Aunque limpiemos las sartenes después de cada uso, existe una zona que suele pasar desapercibida: los tornillos, remaches y uniones alrededor de las asas. Con el tiempo, pequeñas salpicaduras de aceite y restos de comida se introducen en estos rincones y forman una capa oscura y pegajosa difícil de retirar con una esponja normal.
La buena noticia es que no hace falta desmontar el asa ni utilizar productos especialmente agresivos. Con unos pocos ingredientes y un cepillo pequeño podemos ablandar esa suciedad y llegar fácilmente a las zonas más estrechas.
Por qué se acumula tanta grasa alrededor del asa
Mientras cocinamos, el aceite caliente produce pequeñas salpicaduras que terminan depositándose sobre toda la sartén. En una superficie lisa resulta sencillo eliminarlas durante el lavado.
El problema aparece alrededor de los tornillos y remaches. Sus pequeños bordes y ranuras atrapan la grasa y, con el calor de los siguientes usos, esta puede endurecerse progresivamente.
Por eso podemos tener una sartén aparentemente limpia y descubrir una gruesa línea marrón alrededor de la unión del mango.
Qué necesitas
Para realizar esta limpieza prepara:
- bicarbonato de sodio
- unas gotas de lavavajillas
- agua caliente
- un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves
- un palillo de madera o bastoncillo
- una esponja suave
- un paño limpio
No es necesario utilizar estropajos metálicos, especialmente si la sartén tiene un revestimiento antiadherente.
Primer paso: ablandar la grasa
Antes de empezar, asegúrate de que la sartén esté completamente fría.
Humedece ligeramente la zona alrededor de los tornillos con agua caliente. Después coloca unas gotas de lavavajillas directamente sobre la grasa acumulada.
Déjalo actuar durante unos 5 minutos.
Este sencillo paso ayuda a reblandecer las capas superficiales y facilita mucho el trabajo posterior.
Prepara una pasta de bicarbonato
Coloca aproximadamente 2 cucharadas de bicarbonato en un recipiente pequeño.
Añade unas gotas de agua hasta conseguir una pasta espesa. No debe quedar demasiado líquida, porque necesitamos que permanezca adherida alrededor de los tornillos.
Extiende la mezcla sobre las zonas sucias y déjala actuar durante aproximadamente 10–15 minutos.
El objetivo no es raspar agresivamente, sino permitir que la suciedad se vaya ablandando.
El truco está en utilizar un cepillo pequeño
Una esponja convencional no puede entrar correctamente alrededor de los remaches. Aquí resulta especialmente útil un cepillo de dientes viejo.
Realiza movimientos cortos y suaves alrededor de cada tornillo.
Presta especial atención a:
- los bordes de los remaches,
- la unión entre el asa y la sartén,
- las pequeñas ranuras,
- la parte inferior del soporte del mango.
Si la grasa lleva mucho tiempo acumulada, vuelve a aplicar un poco de la pasta y espera otros cinco minutos antes de continuar.
Cómo limpiar las ranuras más estrechas
Para los lugares donde ni siquiera entra el cepillo puedes utilizar un palillo de madera.
Pasa suavemente la punta alrededor del borde del tornillo para desprender los residuos reblandecidos.
También puedes envolver la punta del palillo con un pequeño trozo de paño húmedo.
Evita utilizar cuchillos, agujas u otros objetos metálicos afilados. Podrían rayar la superficie o dañar el acabado de la sartén.
Retira todos los residuos
Cuando la grasa se haya desprendido, limpia la zona con una esponja húmeda y unas gotas de lavavajillas.
Aclara muy bien para eliminar cualquier resto de bicarbonato y jabón.
Finalmente, seca inmediatamente la sartén con un paño limpio, prestando especial atención a las uniones metálicas.
¿Y si todavía quedan manchas?
Cuando existe grasa muy antigua, puede ser necesario repetir el proceso una segunda vez.
Es preferible realizar dos limpiezas suaves que intentar retirar toda la suciedad de una sola vez utilizando un estropajo muy abrasivo.
Además, antes de utilizar bicarbonato u otro producto casero, conviene consultar las recomendaciones del fabricante. Algunos acabados y revestimientos requieren métodos de limpieza específicos.
Cuidado con las sartenes antiadherentes
Si la sartén tiene revestimiento antiadherente, evita utilizar estropajos metálicos, cuchillas, limpiadores abrasivos fuertes o cualquier utensilio capaz de arañar la superficie.
Trabaja únicamente sobre la zona exterior y metálica cuando corresponda y evita frotar agresivamente el revestimiento.
Si tienes dudas, prueba primero el método en una zona pequeña y poco visible.
Cómo evitar que vuelva a acumularse tanta grasa
La prevención hace que esta tarea sea muchísimo más sencilla.
Después de cocinar y cuando la sartén se haya enfriado, pasa la esponja también alrededor de los tornillos y la base del mango. Una vez por semana, puedes utilizar un cepillo pequeño para limpiar rápidamente las ranuras.
La grasa reciente suele desaparecer en segundos. El verdadero problema comienza cuando permanece allí durante semanas y recibe calor repetidamente.
Un pequeño detalle que cambia el aspecto de la sartén
Los tornillos del asa ocupan una zona muy pequeña, pero cuando están cubiertos de residuos hacen que toda la sartén parezca mucho más vieja y sucia.
Con agua caliente, lavavajillas, un poco de bicarbonato y un cepillo pequeño, es posible llegar a esos rincones olvidados y recuperar un aspecto mucho más limpio sin necesidad de desmontar el mango.
La clave está en dejar actuar la mezcla antes de frotar y repetir el procedimiento cuando la grasa sea especialmente antigua. Así evitamos recurrir directamente a métodos demasiado agresivos que podrían terminar dañando la sartén.