Utilizamos el cepillo para el cabello casi todos los días, pero no siempre pensamos en todo lo que termina acumulándose entre sus púas. Cabellos, polvo, grasa natural, pelusas y restos de productos como laca, aceites o cremas pueden formar con el tiempo una capa difícil de retirar.
El problema no está únicamente en los cabellos visibles. La suciedad suele concentrarse precisamente alrededor de la base de las púas y dentro de las pequeñas ranuras del cepillo, donde resulta difícil llegar con un paño.
Con una limpieza periódica y unas herramientas sencillas es posible recuperar el cepillo sin dañarlo.
¿Por qué se ensucia tanto un cepillo para el cabello?
Cada vez que nos cepillamos, el utensilio entra en contacto con el cabello y el cuero cabelludo. Como consecuencia, puede recoger pequeñas cantidades de grasa natural y partículas que posteriormente quedan atrapadas en su superficie.
Si además utilizamos productos capilares, parte de ellos puede transferirse al cepillo.
Con el paso de las semanas pueden acumularse:
- Cabellos enredados alrededor de las púas.
- Pelusas y polvo.
- Grasa.
- Restos de acondicionadores sin aclarado.
- Aceites y sérums.
- Laca y otros productos de peinado.
La mezcla puede terminar formando depósitos grisáceos o pegajosos alrededor de cada púa.
Primero identifica el material del cepillo
Antes de mojarlo, comprueba de qué está fabricado.
Un cepillo completamente de plástico puede tolerar una limpieza diferente a uno fabricado con madera, materiales naturales, partes acolchadas o componentes que no deberían permanecer sumergidos.
Si tienes dudas, consulta las instrucciones del fabricante.
En los cepillos que no pueden sumergirse, es preferible realizar una limpieza localizada con un paño y un pequeño cepillo húmedo.
1. Retira primero todos los cabellos
Este paso debe realizarse antes de utilizar agua.
Empieza retirando con los dedos los cabellos que salgan fácilmente.
Para los que estén fuertemente enrollados alrededor de las púas puedes utilizar un limpiador específico para cepillos o un peine fino adecuado.
Trabaja por pequeñas secciones hasta dejar visible la base.
Si necesitas cortar algún cabello muy enredado, hazlo con muchísimo cuidado para no dañar las púas ni la superficie del cepillo.
2. Saca la pelusa acumulada en la base
Una vez retirados los cabellos largos, probablemente descubrirás una capa de pequeñas fibras alrededor de las púas.
Aquí resulta muy útil un cepillo de dientes limpio reservado para este tipo de tareas.
Pásalo suavemente entre las filas de púas para levantar el polvo y las pelusas.
Trabaja desde diferentes direcciones porque la suciedad puede quedar atrapada alrededor de toda la base.
3. Prepara agua con un poco de jabón
Para un cepillo de plástico apto para el contacto con agua, prepara un recipiente con agua tibia y unas gotas de jabón suave o champú.
No es necesario utilizar grandes cantidades.
Si el fabricante permite sumergir completamente el cepillo, puedes dejarlo unos minutos para ayudar a ablandar la grasa y los residuos de productos.
En cambio, si tiene una base acolchada, partes de madera u otros componentes sensibles, evita el remojo completo.
4. El truco está en trabajar las pequeñas ranuras
Humedece ligeramente un cepillo de dientes con la solución jabonosa.
Pásalo entre las púas realizando movimientos cortos.
Concéntrate especialmente en:
- La base de cada púa.
- Los bordes interiores.
- Las ranuras de ventilación.
- Las esquinas.
- La unión entre el cabezal y el mango.
No hace falta empapar continuamente el cepillo. Lo importante es que las cerdas pequeñas alcancen físicamente los lugares donde una esponja no entra.
5. Cómo eliminar la película grasa
Si utilizas aceites, sérums o cremas para el cabello, es posible que después de retirar el polvo todavía notes una superficie ligeramente pegajosa.
En ese caso, coloca una pequeña cantidad de jabón o champú sobre el cepillo de dientes húmedo y trabaja únicamente las zonas afectadas.
El jabón ayudará a desprender la película grasa.
Después será importante aclarar correctamente para que no queden residuos del producto de limpieza.
6. No olvides el mango y los bordes
Mientras limpiamos las púas, es fácil olvidarse del resto del cepillo.
Pasa un paño húmedo con una pequeña cantidad de jabón por el mango y los bordes exteriores.
La zona donde sujetamos el cepillo también puede acumular restos de productos cosméticos y grasa de las manos.
Termina pasando otro paño limpio y húmedo.
7. Aclara según el tipo de cepillo
En los modelos de plástico completamente lavables, aclara con agua limpia procurando retirar todo el jabón.
Si el cepillo no debe sumergirse, utiliza un paño bien escurrido para eliminar los residuos de jabón poco a poco.
Evita dejar agua atrapada dentro de una base acolchada o en cavidades que no puedan secarse fácilmente.
8. Déjalo secar completamente
Después de la limpieza, sacude suavemente el exceso de agua si el modelo lo permite.
Coloca el cepillo con las púas orientadas hacia abajo o en una posición que favorezca el drenaje y déjalo secar en un lugar ventilado.
No lo guardes inmediatamente dentro de un cajón cerrado.
La humedad retenida puede generar olores y deteriorar determinados materiales.
¿Qué productos conviene evitar?
Para una limpieza normal no hace falta recurrir a productos agresivos.
Evita utilizar lejía concentrada, disolventes o limpiadores abrasivos sin comprobar previamente que sean compatibles con el material.
También debes tener cuidado con el agua muy caliente, ya que algunas piezas de plástico pueden deformarse.
Una limpieza suave realizada regularmente suele ser mucho más efectiva que intentar recuperar el cepillo después de meses de acumulación.
Cada cuánto conviene limpiarlo
No existe una frecuencia idéntica para todo el mundo.
Una buena costumbre es retirar los cabellos atrapados con frecuencia, antes de que formen una capa gruesa.
La limpieza más profunda dependerá de cuánto utilices el cepillo y de la cantidad de productos capilares que apliques habitualmente.
Si observas polvo alrededor de las púas, una película pegajosa o acumulaciones visibles, es un buen momento para limpiarlo.
El pequeño hábito que facilita muchísimo la limpieza
No esperes hasta que las púas estén completamente cubiertas.
Retirar regularmente los cabellos evita que estos formen una especie de red que posteriormente atrapa polvo y grasa.
Cuanto más despejada esté la base del cepillo, más sencillo será mantenerla limpia.
También puedes pasar ocasionalmente un pequeño cepillo seco entre las púas para retirar el polvo antes de que se adhiera a los residuos grasos.
¿Cuándo es mejor sustituir el cepillo?
La limpieza puede recuperar un cepillo sucio, pero no reparar uno deteriorado.
Si las púas están rotas o presentan bordes que pueden enganchar el cabello, la base está agrietada, las almohadillas se desprenden o existen zonas internas imposibles de limpiar y secar, puede ser preferible sustituirlo.
Un cepillo limpio con unos minutos de mantenimiento
La transformación puede ser considerable: debajo de una capa de cabellos, pelusas y residuos suele haber un cepillo perfectamente aprovechable.
El método consiste en trabajar por etapas. Primero se retiran los cabellos, después el polvo y finalmente la película grasa con una pequeña cantidad de agua jabonosa, siempre respetando el material del cepillo.
Prestar especial atención a las ranuras y a la base de las púas permite conseguir una limpieza mucho más completa y mantener el cepillo en mejores condiciones para el uso diario.