente agresivos ni pasar una hora frotando. El secreto está principalmente en ablandar la grasa antes de empezar a limpiar.

Con este sencillo método puedes recuperar el brillo de la cocina y facilitar considerablemente la limpieza.

¿Por qué cuesta tanto eliminar la grasa acumulada?

Cada vez que cocinamos, pequeñas partículas de grasa pasan al aire. Una parte es absorbida por la campana extractora, mientras que otra termina depositándose sobre las superficies cercanas.

El calor hace que esas salpicaduras se sequen poco a poco y formen una capa cada vez más resistente.

Por eso, una mancha reciente suele desaparecer fácilmente, mientras que la grasa acumulada durante semanas o meses puede requerir bastante más trabajo.

La clave está en no intentar eliminarla en seco.

Qué necesitas

Para realizar una limpieza profunda prepara:

  • agua muy caliente;
  • detergente lavavajillas desengrasante;
  • bicarbonato de sodio;
  • varios paños de microfibra;
  • una esponja no abrasiva;
  • un cepillo pequeño o un cepillo de dientes viejo;
  • un recipiente grande o el fregadero;
  • guantes de limpieza.

Si vas a limpiar acero inoxidable, utiliza siempre materiales suaves para evitar arañazos.

Empieza por la campana extractora

Antes de comenzar, apaga la campana y desconéctala de la corriente si puedes hacerlo de forma segura.

Asegúrate también de que la cocina esté completamente fría.

Después, retira los filtros metálicos siguiendo las instrucciones del fabricante.

Precisamente en estos filtros suele acumularse una gran cantidad de grasa.

El truco para desengrasar los filtros con menos esfuerzo

Llena el fregadero o un recipiente suficientemente grande con agua muy caliente.

Añade una cantidad generosa de detergente lavavajillas desengrasante. También puedes incorporar una o dos cucharadas de bicarbonato de sodio.

Introduce los filtros y déjalos en remojo durante aproximadamente 20 o 30 minutos.

El agua caliente y el detergente irán reblandeciendo los depósitos de grasa.

Después del remojo, pasa suavemente un cepillo por las zonas donde todavía queden restos. La suciedad debería desprenderse mucho más fácilmente.

Aclara los filtros con abundante agua limpia y deja que se sequen completamente antes de volver a colocarlos.

Cómo limpiar una campana de acero inoxidable

El acero inoxidable queda muy elegante en una cocina, pero también hace especialmente visibles las huellas y las salpicaduras.

En muchos casos basta con preparar agua caliente con unas gotas de detergente lavavajillas.

Humedece un paño de microfibra, escúrrelo bien y pásalo por la superficie.

Si existe una capa considerable de grasa, deja actuar la solución durante unos minutos antes de retirarla.

Limpia siguiendo el acabado del acero

Si la campana es de acero inoxidable cepillado, fíjate en las pequeñas líneas que forman su acabado.

Limpia siguiendo la dirección de esas líneas en lugar de realizar movimientos circulares agresivos.

Una vez eliminada la grasa, pasa otro paño ligeramente humedecido con agua limpia para retirar cualquier resto de detergente.

Finalmente, seca inmediatamente con una microfibra limpia y seca.

Así evitarás buena parte de las marcas de agua.

No olvides la parte inferior de la campana

Es una de las zonas donde más grasa puede acumularse.

Una vez retirados los filtros, limpia cuidadosamente las superficies accesibles con un paño ligeramente húmedo y un producto adecuado para el material.

Evita pulverizar líquidos directamente cerca del motor, las luces, los botones o cualquier componente eléctrico.

Es más seguro aplicar el producto sobre el paño y después limpiar la superficie.

Para las esquinas difíciles de alcanzar puede resultar útil un cepillo de dientes viejo ligeramente humedecido.

Cómo limpiar los azulejos llenos de grasa

La pared situada detrás de los fogones recibe salpicaduras prácticamente cada vez que cocinamos.

Si tienes azulejos convencionales, empieza nuevamente con agua caliente y detergente lavavajillas.

Extiende la solución sobre la superficie y déjala actuar unos minutos.

Este pequeño tiempo de espera puede marcar una gran diferencia.

Si empiezas a frotar inmediatamente una capa de grasa seca, tendrás que hacer mucho más esfuerzo. Si primero consigues reblandecerla, suele desprenderse con facilidad.

Pasa después una esponja suave y utiliza un cepillo pequeño para las juntas si fuera necesario.

Finalmente, aclara con un paño húmedo y seca la superficie.

¿Y los fogones de gas?

Cuando todo esté completamente frío, retira las rejillas y aquellos componentes desmontables que permita tu modelo.

Consulta las instrucciones del fabricante antes de sumergir cualquier pieza, ya que no todos los componentes pueden permanecer mucho tiempo bajo el agua.

Las rejillas muy grasientas normalmente pueden limpiarse con agua caliente y detergente lavavajillas.

Mientras están en remojo, limpia la superficie de los fogones.

Primero elimina migas y restos de comida. Después utiliza una esponja suave con agua caliente y detergente.

Trabaja con especial cuidado alrededor de los quemadores y mandos para evitar que entre demasiada humedad en sus mecanismos.

Bicarbonato para la suciedad más resistente

Si alguna mancha no desaparece con el detergente, el bicarbonato puede ayudar en determinadas superficies compatibles.

Mezcla una pequeña cantidad de bicarbonato con suficiente agua para formar una pasta.

Aplícala únicamente sobre la zona problemática y déjala actuar unos minutos.

Después frota suavemente con una esponja no abrasiva y aclara bien.

En materiales delicados o electrodomésticos con acabados especiales, consulta primero las recomendaciones del fabricante y prueba el método en una zona poco visible.

Errores que pueden estropear la cocina

Cuando una superficie está extremadamente sucia, puede resultar tentador utilizar el estropajo más agresivo disponible.

No siempre es una buena decisión.

Evita los estropajos metálicos y los productos muy abrasivos sobre el acero inoxidable, ya que pueden provocar arañazos permanentes.

Tampoco mezcles productos de limpieza al azar.

Algunas combinaciones pueden liberar gases peligrosos. En particular, nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco u otros productos de limpieza.

Para eliminar la grasa cotidiana, el agua caliente y un buen detergente lavavajillas suelen ser suficientes.

El mejor truco es evitar que la grasa se acumule

Una campana que lleva meses sin limpiarse necesitará inevitablemente más trabajo.

En cambio, dedicar unos minutos periódicamente al mantenimiento puede impedir que aparezca una capa de grasa como la que vemos en muchas cocinas descuidadas.

Después de cocinar alimentos que producen muchas salpicaduras, espera a que las superficies se enfríen y pasa un paño por los azulejos y los fogones.

Limpia también regularmente el exterior de la campana y comprueba el estado de sus filtros.

La frecuencia dependerá de cuánto cocines y de las recomendaciones específicas del fabricante.

Una cocina brillante sin complicarse demasiado

Cuando una campana está cubierta por una capa gruesa de grasa, puede parecer que solamente un limpiador muy potente será capaz de recuperarla.

Pero muchas veces el agua caliente, el detergente lavavajillas y un poco de tiempo de actuación hacen gran parte del trabajo.

El principio es sencillo: en lugar de intentar arrancar una capa de grasa seca a fuerza de frotar, primero hay que conseguir que se ablande.

Después, utiliza materiales suaves, aclara correctamente y seca las superficies.

Con este método y una limpieza regular, el cambio puede ser enorme: la campana recupera su brillo, los azulejos vuelven a verse limpios y los fogones quedan mucho más cuidados sin necesidad de pasar horas frotando.

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