Los guisantes de olor (Lathyrus odoratus) son plantas trepadoras muy apreciadas por sus flores delicadas, coloridas y, en muchas variedades, intensamente perfumadas. Cuando encuentran buenas condiciones, pueden cubrir un soporte con numerosos tallos y flores durante su temporada.
Sin embargo, a veces ocurre justo lo contrario: la planta desarrolla unos pocos tallos largos, poco follaje lateral y apenas algunas flores.
Para conseguir una planta más tupida no hace falta recurrir a trucos complicados. La clave está en combinar un pinzado temprano, buena luz, soporte adecuado, humedad constante y retirada frecuente de las flores marchitas.
¿Por qué algunos guisantes de olor producen pocos tallos?
Los guisantes de olor son trepadores por naturaleza. Sus tallos buscan rápidamente un soporte al que sujetarse mediante sus zarcillos.
Si las condiciones no son adecuadas, pueden crecer largos y poco ramificados.
Entre las causas más habituales están:
- Falta de luz.
- Temperaturas demasiado altas.
- Riego irregular.
- Falta de espacio para las raíces.
- Ausencia de un soporte adecuado.
- Exceso de fertilizante rico en nitrógeno.
- No haber estimulado la ramificación durante las primeras fases.
- Dejar que la planta produzca semillas continuamente.
Identificar qué está ocurriendo permite corregir el cultivo antes de que termine la temporada.
El gesto que favorece más ramificaciones
Cuando las plantas jóvenes ya están bien establecidas y cuentan con varios pares de hojas verdaderas, pinzar la punta principal puede favorecer la aparición de brotes laterales.
Utiliza los dedos limpios o unas tijeras pequeñas y desinfectadas para retirar únicamente la punta de crecimiento, realizando el corte por encima de un nudo sano.
Al perder temporalmente su punto de crecimiento principal, la planta puede dirigir más energía hacia yemas laterales.
El resultado no aparece inmediatamente, pero durante las semanas siguientes pueden desarrollarse varios tallos en lugar de uno solo.
No podes continuamente una planta adulta
El pinzado resulta especialmente útil durante la fase joven.
Cuando el guisante de olor ya está desarrollando numerosos tallos y preparándose para florecer, no conviene cortar continuamente todas las puntas.
Una poda excesiva puede eliminar futuros botones florales.
El objetivo es crear una buena estructura al principio y después permitir que los nuevos tallos maduren y florezcan.
Necesitan algo donde trepar
Los guisantes de olor no forman por sí solos una mata rígida.
Necesitan un soporte.
Puedes utilizar:
- Una celosía.
- Una malla.
- Cañas.
- Cordeles verticales.
- Un pequeño enrejado.
Coloca el soporte desde el principio para evitar manipular excesivamente las raíces y tallos cuando la planta ya sea grande.
Los zarcillos comenzarán a sujetarse progresivamente.
Si algún tallo queda alejado, puedes orientarlo cuidadosamente hacia el soporte sin doblarlo bruscamente.
La luz es fundamental para una floración abundante
Una ubicación demasiado oscura favorece tallos largos y una floración escasa.
Los guisantes de olor necesitan abundante luz para desarrollarse correctamente.
En condiciones templadas pueden crecer muy bien con varias horas de sol directo.
Sin embargo, existe otro factor igualmente importante: no son grandes amantes del calor extremo.
En zonas con veranos muy calurosos, agradecerán cierta protección frente al sol más intenso de la tarde.
El calor puede terminar rápidamente con la floración
Los guisantes de olor son plantas de temporada fresca.
Cuando las temperaturas aumentan considerablemente, la producción de flores puede disminuir y la planta puede completar su ciclo mucho más rápido.
Por eso es importante elegir correctamente la época de siembra según el clima local.
En regiones con inviernos suaves, pueden cultivarse durante los meses más frescos. En zonas frías, normalmente se aprovecha la primavera y el comienzo del verano.
La época correcta puede influir tanto en el resultado como cualquier fertilizante.
Mantén la tierra húmeda, pero no encharcada
Un guisante de olor en pleno crecimiento consume bastante agua.
Comprueba regularmente la humedad del suelo y riega cuando la capa superficial comience a secarse.
Realiza un riego profundo en lugar de mojar únicamente unos milímetros de tierra.
Al mismo tiempo, asegúrate de que el recipiente o terreno tenga buen drenaje.
Las raíces necesitan humedad, pero no deberían permanecer constantemente en un sustrato saturado de agua.
Protege la zona de las raíces
Una capa moderada de acolchado orgánico puede resultar útil para mantener la tierra más fresca y reducir la evaporación.
Puedes utilizar compost bien descompuesto, paja limpia u otro material apropiado para el jardín.
Distribúyelo alrededor de las plantas sin cubrir directamente la base de los tallos.
Esto resulta especialmente interesante cuando comienzan a aumentar las temperaturas.
No abuses del nitrógeno
Cuando queremos una planta enorme, puede resultar tentador añadir mucho fertilizante.
Pero un exceso de nitrógeno puede favorecer un crecimiento vegetativo abundante sin proporcionar necesariamente una floración proporcional.
Si el suelo se preparó previamente con materia orgánica y presenta una fertilidad adecuada, no es necesario alimentar constantemente la planta.
Cuando utilices un fertilizante para plantas de flor, respeta siempre las dosis y frecuencia indicadas por el fabricante.
Más producto no significa más flores.
Retirar las flores marchitas cambia mucho el resultado
Una vez que comiencen a florecer, este mantenimiento resulta especialmente importante.
Corta regularmente las flores pasadas antes de que desarrollen vainas maduras.
¿Por qué?
Porque cuando la planta empieza a producir semillas, una parte importante de sus recursos se dirige hacia completar ese proceso.
Si retiramos las flores marchitas, podemos prolongar la producción de nuevas flores durante más tiempo.
Cortar flores para un jarrón también ayuda
Los guisantes de olor son excelentes flores de corte.
Puedes cosechar regularmente tallos florales para pequeños ramos.
Haz los cortes con unas tijeras limpias y evita dañar los brotes cercanos.
Una recolección frecuente, combinada con la eliminación de flores pasadas, ayuda a impedir que la planta concentre demasiado pronto sus esfuerzos en producir semillas.
Revisa las vainas escondidas
Es fácil retirar las flores marchitas más visibles y olvidarse de algunas situadas en el interior.
Revisa periódicamente toda la planta.
Si encuentras vainas que empiezan a desarrollarse y tu objetivo es prolongar la floración, retíralas antes de que maduren.
Si quieres obtener semillas para la temporada siguiente, puedes dejar algunas vainas al final del ciclo.
Vigila posibles plagas
Los brotes jóvenes pueden atraer pulgones.
Revisa las puntas, los tallos y el envés de las hojas.
También pueden aparecer otros problemas dependiendo del clima y de las condiciones del jardín.
Una planta que pierde vigor repentinamente no siempre necesita más fertilizante.
Antes de añadir productos, comprueba si existen insectos, síntomas de enfermedad, exceso de agua o estrés por calor.
Si cultivas en maceta, utiliza suficiente profundidad
Los guisantes de olor desarrollan raíces que agradecen disponer de cierta profundidad.
Una maceta demasiado pequeña puede secarse rápidamente y limitar el crecimiento.
Utiliza un recipiente profundo, con buenos agujeros de drenaje y suficiente volumen para el número de plantas cultivadas.
Evita amontonar demasiadas plantas en un recipiente pequeño.
Una estructura aérea enorme necesita un sistema radicular capaz de mantenerla.
Una rutina sencilla para conseguir muchas flores
Durante la temporada puedes seguir este esquema:
- Proporciona un soporte desde el comienzo.
- Pinza las plantas jóvenes cuando estén suficientemente establecidas para estimular brotes laterales.
- Mantén abundante iluminación.
- Protege la planta del calor extremo cuando sea necesario.
- Riega regularmente sin encharcar.
- Mantén las raíces relativamente frescas con un acolchado apropiado.
- Evita fertilizaciones excesivas.
- Orienta los nuevos tallos hacia el soporte.
- Corta flores regularmente.
- Retira las flores marchitas y las vainas que no quieras conservar.
El secreto está en combinar ramificación y floración continua
Para conseguir un guisante de olor espectacular hay que trabajar en dos momentos diferentes.
Al principio buscamos crear más puntos de crecimiento mediante un pinzado moderado y proporcionar un soporte donde los nuevos tallos puedan desarrollarse.
Cuando comienza la floración, cambiamos de estrategia: dejamos crecer los tallos y retiramos regularmente flores marchitas y vainas para prolongar la producción.
Con buena luz, temperaturas apropiadas, humedad regular y suficiente espacio para las raíces, una planta inicialmente formada por unos pocos tallos puede convertirse progresivamente en una trepadora mucho más frondosa y cubierta de flores durante su mejor momento de la temporada.