Una parra cubierta de hojas verdes puede parecer perfectamente saludable. Sin embargo, cuando el crecimiento vegetativo es excesivo, ocurre algo bastante frecuente: encontramos muchísimas hojas y brotes largos, pero los racimos permanecen pequeños, escondidos y maduran con dificultad.
La solución no consiste en eliminar hojas indiscriminadamente. Una vid necesita su follaje para realizar la fotosíntesis y alimentar los frutos. Lo que buscamos es conseguir un equilibrio entre hojas, brotes y racimos mediante una poda en verde moderada y bien realizada.
¿Por qué una parra produce demasiado follaje?
Existen varias razones por las que una vid puede concentrarse excesivamente en producir hojas y tallos.
Una fertilización demasiado rica en nitrógeno puede estimular un crecimiento vegetativo muy vigoroso. También influyen la variedad, la fertilidad natural del suelo, el riego abundante y una poda invernal que haya dejado una carga inadecuada.
El resultado puede ser una masa vegetal muy densa.
Los racimos quedan entonces ocultos en el interior, donde reciben menos luz y la circulación del aire es peor.
El objetivo no es dejar la parra sin hojas
Este punto es fundamental.
Las hojas son las encargadas de captar la energía solar que posteriormente permite desarrollar y madurar las uvas.
Por eso, quitar demasiadas hojas puede ser contraproducente.
La poda en verde debe utilizarse para ordenar la vegetación, controlar brotes innecesarios y mejorar la exposición de los racimos, no para desnudar completamente la planta.
Primer paso: identifica los brotes realmente innecesarios
Observa la estructura de la parra antes de cortar.
Es habitual encontrar brotes que nacen del tronco, de madera vieja o de zonas donde no son necesarios para la formación de la planta.
Estos brotes pueden consumir recursos y aumentar innecesariamente la densidad del follaje.
Cuando todavía son jóvenes y tiernos suelen poder retirarse con facilidad. Si ya están lignificados, utiliza unas tijeras de poda limpias y afiladas.
Conserva siempre los brotes necesarios para la estructura y fructificación de la vid.
Ordena los sarmientos
En una parra cultivada sobre espaldera o pérgola, los brotes nuevos pueden crecer unos encima de otros y crear una masa vegetal muy compacta.
Distribuirlos correctamente sobre el soporte permite que las hojas reciban mejor la luz y que el aire circule entre ellas.
Sujeta los sarmientos con materiales blandos que no estrangulen los tallos.
El objetivo es conseguir una vegetación ordenada y relativamente abierta.
Controla los brotes excesivamente largos
Durante la temporada algunos sarmientos pueden crecer con enorme rapidez.
Cuando superan ampliamente el espacio disponible, puede realizarse un despunte moderado para controlar su longitud, siempre adaptándolo al sistema de conducción y al momento de desarrollo de la planta.
No conviene cortar demasiado cerca de los racimos.
Debe permanecer suficiente superficie foliar saludable para continuar alimentando las uvas.
Aclareo de hojas alrededor de los racimos
Una vez que los racimos están bien formados, puede resultar útil retirar algunas hojas concretas que los mantienen completamente encerrados.
No elimines todas las hojas alrededor de cada racimo.
Selecciona aquellas que impiden claramente la ventilación o crean una sombra excesivamente cerrada.
El objetivo es poder ver parcialmente los racimos entre el follaje sin convertirlos de repente en frutos completamente expuestos.
Mucho cuidado con el sol intenso
Exponer de golpe unos racimos que han crecido durante semanas bajo una sombra densa puede provocar quemaduras.
Este riesgo aumenta especialmente en climas muy cálidos.
Por eso el deshojado debe ser gradual y moderado. En zonas de fuerte insolación suele ser conveniente conservar más protección en el lado que recibe el sol más intenso de la tarde.
La cantidad de hojas que conviene retirar depende del clima, de la variedad y de la orientación de la parra.
Mejor ventilación alrededor de las uvas
Abrir ligeramente el follaje no solo modifica la cantidad de luz.
También permite que el aire circule mejor alrededor de los racimos y que la humedad permanezca menos tiempo atrapada después de la lluvia o del riego.
Una copa excesivamente cerrada crea un microclima húmedo que puede favorecer determinados problemas fúngicos.
Una estructura equilibrada facilita además la inspección de las uvas y permite detectar antes cualquier anomalía.
Cuidado con el exceso de nitrógeno
Si todos los años la parra desarrolla hojas enormes, brotes muy largos y pocos frutos, revisa también la fertilización.
Añadir grandes cantidades de abonos ricos en nitrógeno sin conocer las necesidades reales del suelo puede empeorar el problema.
No fertilices simplemente porque quieres más uvas.
Una vid excesivamente vigorosa no necesariamente produce mejores racimos.
Cuando sea posible, adapta el abonado al estado de la planta y a las características del suelo.
El riego también debe ser equilibrado
Una parra necesita agua, especialmente durante determinadas fases de crecimiento, pero eso no significa que deba mantenerse constantemente empapada.
El exceso de riego combinado con un suelo muy fértil puede estimular todavía más el crecimiento vegetativo.
Realiza riegos adaptados al clima, al tipo de suelo y a la edad de la planta.
Una vid establecida en tierra tiene necesidades muy diferentes de una parra joven o cultivada en un recipiente.
¿Hay que eliminar racimos?
Cuando una planta joven o poco vigorosa desarrolla más racimos de los que razonablemente puede madurar, un aclareo selectivo puede ayudar a equilibrar la carga.
Pero no debe hacerse automáticamente en todas las parras.
La cantidad adecuada depende de la variedad, el vigor de los sarmientos y el sistema de cultivo.
En una planta adulta y bien equilibrada puede no ser necesario eliminar ningún racimo.
¿Cuándo realizar la poda en verde?
No existe una única fecha válida para todas las regiones.
Las intervenciones se realizan progresivamente durante el periodo de crecimiento, observando cómo evoluciona la planta.
Los brotes innecesarios son más fáciles de eliminar cuando todavía son tiernos. El manejo de los sarmientos se realiza conforme crecen y el deshojado alrededor de los racimos debe adaptarse a su desarrollo y a las condiciones climáticas.
Es mucho mejor realizar pequeñas intervenciones progresivas que una poda drástica de una sola vez.
El error que puede arruinar el resultado
Ver una parra excesivamente frondosa y retirar de repente una gran cantidad de hojas es una mala estrategia.
Una reducción extrema del follaje disminuye la capacidad fotosintética de la planta y puede dejar las uvas demasiado expuestas al calor.
Además, un corte demasiado intenso puede estimular nuevos brotes vegetativos, justo lo contrario de lo que buscábamos.
La palabra clave es equilibrio.
Cómo debería verse una parra bien organizada
Después de una poda en verde correctamente realizada, la planta seguirá teniendo abundantes hojas.
La diferencia es que los sarmientos estarán mejor distribuidos, habrá menos brotes inútiles y los racimos dejarán de estar completamente escondidos dentro de una masa vegetal impenetrable.
El aire podrá circular y parte de la luz llegará mejor al interior de la vegetación.
A medida que avance la temporada, los racimos podrán continuar desarrollándose en mejores condiciones.
Menos desorden vegetal, no menos vida
Conseguir buenos racimos no significa obligar a la parra a dedicar toda su energía exclusivamente a las uvas. La planta necesita mantener suficientes hojas sanas para producir los azúcares que alimentarán precisamente esos frutos.
El verdadero truco consiste en eliminar brotes innecesarios, ordenar los sarmientos, controlar el exceso de crecimiento y aclarar selectivamente algunas hojas alrededor de los racimos.
Con una poda en verde moderada, un riego equilibrado y una fertilización sin excesos, una parra demasiado frondosa puede transformarse en una planta mucho más equilibrada, ventilada y capaz de llevar sus racimos hasta una buena maduración.