Los escurridores de verduras y las cestas de las centrifugadoras de ensalada parecen fáciles de limpiar hasta que observamos de cerca sus numerosas ranuras. Con el uso, pequeños restos de alimentos, grasa y suciedad pueden quedarse atrapados en esos espacios estrechos y resultar difíciles de eliminar con una esponja convencional.
Cuando el plástico es blanco, el problema resulta todavía más evidente: las ranuras comienzan a oscurecerse y el escurridor adquiere un aspecto envejecido aunque se lave habitualmente.
La solución no requiere necesariamente frotar durante mucho tiempo. Un breve remojo en agua tibia con detergente y un cepillo de cerdas suaves puede ablandar la suciedad y facilitar enormemente su eliminación.
Por qué se acumula tanta suciedad entre las ranuras
El diseño de un escurridor está pensado precisamente para permitir que el agua salga rápidamente. Esto significa que dispone de decenas, e incluso cientos, de pequeñas aberturas.
Durante el uso pueden quedar atrapados restos diminutos de:
- hojas y verduras;
- tierra;
- hierbas aromáticas;
- grasa;
- salsas y aliños;
- restos de alimentos;
- depósitos procedentes del agua.
Si simplemente pasamos una esponja por el interior, limpiamos las superficies grandes, pero apenas llegamos a las paredes internas de cada ranura.
Con el tiempo, esa suciedad se vuelve más difícil de retirar.
El método empieza dejando que el agua haga el trabajo
En lugar de comenzar frotando en seco, llena el fregadero o un recipiente suficientemente grande con agua tibia y una pequeña cantidad de detergente lavavajillas.
Introduce únicamente las piezas del escurridor que sean lavables según las instrucciones del fabricante.
El agua no necesita estar extremadamente caliente. De hecho, una temperatura demasiado elevada puede no ser apropiada para determinados plásticos.
Deja que el agua jabonosa entre en contacto con las zonas sucias durante unos minutos.
Este sencillo paso ayuda a reblandecer los residuos secos, por lo que posteriormente necesitaremos mucho menos esfuerzo para desprenderlos.
El verdadero truco está en utilizar un cepillo
Una esponja plana difícilmente puede entrar en las ranuras estrechas.
Por eso, después del remojo, utiliza un cepillo pequeño de cerdas suaves o medias que no raye el plástico.
Pasa el cepillo por el interior y el exterior del escurridor, prestando especial atención a las ranuras.
Las cerdas penetran mucho mejor en los pequeños huecos y desprenden la suciedad que la esponja no consigue alcanzar.
No es necesario presionar exageradamente.
Si los residuos se han ablandado correctamente, deberían empezar a salir con movimientos relativamente suaves.
No olvides limpiar el escurridor por fuera
Este es un detalle fácil de pasar por alto.
Podemos cepillar perfectamente el interior y seguir viendo zonas oscuras porque parte de la suciedad se encuentra en la cara exterior de las ranuras.
Dale la vuelta al escurridor y repite la limpieza.
Presta especial atención al fondo, donde las aberturas suelen ser todavía más estrechas y numerosas.
En una centrifugadora de ensalada, limpia también las superficies accesibles de la cesta interior siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Para las zonas difíciles, cambia el tamaño del cepillo
No todas las aberturas tienen la misma anchura.
Un cepillo para platos puede funcionar bien en las superficies generales, mientras que un cepillo más pequeño puede resultar mucho más práctico en las ranuras estrechas.
Lo importante es que las cerdas puedan entrar sin necesidad de forzar el plástico.
Evita utilizar cuchillos, agujas, destornilladores u otros objetos metálicos para raspar.
Además de poder rayar el material, podrían deformar o romper las ranuras.
¿Hace falta bicarbonato?
Para la suciedad habitual, muchas veces no.
El agua tibia, el detergente y la acción mecánica del cepillo suelen ser suficientes.
Si quedan manchas persistentes y el fabricante permite utilizar productos ligeramente abrasivos, se puede considerar un tratamiento adicional apropiado para ese plástico. Sin embargo, conviene probarlo primero en una zona poco visible.
El bicarbonato puede resultar ligeramente abrasivo, por lo que no debería utilizarse automáticamente sobre cualquier acabado.
Antes de añadir más productos, merece la pena repetir el cepillado con agua jabonosa.
Cuidado con los productos demasiado agresivos
Cuando un escurridor blanco está muy manchado, podemos sentir la tentación de utilizar productos fuertes para conseguir que vuelva a verse nuevo.
Pero no todos los plásticos toleran los mismos limpiadores.
Consulta las instrucciones del fabricante antes de emplear lejía, desinfectantes concentrados u otros productos agresivos.
Y recuerda una regla fundamental de seguridad doméstica: nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco, ácidos ni otros limpiadores.
Para el mantenimiento cotidiano de un escurridor, normalmente es preferible comenzar por el procedimiento menos agresivo.
Aclara abundantemente
Una vez que las ranuras estén limpias, aclara el escurridor con abundante agua.
Este paso es especialmente importante en un objeto que estará directamente en contacto con alimentos.
Mientras aclaras, observa las ranuras a contraluz.
Es una manera sencilla de detectar restos que todavía puedan estar atrapados. Si encuentras alguno, vuelve a pasar el cepillo y aclara nuevamente.
Déjalo secar completamente
Sacude suavemente el exceso de agua y coloca el escurridor en una posición que permita una buena circulación del aire.
Dejarlo boca abajo o ligeramente inclinado puede facilitar la salida del agua, dependiendo de su diseño.
Antes de guardarlo, asegúrate de que está completamente seco.
Si se trata de una centrifugadora de verduras con varias piezas, es preferible dejar que cada componente se seque por separado antes de volver a montarlo.
Así evitamos que permanezca humedad atrapada entre las piezas.
Una limpieza rápida después de cada uso evita el problema
La mejor forma de no tener que realizar una limpieza profunda es impedir que los residuos se sequen entre las ranuras.
Después de escurrir verduras, elimina inmediatamente cualquier resto visible y aclara la cesta.
Si has utilizado el escurridor con alimentos que contienen aceite o salsa, utiliza también un poco de detergente.
Una pequeña limpieza realizada justo después de cocinar puede ahorrar bastante trabajo posteriormente.
Revisa especialmente el fondo
Cuando observamos un escurridor desde arriba, solemos fijarnos en las paredes laterales. Sin embargo, el fondo puede acumular todavía más suciedad.
Las ranuras radiales de algunas centrifugadoras tienen numerosos ángulos pequeños alrededor del centro.
Pasa el cepillo en distintas direcciones para llegar a todos ellos.
Si el escurridor puede separarse de su recipiente exterior, retíralo para acceder cómodamente a ambos lados.
El cambio puede ser mucho mayor de lo esperado
Un escurridor con las ranuras oscurecidas puede parecer permanentemente manchado cuando, en realidad, buena parte de ese aspecto procede simplemente de residuos acumulados en lugares que nunca alcanzamos con la esponja.
El método es muy sencillo: agua tibia con detergente para ablandar la suciedad, un cepillo adecuado para entrar en las ranuras, un buen aclarado y un secado completo.
No hace falta pasar largos minutos raspando cada abertura individualmente.
Una vez recuperado su aspecto limpio, aclararlo y cepillarlo rápidamente después de cada uso ayudará a evitar que vuelva a acumularse una capa difícil de eliminar.
Así, un utensilio que parecía viejo y permanentemente sucio puede volver a mostrar unas ranuras limpias y un aspecto mucho más cuidado.