Las ruedas del cesto inferior del lavavajillas suelen pasar desapercibidas durante la limpieza. Sin embargo, están constantemente expuestas al agua, grasa, pequeños restos de comida, detergente y depósitos minerales. Con el tiempo, esa mezcla puede acumularse alrededor de los ejes y en los pequeños espacios situados detrás de cada rueda.
El problema no es únicamente estético. Cuando la acumulación es importante, las ruedas pueden empezar a desplazarse con dificultad y el cesto puede dejar de deslizarse con la suavidad habitual.
Afortunadamente, normalmente no es necesario desmontar medio lavavajillas. Una limpieza cuidadosa con agua tibia, detergente y un cepillo pequeño permite recuperar estas zonas difíciles.
Por qué se ensucian tanto las ruedas
Durante cada ciclo, pequeñas partículas pueden circular por el interior del lavavajillas.
Aunque el filtro captura gran parte de los residuos, pequeñas cantidades pueden terminar adheridas al cesto y a sus ruedas.
Alrededor de los ejes pueden acumularse:
- Grasa.
- Restos de alimentos.
- Detergente.
- Depósitos minerales.
- Pequeñas fibras.
- Cabellos.
- Suciedad procedente de platos y utensilios.
Las zonas situadas detrás de las ruedas son especialmente problemáticas porque reciben agua pero son difíciles de alcanzar durante una limpieza normal.
Señales de que necesitan una limpieza
No tienes que esperar hasta que las ruedas estén completamente cubiertas de suciedad.
Conviene revisarlas si:
- El cesto inferior se desplaza con dificultad.
- Una rueda parece girar peor que las demás.
- Aparecen residuos oscuros alrededor del eje.
- Hay partículas pegadas en los laterales.
- El carril está cubierto de grasa.
- El cesto produce pequeños tirones al moverlo.
Una inspección rápida con una buena iluminación suele revelar mucha más suciedad de la que se aprecia a simple vista.
Material necesario
Para una limpieza básica prepara:
- Agua tibia.
- Detergente lavavajillas.
- Un cepillo de dientes viejo.
- Un cepillo pequeño de cerdas suaves.
- Dos paños de microfibra.
- Papel absorbente.
- Un recipiente pequeño.
- Guantes.
También puede resultar útil un bastoncillo para algunas zonas exteriores estrechas, siempre que no pueda quedar atrapado dentro del mecanismo.
No necesitas empezar con productos agresivos.
Apaga el lavavajillas
Antes de trabajar en su interior, asegúrate de que el aparato no está ejecutando ningún programa.
Para una limpieza que implique retirar piezas o trabajar cerca de componentes internos, sigue las indicaciones de seguridad del fabricante y desconecta el aparato de la alimentación cuando corresponda.
Espera también a que el interior esté frío.
Vacía completamente el cesto inferior
Retira platos, ollas, cubiertos y cualquier otro objeto.
Después extrae el cesto inferior hasta su posición habitual de carga.
En muchos modelos puede retirarse completamente del lavavajillas.
Sin embargo, el sistema varía según el fabricante.
No tires con fuerza si encuentras resistencia.
Consulta el manual si no sabes cómo sacar el cesto.
Observa las ruedas antes de desmontar nada
Examina cuidadosamente su diseño.
Algunas ruedas pueden retirarse mediante una pestaña o un pequeño cierre de plástico.
En otros modelos forman parte de un conjunto que no está destinado a desmontarse durante el mantenimiento doméstico.
No intentes arrancarlas.
Muchas piezas de plástico pueden romperse si se fuerzan en la dirección equivocada.
Si las ruedas son desmontables según el fabricante, retirarlas facilitará considerablemente la limpieza.
Empieza retirando los residuos secos
Antes de mojar las ruedas, elimina las partículas grandes.
Utiliza papel absorbente o un cepillo seco.
Gira lentamente cada rueda mientras observas el espacio alrededor de su eje.
A veces encontrarás restos compactados detrás de ella.
Retira todo lo que puedas alcanzar fácilmente.
Prepara una solución sencilla
En un recipiente mezcla aproximadamente:
- 500 ml de agua tibia.
- 5 ml de detergente lavavajillas.
No hace falta utilizar mucho jabón.
Una concentración excesiva produce demasiada espuma y obliga a aclarar repetidamente.
Humedece el cepillo en esta solución.
Cepilla mientras giras la rueda
Esta es una de las técnicas más eficaces.
Sujeta el cesto y gira lentamente la rueda con una mano mientras cepillas con la otra.
Trabaja sobre:
- La superficie exterior.
- Los laterales.
- El centro.
- El eje accesible.
- La zona situada detrás de la rueda.
- La pieza que la une al cesto.
Al girarla, irán apareciendo progresivamente todas las zonas ocultas.
Insiste en el espacio detrás de la rueda
Aquí suele esconderse la mayor cantidad de suciedad.
Introduce únicamente las cerdas del cepillo en los espacios accesibles.
No introduzcas cuchillos, destornilladores ni herramientas metálicas para intentar llegar más lejos.
Si la suciedad está endurecida, aplica un poco de agua jabonosa con el cepillo y espera unos minutos.
Después vuelve a trabajar la zona.
Ablandar el residuo suele ser mucho más eficaz que intentar arrancarlo por la fuerza.
Si las ruedas pueden desmontarse
Hazlo únicamente si el manual o el diseño del aparato indican claramente que son piezas desmontables por el usuario.
Una vez retiradas, puedes limpiar con mucha más facilidad el eje y la cara interior.
Coloca las piezas en agua tibia con una pequeña cantidad de detergente durante unos 10 o 15 minutos, siempre que el fabricante permita sumergirlas.
Después cepilla las ranuras.
Aclara y seca antes de volver a instalarlas.
Limpia también los soportes
Una rueda perfectamente limpia puede volver a ensuciarse inmediatamente si su soporte sigue cubierto de residuos.
Cepilla las piezas de plástico que sujetan cada rueda.
Presta especial atención a pequeñas esquinas y uniones.
Si el cesto tiene varias ruedas, limpia todas aunque solo una parezca bloqueada.
Revisa los carriles
Las ruedas se desplazan sobre una superficie que también puede acumular suciedad.
Limpia los carriles o zonas de rodadura accesibles con una microfibra humedecida en agua jabonosa.
Retira:
- Restos de comida.
- Grasa.
- Depósitos.
- Pequeñas partículas duras.
Una partícula atrapada en el recorrido puede hacer que una rueda perfectamente limpia siga desplazándose mal.
Limpia el borde inferior del cesto
Aprovecha para revisar las barras situadas cerca de las ruedas.
En sus uniones pueden quedar residuos.
Pasa el cepillo por las esquinas y zonas de difícil acceso.
No rasques el revestimiento del cesto con herramientas metálicas.
Si el revestimiento está deteriorado y aparece metal oxidado, consulta las recomendaciones del fabricante sobre reparación o sustitución.
No utilices objetos cortantes
Puede resultar tentador introducir la punta de un cuchillo entre la rueda y el soporte.
Evítalo.
Podrías:
- Rayar el plástico.
- Romper una pestaña.
- Dañar el eje.
- Cortar el revestimiento del cesto.
- Deformar una rueda.
Un cepillo pequeño y varios ciclos de limpieza suave son mucho más seguros.
¿Es necesario utilizar bicarbonato?
Para esta tarea, normalmente no.
La mayor parte de la suciedad alrededor de las ruedas está formada por grasa y residuos orgánicos.
El detergente lavavajillas está específicamente diseñado para ayudar a eliminar este tipo de suciedad.
Además, una pasta espesa de bicarbonato podría introducirse en pequeños espacios y requerir un aclarado más cuidadoso.
Empieza siempre por la solución más sencilla.
Qué hacer con los depósitos minerales
Si después de eliminar la grasa observas depósitos blancos y duros, probablemente sean minerales procedentes del agua.
No utilices automáticamente vinagre o un desincrustante sobre todas las piezas.
Comprueba primero qué productos admite el fabricante del lavavajillas, ya que algunos materiales, juntas y componentes pueden requerir cuidados específicos.
Si utilizas un producto antical autorizado, respeta exactamente la concentración y el tiempo indicados.
No mezcles productos
Nunca combines diferentes limpiadores para intentar acelerar el proceso.
Especialmente, no mezcles productos que contengan lejía con vinagre, ácidos, amoníaco u otros limpiadores.
Para la limpieza habitual de las ruedas, agua tibia y detergente suelen ser suficientes.
Aclara cuidadosamente
Después del cepillado, elimina completamente los residuos de jabón.
Puedes utilizar una microfibra limpia humedecida con agua.
Si el cesto está fuera del aparato y su diseño permite aclararlo, hazlo de forma controlada.
Gira nuevamente cada rueda durante el aclarado.
Así podrás eliminar jabón y partículas que hayan quedado detrás.
Comprueba cada rueda individualmente
Antes de volver a colocar el cesto, gira las ruedas con la mano.
Deberían moverse de forma razonablemente libre y similar entre sí.
Si una rueda continúa completamente bloqueada después de limpiarla, puede existir:
- Una pieza deformada.
- Un eje deteriorado.
- Un residuo interno inaccesible.
- Una rueda rota.
- Un problema con el soporte.
No fuerces el mecanismo.
No lubriques las ruedas automáticamente
Añadir aceite puede parecer una solución rápida cuando una rueda gira con dificultad, pero generalmente no es el primer paso adecuado.
Los lubricantes pueden atrapar más suciedad y algunos productos pueden afectar al plástico.
Nunca utilices aceite de cocina.
Si el fabricante especifica que determinado componente necesita lubricación, utiliza únicamente un producto compatible siguiendo sus instrucciones.
Reinstala correctamente el cesto
Cuando todas las piezas estén limpias y colocadas correctamente, introduce nuevamente el cesto.
Comprueba que todas las ruedas entren en sus recorridos correspondientes.
Empuja y tira varias veces del cesto vacío.
El movimiento debería ser uniforme.
No debería inclinarse hacia un lado ni salirse de su recorrido.
Aprovecha para revisar el filtro
Si las ruedas estaban extremadamente sucias, conviene comprobar también el filtro del lavavajillas.
Un filtro cargado de residuos puede ser una señal de que hace falta una limpieza general.
Retíralo y límpialo únicamente siguiendo las instrucciones específicas del fabricante.
Revisa también el fondo de la cuba y elimina cualquier residuo visible.
Cómo evitar que vuelva a ocurrir
No hace falta limpiar profundamente las ruedas después de cada lavado.
Sin embargo, una inspección periódica evita acumulaciones importantes.
Cada pocas semanas, dependiendo del uso, extrae el cesto y observa las ruedas.
Si encuentras una pequeña película de grasa, elimínala inmediatamente.
También ayuda:
- Mantener limpio el filtro.
- Retirar restos grandes de comida de la vajilla.
- Limpiar periódicamente la zona inferior del lavavajillas.
- Evitar que etiquetas de papel entren en la máquina.
- Retirar inmediatamente cualquier fragmento de plástico o vidrio.
Si una rueda se sale continuamente
Una rueda que se desprende repetidamente puede estar dañada.
No intentes solucionar el problema con pegamento, alambre u otras reparaciones improvisadas dentro del lavavajillas.
Las piezas están expuestas a temperaturas elevadas, agua y detergente.
Busca el repuesto compatible con el modelo concreto o consulta el servicio técnico.
Errores frecuentes
Durante esta limpieza evita:
- Forzar las ruedas para desmontarlas.
- Utilizar cuchillos.
- Raspar con destornilladores.
- Aplicar lubricantes sin comprobar su compatibilidad.
- Utilizar aceite de cocina.
- Mezclar productos químicos.
- Dejar jabón acumulado alrededor de los ejes.
- Ignorar los carriles.
- Limpiar solamente una rueda.
- Dañar el revestimiento del cesto.
- Volver a montar incorrectamente piezas desmontables.
El método más sencillo para recuperar las ruedas
La suciedad que se esconde alrededor de las ruedas del cesto inferior parece complicada porque gran parte queda oculta detrás del mecanismo. Sin embargo, normalmente no hace falta desmontar todo el conjunto.
Retira el cesto si el diseño lo permite, elimina primero los residuos secos y prepara 500 ml de agua tibia con aproximadamente 5 ml de detergente lavavajillas.
Humedece un cepillo de dientes viejo y cepilla cada rueda mientras la haces girar lentamente. Insiste alrededor del eje, detrás de la rueda y en sus soportes.
Después limpia los carriles, elimina todo el jabón y comprueba que cada rueda pueda girar correctamente.
Esta pequeña limpieza periódica evita que la grasa y los restos de comida terminen formando una capa compacta alrededor de los mecanismos y ayuda a que el cesto inferior vuelva a desplazarse suavemente.