Cómo eliminar los malos olores de los recipientes de plástico para alimentos.

Los recipientes de plástico son muy prácticos para guardar sobras, preparar comidas con antelación o transportar alimentos. El problema aparece cuando ciertos ingredientes, como tomate, ajo, cebolla, pescado, salsas o comidas especiadas, dejan un olor persistente incluso después de lavar el recipiente.

Antes de sustituir un recipiente que todavía está en buenas condiciones, merece la pena realizar una limpieza más profunda. El plástico puede retener restos de grasa y aromas, especialmente cuando el alimento permanece almacenado durante muchas horas. Con agua caliente, detergente y algunos productos domésticos sencillos es posible reducir gran parte de estos olores.

Lo que vas a necesitar

Para una limpieza básica prepara:

  • Agua caliente, pero no hirviendo
  • Detergente para platos
  • Una esponja suave
  • Bicarbonato de sodio
  • Un recipiente pequeño para preparar la mezcla
  • Un paño limpio
  • Opcionalmente, vinagre blanco para una limpieza complementaria

No necesitas utilizar productos especialmente agresivos. De hecho, es preferible empezar siempre con el procedimiento más suave.

Empieza eliminando completamente los restos de comida

Vacía el recipiente y retira cualquier resto sólido. Presta especial atención a las esquinas, las ranuras de la tapa y las zonas próximas a las juntas de silicona, si las tiene.

Acláralo primero con agua.

Si el recipiente está cubierto de grasa, evita empezar únicamente con agua fría, porque puede resultar más difícil desprender los residuos aceitosos.

Añade unas gotas de detergente y agua caliente compatible con el recipiente. Lava todas las superficies con una esponja suave durante uno o dos minutos.

Limpia también la tapa por separado.

Después, aclara abundantemente.

Utiliza bicarbonato para los olores persistentes

Cuando el recipiente está limpio pero todavía desprende olor, el bicarbonato de sodio puede ser útil.

Para un recipiente mediano puedes utilizar aproximadamente:

  • 2 cucharadas de bicarbonato de sodio
  • 2 o 3 cucharadas de agua

Mezcla ambos ingredientes hasta conseguir una pasta ligera.

Extiéndela por el interior del recipiente, especialmente en las zonas que estuvieron en contacto directo con los alimentos.

Déjala actuar entre 30 y 60 minutos.

Si el olor es especialmente persistente, puedes dejar el bicarbonato durante varias horas. Después, retíralo y vuelve a lavar el recipiente con agua caliente y detergente.

Aclara cuidadosamente hasta que no quede ningún residuo.

Otra opción: remojo con bicarbonato

Para recipientes grandes o con muchas esquinas también puedes preparar un remojo.

Llena el recipiente con agua templada o caliente y añade aproximadamente una cucharada de bicarbonato por cada 500 ml de agua.

Remueve para distribuirlo y deja reposar entre una y dos horas.

Después vacía el recipiente, lávalo normalmente y acláralo.

Este método resulta especialmente cómodo cuando el olor está repartido por todo el interior y no solamente concentrado en una pequeña zona.

Qué hacer con las tapas y las juntas

Muchas veces parece que el olor procede del recipiente cuando en realidad está concentrado en la tapa.

Las tapas pueden tener pequeñas ranuras donde se acumulan grasa, salsa y humedad. Límpialas cuidadosamente con agua caliente y detergente utilizando un cepillo pequeño de cerdas suaves cuando sea necesario.

Si la tapa tiene una junta de silicona desmontable y el fabricante permite retirarla, límpiala por separado.

No utilices objetos afilados para extraer juntas o limpiar ranuras, ya que podrías dañarlas y comprometer el cierre del recipiente.

Antes de volver a montar cualquier pieza, deja que todo se seque completamente.

¿Se puede utilizar vinagre blanco?

El vinagre blanco puede utilizarse ocasionalmente para complementar la limpieza de determinados recipientes.

Puedes preparar una solución sencilla con una parte de vinagre blanco y tres partes de agua. Déjala en contacto con el interior durante unos 15 o 20 minutos y después lava el recipiente normalmente con detergente.

No es necesario mezclar vinagre y bicarbonato. Al combinarlos reaccionan entre sí y gran parte de su efecto ácido y alcalino se neutraliza. Para aprovechar mejor cada producto, es preferible utilizarlos en tratamientos separados.

Consulta además las recomendaciones del fabricante si se trata de un recipiente especial o de un plástico cuya resistencia desconoces.

El secado es fundamental

Guardar un recipiente todavía húmedo y completamente cerrado puede favorecer la aparición de olores desagradables.

Después del lavado, coloca el recipiente y la tapa separados sobre un escurridor.

Déjalos secar completamente al aire.

Una vez secos, si vas a guardarlos durante bastante tiempo, puedes colocar la tapa ligeramente abierta o separada del recipiente siempre que tengas espacio suficiente. Así se evita mantener humedad residual encerrada en el interior.

Aprovecha la ventilación y la luz natural

Después de limpiar el recipiente, dejarlo abierto durante unas horas en un lugar bien ventilado puede ayudar a disipar los últimos aromas.

También puede resultar útil una exposición moderada a la luz natural. Sin embargo, no conviene abandonar durante días los recipientes de plástico bajo un sol intenso, ya que una exposición prolongada al calor y a la radiación solar puede deteriorar algunos materiales.

Unas horas en un lugar luminoso y ventilado suelen ser suficientes.

Cómo evitar que el problema vuelva rápidamente

La prevención facilita mucho la limpieza.

Siempre que sea posible, no dejes restos de comida durante varios días dentro del recipiente. Una vez consumidos los alimentos, acláralo pronto, especialmente después de guardar preparaciones con tomate, pescado, ajo, cebolla, curry u otros ingredientes aromáticos.

Si has almacenado una comida muy grasa, elimina primero los restos con papel de cocina antes de lavar. No viertas grandes cantidades de grasa por el fregadero.

También puedes reservar determinados recipientes para alimentos que tienden a teñir o dejar aromas persistentes.

Errores frecuentes que conviene evitar

No utilices agua hirviendo si el fabricante no indica expresamente que el recipiente soporta esas temperaturas. Algunos plásticos pueden deformarse.

Evita igualmente los estropajos metálicos. Los arañazos crean pequeñas irregularidades donde posteriormente pueden acumularse restos de alimentos.

No intentes ocultar el olor utilizando perfumes, ambientadores u otros productos que no estén destinados a superficies en contacto con alimentos.

Tampoco cierres el recipiente inmediatamente después de lavarlo si todavía conserva humedad.

Cuándo es mejor reemplazar el recipiente

La limpieza tiene sus límites.

Si el plástico presenta grietas profundas, deformaciones, zonas muy deterioradas, una superficie pegajosa que no desaparece después del lavado o daños importantes, puede ser más conveniente dejar de utilizarlo para almacenar alimentos.

También es recomendable respetar siempre las instrucciones del fabricante relacionadas con lavavajillas, microondas, congelador y temperatura máxima.

Para los recipientes que permanecen en buen estado, una limpieza con detergente seguida de un tratamiento puntual con bicarbonato suele ser una solución sencilla para combatir los olores persistentes. Secarlos completamente y guardarlos ventilados ayuda además a mantenerlos frescos durante más tiempo y facilita su uso cotidiano.

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