Cómo eliminar la grasa pegada en las rejillas metálicas de la campana de cocina

Las rejillas metálicas de la campana extractora acumulan grasa cada vez que cocinamos. Con el tiempo, esa grasa se mezcla con polvo y otras partículas hasta formar una capa amarillenta, pegajosa y difícil de retirar con una limpieza superficial.

Cuando los filtros metálicos están muy saturados, no solamente presentan un aspecto desagradable. También pueden reducir el paso del aire y hacer que la campana trabaje en peores condiciones.

Una limpieza periódica con agua caliente y un buen jabón desengrasante suele ser suficiente para recuperar muchos filtros metálicos reutilizables. Sin embargo, antes de comenzar es fundamental comprobar el manual de la campana, porque existen distintos materiales y algunos filtros no son lavables.

Qué necesitas

Para limpiar filtros metálicos reutilizables prepara:

  • Agua caliente
  • Jabón lavavajillas desengrasante
  • Un fregadero, barreño o recipiente suficientemente grande
  • Un cepillo de cerdas suaves
  • Una esponja no abrasiva
  • Guantes domésticos, opcionales
  • Paños limpios
  • Una toalla para dejar secar las rejillas

Para una limpieza normal, el agua caliente y el detergente suelen ser el mejor punto de partida.

Primero comprueba qué tipo de filtro tienes

Este paso es importante.

Muchas campanas disponen de filtros metálicos antigrasa reutilizables que pueden desmontarse y lavarse. Sin embargo, algunas también incorporan filtros de carbón destinados a reducir olores.

Un filtro de carbón convencional normalmente no se limpia de la misma manera que una rejilla metálica y puede necesitar sustitución periódica.

Consulta las instrucciones de tu modelo antes de introducir cualquier componente en agua.

Desconecta la campana

Antes de desmontar los filtros, apaga la campana y deja que la zona de cocción esté completamente fría.

Si es posible, desconecta el aparato de la corriente mientras realizas la limpieza.

Retira las rejillas siguiendo el sistema de apertura indicado por el fabricante. Sujétalas bien, ya que una capa abundante de grasa puede hacer que resulten resbaladizas.

Retirar primero el exceso de grasa

Si existe una acumulación muy gruesa, elimina cuidadosamente los depósitos superficiales antes del remojo.

Puedes utilizar papel absorbente o un paño viejo.

No rasques la rejilla con cuchillos, destornilladores ni objetos metálicos. Las mallas suelen estar formadas por capas relativamente delicadas que pueden deformarse.

Una vez retirado el exceso, la solución jabonosa podrá actuar directamente sobre la grasa adherida.

Preparar el baño desengrasante

Llena el fregadero o un recipiente grande con agua caliente, respetando siempre los límites del material.

Añade aproximadamente una o dos cucharadas de jabón lavavajillas desengrasante por cada varios litros de agua y mezcla.

Introduce completamente la rejilla.

Si no cabe entera, puedes sumergir primero una mitad y después girarla para tratar la otra.

Dejar actuar entre 20 y 30 minutos

No empieces a frotar inmediatamente.

Deja los filtros en remojo aproximadamente entre 20 y 30 minutos para que el agua caliente y el detergente comiencen a ablandar la película grasa.

Cuando las rejillas llevan mucho tiempo sin limpiarse, puedes comprobarlas después de media hora y repetir el remojo si todavía presentan mucha suciedad.

Este tiempo de actuación reduce considerablemente el esfuerzo necesario posteriormente.

Cepillar la rejilla

Saca el filtro y colócalo sobre una superficie estable.

Utiliza un cepillo de cerdas suaves para trabajar sobre la malla. Realiza movimientos suaves siguiendo la estructura del filtro.

Presta atención a las esquinas, los bordes y la zona alrededor del tirador, donde suelen concentrarse los residuos.

Dale la vuelta y repite el procedimiento por la otra cara.

No presiones excesivamente. Una malla deformada puede no volver a encajar correctamente en la campana.

Qué hacer con la grasa especialmente resistente

Si todavía quedan zonas pegajosas, aplica una pequeña cantidad de jabón lavavajillas directamente sobre ellas.

Déjalo actuar durante unos 5 o 10 minutos y vuelve a cepillar.

También puedes repetir el remojo utilizando agua limpia y caliente con detergente.

Es preferible realizar dos tratamientos moderados que intentar eliminar toda la grasa mediante un estropajo metálico o una herramienta abrasiva.

¿Se puede utilizar bicarbonato?

En determinados filtros compatibles, una pequeña cantidad de bicarbonato puede ayudar con residuos difíciles, pero no debe utilizarse automáticamente en cualquier rejilla.

Algunos filtros son de aluminio o incorporan acabados que pueden reaccionar o deteriorarse con determinados productos y métodos de limpieza.

Por eso, antes de utilizar bicarbonato, limpiadores alcalinos fuertes, desengrasantes concentrados u otros productos, comprueba las instrucciones del fabricante.

Cuando desconoces el material, empieza con agua caliente y jabón lavavajillas.

Aclarar abundantemente

Una vez desprendida la grasa, aclara el filtro con abundante agua.

El agua debe atravesar toda la malla para eliminar tanto la suciedad como los restos de detergente.

Observa el filtro a contraluz.

Si todavía existen zonas claramente bloqueadas por grasa, repite el lavado antes de continuar.

El secado es fundamental

Sacude suavemente el exceso de agua y coloca las rejillas sobre una toalla limpia.

Déjalas secar completamente al aire.

No las reinstales cuando todavía estén mojadas.

Dependiendo del diseño de la malla, puede quedar agua atrapada entre sus diferentes capas aunque la superficie exterior parezca seca.

Es mejor esperar el tiempo necesario hasta estar seguro de que no queda humedad.

Limpiar la campana mientras los filtros están fuera

Aprovecha el tiempo de secado para limpiar las superficies accesibles de la campana.

Aplica unas gotas de jabón lavavajillas sobre un paño húmedo y bien escurrido.

Pasa el paño por las superficies donde exista grasa, evitando introducir líquido en motores, conexiones eléctricas, luces y controles.

Después pasa otro paño ligeramente humedecido con agua y seca la superficie.

Para acero inoxidable, evita estropajos metálicos y productos abrasivos que puedan dejar arañazos.

Volver a instalar los filtros

Cuando las rejillas estén completamente secas, colócalas nuevamente siguiendo las instrucciones del fabricante.

Comprueba que cada filtro haya quedado correctamente sujeto.

Después vuelve a conectar la campana y verifica su funcionamiento.

No utilices la campana sin sus filtros si el fabricante no contempla ese funcionamiento.

¿Se pueden lavar en el lavavajillas?

Algunos fabricantes permiten lavar determinados filtros metálicos en el lavavajillas, mientras que otros recomiendan un lavado manual.

Por tanto, no existe una respuesta válida para todos los modelos.

Si el manual indica que son aptos para lavavajillas, sigue las recomendaciones sobre temperatura, programa y detergente.

También debes tener en cuenta que ciertos filtros, especialmente algunos de aluminio, pueden sufrir cambios de color o acabado dependiendo del detergente utilizado.

El lavado manual con agua caliente y jabón ofrece un mayor control cuando no conoces con certeza la compatibilidad.

Errores frecuentes

Uno de los errores más habituales es esperar hasta que la malla esté completamente saturada de grasa. Cuanto más tiempo permanece la suciedad sometida al calor de la cocina, más difícil puede resultar eliminarla.

Otro error consiste en utilizar productos muy agresivos sin comprobar primero el material del filtro.

Evita también:

  • Lejía sin indicación expresa del fabricante
  • Limpiadores de horno sobre filtros no compatibles
  • Estropajos metálicos
  • Cuchillos o herramientas para raspar
  • Cepillos extremadamente duros
  • Mezclas caseras de varios productos de limpieza

Nunca mezcles lejía con vinagre, amoníaco, ácidos u otros limpiadores.

Con qué frecuencia limpiar las rejillas

La frecuencia depende de cuánto cocines y del tipo de preparaciones que realices.

Una cocina donde se fríe habitualmente acumulará grasa mucho más rápidamente que otra utilizada principalmente para hervir o calentar alimentos.

Como orientación práctica, revisa los filtros aproximadamente una vez al mes si utilizas la cocina regularmente.

Si empiezan a verse amarillentos, pegajosos o parcialmente bloqueados, es momento de limpiarlos aunque todavía no haya llegado la fecha habitual.

Cómo evitar grandes acumulaciones de grasa

La mejor estrategia es no permitir que la grasa llegue a formar una capa gruesa.

Limpia periódicamente la superficie exterior de la campana y revisa las rejillas.

Utiliza la extracción mientras cocinas cuando corresponda y mantenla funcionando según las recomendaciones del fabricante.

Una rejilla con una película ligera de grasa puede limpiarse con relativa facilidad. Una que lleva muchos meses acumulando residuos puede necesitar varios ciclos de remojo.

Una limpieza sencilla que puede transformar los filtros

Cuando las rejillas metálicas de la campana están cubiertas de grasa, no es necesario empezar utilizando productos extremadamente fuertes.

En filtros metálicos lavables, un remojo de aproximadamente 20 a 30 minutos en agua caliente con jabón lavavajillas puede ablandar buena parte de la suciedad. Después, un cepillo suave permite trabajar sobre la malla y las esquinas sin deformarlas.

Aclara abundantemente, deja secar por completo y vuelve a instalar cada pieza correctamente.

Realizar esta limpieza de forma periódica evita que la grasa se convierta en una capa gruesa y pegajosa y ayuda a mantener tanto las rejillas como la campana en mejores condiciones.

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