Cómo eliminar la grasa reseca alrededor de los remaches de una olla

Puedes lavar una olla después de cada uso y mantener el fondo perfectamente limpio, pero hay una pequeña zona que suele pasar desapercibida: los remaches que sujetan las asas.

Alrededor de estas piezas se forman diminutas ranuras donde pueden quedarse atrapadas salpicaduras de aceite, salsa y restos de alimentos. Con el calor de las siguientes cocciones, esa suciedad puede secarse hasta convertirse en una línea marrón y pegajosa que cuesta retirar con una esponja normal.

La solución está en ablandar primero la grasa y utilizar después un cepillo pequeño para trabajar alrededor de cada remache, sin necesidad de raspar el metal con objetos puntiagudos.

¿Por qué se acumula tanta suciedad alrededor de los remaches?

Los remaches sobresalen ligeramente de la pared interior de muchas ollas y sartenes.

Cada vez que cocinamos, pequeñas cantidades de grasa pueden alcanzar sus bordes. Aunque pasemos una esponja por encima, parte de esos residuos puede permanecer en la estrecha unión entre el remache y la olla.

Si esto se repite durante semanas, el calor favorece que la suciedad se vuelva cada vez más difícil de eliminar.

El resultado suele ser un pequeño círculo oscuro alrededor de cada remache.

Qué necesitas para limpiarlos

Para una olla de acero inoxidable sin revestimientos delicados puedes empezar con materiales muy sencillos:

  • agua caliente;
  • lavavajillas desengrasante;
  • bicarbonato de sodio;
  • un recipiente pequeño;
  • un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves;
  • una esponja no abrasiva;
  • un paño limpio.

Antes de utilizar bicarbonato u otro producto sobre una olla con revestimiento especial, comprueba siempre las recomendaciones del fabricante.

Paso 1: empieza con agua caliente y lavavajillas

No intentes raspar directamente la grasa seca.

Primero llena parcialmente la olla con agua caliente y añade unas gotas de lavavajillas. Procura que la zona de los remaches entre en contacto con el agua jabonosa si el diseño de la olla lo permite.

Déjala actuar durante unos minutos.

El objetivo es reblandecer los residuos para que posteriormente sea mucho más fácil desprenderlos.

Paso 2: prepara una pasta para las zonas resistentes

Si después del remojo todavía queda un círculo de grasa alrededor de los remaches, coloca una pequeña cantidad de bicarbonato en un recipiente.

Añade unas gotas de agua y mezcla hasta conseguir una pasta húmeda.

No tiene que ser demasiado líquida.

Así podrás colocarla directamente sobre la suciedad sin extenderla innecesariamente por toda la olla.

Paso 3: aplica la pasta alrededor del remache

Extiende una pequeña cantidad alrededor de la zona oscurecida.

Deja que permanezca unos minutos sobre los residuos.

No necesitas utilizar una gran cantidad ni dejarla durante horas. Se trata simplemente de ayudar a aflojar la película grasa antes del cepillado.

Paso 4: utiliza un cepillo pequeño

Este es el paso que marca la diferencia.

Humedece un cepillo de dientes de cerdas suaves y frota cuidadosamente alrededor de toda la circunferencia del remache.

Las cerdas pueden alcanzar la pequeña unión que una esponja plana suele pasar por alto.

Realiza movimientos cortos y cambia el ángulo del cepillo para trabajar desde diferentes direcciones.

Si la suciedad empieza a desprenderse, retírala y continúa hasta que la unión quede limpia.

No necesitas raspar con un cuchillo

Cuando la grasa está muy reseca puede parecer una buena idea introducir la punta de un cuchillo alrededor del remache.

Es mejor evitarlo.

Un objeto metálico puntiagudo puede rayar la superficie de la olla y también puede resbalar mientras haces fuerza.

Tampoco intentes levantar o aflojar los remaches. Son elementos estructurales que mantienen el asa unida a la olla.

Un cepillo pequeño permite trabajar la ranura de manera mucho más controlada.

Paso 5: aclara abundantemente

Una vez eliminada la suciedad, aclara la olla con agua limpia.

Dirige especialmente el agua hacia los remaches para retirar cualquier resto de bicarbonato, jabón o grasa desprendida.

Después pasa nuevamente el cepillo limpio alrededor de las uniones si observas residuos.

La zona debe quedar completamente libre de producto antes de volver a utilizar la olla.

Paso 6: seca también alrededor de los remaches

Pasa un paño limpio y seco por todo el interior.

Dedica unos segundos adicionales a cada remache.

La pequeña unión puede retener gotas de agua, por lo que conviene secarla cuidadosamente y dejar posteriormente la olla airearse antes de guardarla.

¿Qué ocurre si la grasa está muy quemada?

Una acumulación que lleva meses sometiéndose repetidamente a altas temperaturas puede necesitar más de una limpieza.

En lugar de intentar retirarla toda mediante un frotado agresivo, repite el proceso:

agua caliente con lavavajillas, unos minutos para ablandar y cepillado localizado.

En acero inoxidable compatible, la pasta suave de bicarbonato puede utilizarse sobre los residuos persistentes.

La paciencia suele ofrecer mejores resultados que aumentar la abrasión.

Cuidado con las ollas antiadherentes

No todas las ollas deben limpiarse de la misma manera.

Si los remaches están rodeados por una superficie antiadherente, esmaltada o con algún tratamiento especial, evita utilizar cualquier método abrasivo sin comprobar primero las instrucciones del fabricante.

En estas superficies, comienza únicamente con agua tibia, lavavajillas y un cepillo muy suave.

Nunca utilices lana de acero ni herramientas metálicas para intentar eliminar la suciedad.

Un hábito sencillo evita que vuelva a ocurrir

No necesitas realizar una limpieza profunda después de cada comida.

Sin embargo, cuando laves la olla, dedica unos segundos a pasar la esponja o un cepillo suave alrededor de cada remache.

Hazlo especialmente después de preparar frituras, guisos o recetas con bastante grasa.

Cuando los residuos todavía están recientes se eliminan fácilmente. El verdadero problema aparece cuando pequeñas capas permanecen allí y vuelven a calentarse una y otra vez.

Revisa también el exterior

Los remaches suelen tener una parte visible dentro de la olla, pero el área donde el asa se une por fuera también puede acumular suciedad.

Aprovecha la limpieza para revisar esas uniones.

Utiliza el mismo principio: primero ablandar con agua jabonosa y después trabajar cuidadosamente con un cepillo pequeño.

Evita que quede humedad acumulada en las uniones antes de guardar la olla.

El pequeño detalle que hace que una olla vuelva a parecer limpia

Muchas veces no es necesario limpiar nuevamente toda la olla para mejorar notablemente su aspecto.

Es suficiente con prestar atención a esos lugares que normalmente olvidamos.

Los remaches son uno de los puntos donde la grasa puede esconderse y secarse sin que nos demos cuenta.

Agua caliente para ablandarla, lavavajillas para ayudar a desprenderla y un cepillo suave para alcanzar el estrecho borde suelen ser suficientes para una limpieza mucho más precisa.

Y una vez recuperados, hay un truco todavía más sencillo: pasar rápidamente el cepillo alrededor de los remaches durante el lavado habitual para impedir que la grasa vuelva a convertirse en esa difícil capa marrón.

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