El teclado es uno de esos objetos que utilizamos a diario pero que no siempre limpiamos con la misma frecuencia. Con el tiempo, entre las teclas pueden acumularse polvo, migas, cabellos, pelusas y pequeñas partículas difíciles de alcanzar con un paño normal.
La buena noticia es que para una limpieza habitual no es necesario desmontar las teclas. Con unas precauciones sencillas y las herramientas adecuadas se puede retirar gran parte de la suciedad sin poner en riesgo el teclado.
Lo que necesitarás
Prepara:
- Un paño de microfibra limpio
- Un cepillo pequeño de cerdas suaves
- Aire comprimido específico para dispositivos electrónicos, opcional
- Bastoncillos de algodón
- Alcohol isopropílico, preferiblemente al 70 %, para la limpieza exterior de superficies compatibles
- Un recipiente pequeño
- Papel absorbente
Evita utilizar grandes cantidades de líquido. En un teclado, el objetivo es limpiar la superficie sin permitir que la humedad llegue a los componentes electrónicos internos.
Apaga y desconecta el teclado
Este paso debe realizarse antes de cualquier limpieza.
Si utilizas un teclado USB, desconéctalo del ordenador. Si es inalámbrico, apágalo. Cuando el diseño lo permita y el fabricante lo recomiende, también puedes retirar las pilas.
En un ordenador portátil, apágalo completamente y desconecta el cargador antes de limpiar el teclado.
Nunca realices una limpieza húmeda mientras el dispositivo esté encendido.
Empieza eliminando la suciedad suelta
Coloca el teclado sobre una mesa limpia. Inclínalo suavemente y dale unos pequeños movimientos para favorecer la salida de migas y partículas que no estén adheridas.
No es necesario sacudirlo violentamente ni golpearlo contra la mesa.
Puedes cambiar ligeramente su inclinación para permitir que los residuos salgan desde diferentes zonas.
Este primer paso es importante porque evita convertir el polvo y las migas en una pasta cuando posteriormente se limpie la superficie.
Utiliza un cepillo entre las teclas
Un pequeño cepillo de cerdas suaves es una de las herramientas más prácticas para limpiar un teclado sin desmontarlo.
Pásalo lentamente entre las filas de teclas y alrededor de sus bordes. Trabaja en diferentes direcciones para liberar el polvo acumulado en las pequeñas separaciones.
Mantén el teclado ligeramente inclinado mientras cepillas. De esta forma, las partículas desprendidas tendrán más facilidad para salir en lugar de desplazarse hacia zonas más profundas.
No introduzcas objetos metálicos, cuchillos, agujas o herramientas puntiagudas entre las teclas.
Cómo utilizar correctamente el aire comprimido
Si queda suciedad difícil de alcanzar, puede utilizarse aire comprimido diseñado para dispositivos electrónicos.
Mantén el envase en la posición indicada por el fabricante y utiliza ráfagas cortas. Evita acercar excesivamente la boquilla a las teclas.
Inclina ligeramente el teclado y dirige el aire entre las filas para desplazar las partículas hacia el exterior.
No mantengas una pulverización continua durante mucho tiempo. Además, no agites ni inviertas un aerosol de aire comprimido salvo que las instrucciones específicas del producto indiquen que puede hacerse.
En muchos casos, combinar primero el cepillo y después unas ráfagas cortas de aire ofrece mejores resultados que utilizar únicamente aire comprimido.
Limpia los bordes de las teclas
Después de retirar el polvo, probablemente todavía queden pequeñas marcas alrededor de algunas teclas.
Humedece muy ligeramente un bastoncillo con alcohol isopropílico. Debe quedar húmedo, nunca empapado ni goteando.
Pásalo cuidadosamente alrededor de los bordes accesibles de las teclas.
Para zonas estrechas, gira el bastoncillo mientras avanzas en lugar de presionarlo profundamente dentro del teclado.
Cambia de bastoncillo cuando esté visiblemente sucio.
Antes de utilizar alcohol, consulta las instrucciones de limpieza del fabricante, especialmente en ordenadores portátiles o teclados con acabados especiales.
Limpia la superficie de las teclas
Para terminar, utiliza un paño de microfibra.
Si las teclas presentan grasa o marcas de los dedos, humedece ligeramente una parte del paño con un producto compatible con el dispositivo. Nunca viertas ni pulverices directamente ningún líquido sobre el teclado.
Pasa el paño por cada zona con movimientos suaves.
Después utiliza una parte seca del mismo paño para retirar cualquier resto de humedad.
Las teclas de uso frecuente, como la barra espaciadora, Enter y las teclas situadas alrededor del área de escritura, pueden necesitar un poco más de atención.
Evita estos errores frecuentes
Uno de los mayores riesgos durante la limpieza de un teclado es utilizar demasiado líquido.
No viertas agua, alcohol, limpiacristales ni desinfectante directamente sobre las teclas. Aunque la parte exterior parezca protegida, el líquido puede filtrarse a través de los espacios.
Tampoco utilices un secador de pelo caliente. El calor excesivo puede afectar a determinadas piezas plásticas y componentes.
No intentes sacar las teclas con un destornillador si tu objetivo es simplemente realizar una limpieza rutinaria. Algunos mecanismos, especialmente los de ordenadores portátiles, son delicados y pueden romperse con facilidad.
También conviene evitar los cepillos metálicos y los estropajos abrasivos, ya que pueden rayar las teclas o eliminar sus caracteres impresos.
Qué hacer si se ha derramado líquido
Una limpieza normal no es lo mismo que un derrame accidental.
Si cae una cantidad importante de agua, café, refresco u otro líquido sobre el teclado, desconéctalo inmediatamente si puedes hacerlo de forma segura.
No continúes utilizándolo para comprobar si todavía funciona.
En un teclado externo económico, puede ser necesario dejarlo secar completamente o seguir las instrucciones específicas del fabricante. En un ordenador portátil, un derrame importante puede alcanzar componentes internos y requerir una revisión especializada.
La limpieza superficial descrita anteriormente no soluciona los daños provocados por líquidos en el interior.
Cómo mantenerlo limpio durante más tiempo
Una limpieza rápida y frecuente evita que se forme una acumulación difícil de retirar.
Una vez por semana puedes pasar un paño de microfibra seco sobre las teclas y utilizar el cepillo para retirar las partículas visibles. Una limpieza más detallada puede realizarse cuando observes suciedad entre las teclas.
Evita comer directamente encima del teclado. Las migas pequeñas pueden introducirse fácilmente entre los mecanismos.
También es recomendable lavarse o secarse las manos antes de trabajar si están manchadas de grasa, crema o alimentos.
Si el teclado permanece varios días sin utilizarse, cubrirlo o guardarlo en un lugar protegido puede reducir la cantidad de polvo acumulado.
Una limpieza sencilla sin necesidad de desmontar nada
Para el mantenimiento habitual, desmontar las teclas suele ser innecesario. Apagar el dispositivo, retirar primero las partículas sueltas, utilizar un cepillo suave y limpiar cuidadosamente las superficies permite mejorar considerablemente su estado.
La clave consiste en trabajar con paciencia y utilizar la mínima cantidad posible de humedad.
Con una limpieza ligera pero regular, el polvo y las migas tendrán menos oportunidades de acumularse entre las teclas y el teclado conservará durante más tiempo un aspecto limpio y agradable.