Los felpudos de goma son especialmente prácticos en entradas, patios, terrazas y puertas que dan directamente al exterior. Sus relieves y ranuras ayudan a desprender tierra, arena y pequeñas piedras de las suelas, pero precisamente por ese motivo terminan acumulando una cantidad sorprendente de suciedad.
Cuando las ranuras están completamente llenas, pasar una escoba por encima ya no es suficiente. Hojas secas, polvo, barro y pequeñas partículas quedan atrapados en los canales y hacen que incluso un felpudo negro parezca marrón o gris.
Para recuperarlo, lo más eficaz es trabajar en dos fases: primero eliminar toda la suciedad seca posible y después lavar las ranuras con agua y jabón. Este orden permite conseguir un resultado mucho mejor utilizando menos agua y sin convertir inmediatamente el polvo acumulado en barro.
Material necesario
Para una limpieza profunda prepara:
- Una escoba de cerdas firmes
- Un cepillo de limpieza
- Agua
- Un cubo
- Jabón líquido suave
- Una manguera, si dispones de una zona exterior adecuada
- Guantes de limpieza
- Una espátula de plástico, opcional
- Un paño para limpiar la superficie situada debajo
No necesitas utilizar productos agresivos para una acumulación normal de tierra.
Retirar el felpudo de su ubicación
Empieza levantando el felpudo.
Si lleva mucho tiempo en el mismo lugar, hazlo lentamente porque debajo puede haberse acumulado una cantidad importante de polvo y arena.
Trasládalo a una zona donde puedas sacudirlo y lavarlo sin ensuciar el interior de la vivienda.
Una terraza, patio o zona exterior con un desagüe adecuado suele resultar práctica.
Sacudir antes de utilizar agua
Este es uno de los pasos más importantes.
Sujeta firmemente el felpudo y sacúdelo varias veces.
Si es grande o pesado, puedes levantar un extremo y golpearlo suavemente contra el suelo exterior.
El objetivo es conseguir que la tierra seca, arena, hojas y pequeñas piedras caigan de las ranuras.
Cuanta más suciedad retires en seco, más sencilla será la limpieza posterior.
Darle la vuelta
Coloca el felpudo boca abajo.
Golpea suavemente la parte posterior con la mano o con una escoba.
La vibración ayuda a liberar las partículas atrapadas profundamente entre los relieves.
Después vuelve a darle la vuelta y sacúdelo nuevamente.
Puede sorprender la cantidad de arena que aparece incluso después de haber barrido la superficie.
Cepillar las ranuras en seco
Antes de mojarlo, utiliza una escoba o cepillo de cerdas firmes.
Cepilla siguiendo la dirección de los canales.
Después cambia de dirección.
En un diseño geométrico, tendrás que trabajar cada grupo de ranuras desde varios ángulos.
Este paso permite desprender la tierra compactada que no salió al sacudirlo.
Retirar pequeñas piedras
Comprueba si existen piedrecitas encajadas entre los relieves.
Retíralas con los dedos protegidos por guantes.
Si alguna está muy atrapada, puedes ayudarte de una pequeña herramienta de plástico sin bordes afilados.
Evita cuchillos y destornilladores.
La goma puede cortarse con relativa facilidad si utilizas una herramienta metálica puntiaguda.
Preparar agua jabonosa
Cuando hayas eliminado la mayor cantidad posible de residuos secos, prepara una solución sencilla.
Mezcla aproximadamente:
- 5 litros de agua tibia
- 1 o 2 cucharadas de jabón líquido suave
No necesitas producir una gran cantidad de espuma.
Una concentración moderada resulta suficiente para desprender la película de suciedad adherida a la goma.
Mojar completamente el felpudo
Extiende el felpudo sobre una superficie resistente al agua.
Humedece toda la cara superior.
Si utilizas una manguera, comienza con una presión moderada.
El agua empezará a arrastrar partículas que todavía permanecían en las ranuras.
Observa especialmente las esquinas y los canales más profundos.
Aplicar la solución de limpieza
Distribuye el agua jabonosa sobre toda la superficie.
Deja que actúe aproximadamente entre 5 y 10 minutos.
No permitas que el jabón se seque.
Durante este tiempo, la humedad ayudará a reblandecer el barro seco y otros residuos adheridos.
Si hace mucho calor, trabaja a la sombra para evitar un secado demasiado rápido.
Cepillar siguiendo las ranuras
Utiliza un cepillo de cerdas firmes.
Trabaja primero en una dirección y después en otra.
En lugar de frotar únicamente la superficie superior, introduce las cerdas dentro de los canales.
Esta es la parte que realmente permite recuperar el aspecto del felpudo.
Verás cómo el agua empieza a volverse marrón a medida que se desprende la suciedad.
Insistir en las esquinas
Las esquinas suelen acumular una mezcla compacta de polvo y barro.
Utiliza un cepillo más pequeño si es necesario.
Realiza movimientos cortos y repetidos.
No hace falta ejercer una fuerza excesiva.
Si la suciedad está muy endurecida, vuelve a humedecerla y espera unos minutos antes de continuar.
Limpiar también la parte posterior
Dale la vuelta.
Aunque la cara inferior no esté directamente expuesta a los zapatos, también puede acumular polvo, barro y humedad.
Pasa agua y cepilla las zonas sucias.
Presta especial atención a los pequeños huecos donde pueden quedar atrapadas partículas.
Aclarar abundantemente
Una vez terminado el cepillado, aclara con agua limpia.
Continúa hasta que el agua salga prácticamente transparente y no queden restos visibles de espuma.
Comprueba las ranuras una por una.
Si todavía ves acumulaciones marrones, realiza una segunda pasada únicamente en esas zonas.
Evitar el exceso de presión
Una hidrolimpiadora puede parecer una solución rápida, pero no todos los felpudos están diseñados para soportar chorros extremadamente potentes a corta distancia.
Una presión excesiva puede deteriorar la superficie o separar componentes en modelos fabricados con varios materiales.
Si utilizas agua a presión, respeta las recomendaciones del fabricante y mantén una distancia adecuada.
Para un felpudo convencional, una manguera y un buen cepillo suelen ser suficientes.
Qué hacer con las manchas persistentes
Después de eliminar la tierra, pueden quedar algunas manchas.
Antes de utilizar otro producto, identifica su origen.
Si se trata simplemente de barro antiguo, una segunda aplicación de agua jabonosa puede ser suficiente.
Para otro tipo de manchas, utiliza únicamente un limpiador compatible con caucho o goma.
Haz siempre una prueba en una esquina poco visible.
No utilizar disolventes fuertes
Gasolina, acetona y otros disolventes no son productos apropiados para la limpieza habitual de un felpudo de goma.
Pueden deteriorar determinados materiales.
También conviene evitar productos excesivamente agresivos cuando una limpieza mecánica con agua y jabón puede solucionar el problema.
No mezcles diferentes productos de limpieza.
Limpiar el suelo situado debajo
Mientras el felpudo se seca, aprovecha para limpiar la superficie donde estaba colocado.
Barre toda la arena acumulada.
Después limpia el suelo con un método apropiado para su material.
Esta parte es importante porque colocar nuevamente un felpudo limpio sobre una superficie llena de polvo hará que vuelva a ensuciarse rápidamente.
Dejarlo secar correctamente
Después del aclarado, levanta el felpudo para permitir que escurra.
Déjalo secar en un lugar ventilado.
Puedes apoyarlo verticalmente para que el aire circule por ambas caras.
No lo coloques nuevamente sobre el suelo mientras la parte inferior continúe completamente mojada.
Evitar dejarlo durante días bajo un sol intenso
Un periodo moderado al aire libre puede facilitar el secado, pero una exposición prolongada a temperaturas muy elevadas y radiación solar intensa puede acelerar el envejecimiento de determinados materiales.
Una zona ventilada suele ser suficiente.
El tiempo de secado dependerá del grosor del felpudo y de las condiciones ambientales.
Revisar el estado de la goma
Una limpieza profunda también permite comprobar si el felpudo continúa en buenas condiciones.
Busca:
- Grietas
- Bordes rotos
- Zonas deformadas
- Partes desprendidas
- Superficie excesivamente endurecida
- Relieves desgastados
La limpieza puede recuperar el aspecto, pero no reparar una goma físicamente deteriorada.
Cuándo sustituir el felpudo
Si la goma presenta grandes grietas, se rompe al doblarla o ha perdido completamente su forma, puede ser el momento de sustituirlo.
También conviene hacerlo si el relieve está tan desgastado que ya no cumple correctamente su función.
Un felpudo debe permanecer suficientemente estable sobre el suelo para no convertirse en un riesgo de tropiezo o deslizamiento.
Cómo evitar que las ranuras vuelvan a llenarse
No esperes hasta que prácticamente desaparezca el dibujo bajo una capa de tierra.
Una vez por semana, levanta el felpudo y sacúdelo.
Después pasa una escoba por las ranuras.
Este mantenimiento tarda muy poco cuando la suciedad todavía está seca y suelta.
La frecuencia puede aumentar durante periodos de lluvia o cuando la entrada recibe mucho tránsito.
Después de días de lluvia
El barro húmedo es más difícil de eliminar que la tierra seca.
Si el felpudo está cubierto de barro, puedes dejar que parte de la humedad desaparezca antes de sacudirlo, siempre que no haya residuos que deban retirarse inmediatamente.
Una vez seco, gran parte del barro se convierte en tierra que puede desprenderse mecánicamente.
Después puedes completar la limpieza con agua y jabón.
No olvidar la parte inferior
Una de las razones por las que un felpudo recién limpiado vuelve a parecer sucio rápidamente es que solo se ha trabajado la cara superior.
La arena acumulada debajo puede volver a introducirse entre las ranuras cuando el felpudo se mueve.
Por eso conviene limpiar siempre:
- La cara superior
- La cara inferior
- Los bordes
- El suelo situado debajo
Un antes y después muy visible
Un felpudo de goma con las ranuras completamente llenas puede parecer viejo y deteriorado cuando, en realidad, gran parte del problema es simplemente suciedad acumulada.
El método más eficaz empieza en seco: sacudir, golpear suavemente la parte posterior y cepillar los canales para retirar tierra, hojas y piedras.
Después llega la limpieza húmeda. Agua tibia, una pequeña cantidad de jabón y un cepillo de cerdas firmes permiten desprender los residuos adheridos al fondo de las ranuras.
Tras un buen aclarado y un secado completo, el dibujo original vuelve a quedar claramente visible y la goma recupera un aspecto mucho más limpio sin necesidad de aplicar productos agresivos.
A partir de ese momento, sacudir el felpudo regularmente y retirar la tierra antes de que se compacte permite mantenerlo limpio con mucho menos esfuerzo.