Cuando la tierra de una maceta continúa completamente mojada varios días después del riego, conviene prestar atención. El problema puede deberse a un sustrato demasiado compacto, una maceta sin suficiente drenaje, un plato lleno de agua, poca ventilación o simplemente a un riego demasiado frecuente. Mantener las raíces constantemente saturadas reduce el oxígeno disponible y puede terminar debilitando la planta. La solución no consiste únicamente en dejar de regar: primero hay que descubrir por qué el agua no está saliendo correctamente.
Materiales que puedes necesitar
Dependiendo de la causa del problema:
- Sustrato nuevo adecuado para la especie
- Perlita, piedra pómez u otro material aireante
- Una maceta con uno o varios agujeros de drenaje
- Tijeras limpias y desinfectadas
- Una bandeja o plato para recoger el agua
- Un palillo de madera para comprobar la humedad
- Guantes de jardinería
- Una pequeña pala
Si necesitas preparar una mezcla más aireada para una planta de interior común, puedes comenzar, de manera orientativa, con:
- 3 partes de sustrato para plantas de interior
- 1 parte de perlita o piedra pómez
No existe una mezcla universal. Cactus, suculentas, orquídeas y otras plantas con necesidades específicas requieren sustratos diferentes.
1. Comprueba si realmente existe un problema
La superficie puede parecer seca mientras el interior continúa húmedo, o puede suceder exactamente lo contrario.
Introduce un palillo de madera varios centímetros en el sustrato y retíralo. Si sale muy húmedo, oscuro y cubierto de tierra adherida, todavía existe bastante humedad en el interior.
También puedes levantar la maceta. Una maceta con el sustrato saturado suele pesar considerablemente más que cuando está próxima a necesitar agua.
Si han pasado varios días y la tierra continúa empapada, revisa el drenaje.
2. Revisa los agujeros de la maceta
Levanta la maceta y comprueba su parte inferior.
Debe disponer de agujeros que permitan salir al exceso de agua. Si existen pero están bloqueados por raíces o tierra compactada, el agua puede quedar retenida.
No introduzcas objetos puntiagudos profundamente a través de los agujeros, ya que podrías dañar las raíces.
Si la planta está en un recipiente decorativo sin drenaje, lo más práctico suele ser mantenerla dentro de una maceta interior perforada que pueda retirarse para regar y escurrir.
Una maceta completamente cerrada aumenta considerablemente el riesgo de exceso de humedad.
3. Nunca dejes agua acumulada en el plato
Después de regar, espera aproximadamente entre 10 y 20 minutos para que salga el exceso de agua.
Después vacía el plato o cubremaceta.
Dejar varios centímetros de agua permanentemente debajo de la maceta puede mantener húmeda la parte inferior del sustrato durante demasiado tiempo.
Si vuelves varias horas después y todavía encuentras bastante agua acumulada, retírala.
4. Deja que el sustrato pierda humedad
Si la planta no muestra síntomas graves, evita trasplantarla inmediatamente solo porque la tierra esté húmeda.
Suspende temporalmente el riego y coloca la maceta en un lugar con la iluminación apropiada para esa especie y una circulación de aire normal.
No intentes solucionar el problema colocando repentinamente una planta de sombra bajo sol intenso. Podrías provocar quemaduras en las hojas sin solucionar correctamente el problema de las raíces.
Tampoco utilices un secador de pelo ni fuentes de calor directo para secar la tierra.
5. Mejora un sustrato excesivamente compacto
Si cada riego convierte la tierra en una masa pesada que tarda muchos días en secarse, el sustrato puede retener demasiada agua para las condiciones de cultivo.
Cuando corresponda trasplantar, utiliza una mezcla más aireada.
Para muchas plantas de interior puede funcionar una combinación aproximada de tres partes de sustrato apropiado para