Cómo conseguir plantas de tomate más fuertes con un buen sistema de entutorado

Las tomateras pueden crecer rápidamente y, cuando empiezan a cargar frutos, sus tallos necesitan un soporte adecuado para mantenerse erguidos. Un buen entutorado evita que las ramas se arrastren por el suelo, facilita el cuidado de la planta y reduce el riesgo de que los tallos se rompan por el peso de los tomates. La clave está en colocar el soporte a tiempo, utilizar ataduras flexibles y revisar periódicamente el crecimiento para que la planta tenga espacio suficiente para desarrollarse.

La técnica principal: colocar el tutor desde el principio

El mejor momento para instalar un tutor es durante la plantación o cuando la tomatera todavía es pequeña. De esta manera resulta mucho más sencillo introducir el soporte sin dañar un sistema radicular ya desarrollado.

En las variedades de crecimiento indeterminado, que pueden superar fácilmente 1,5 metros de altura, es especialmente importante utilizar un soporte alto y resistente. Las variedades determinadas son más compactas, aunque también pueden necesitar apoyo cuando producen muchos frutos.

Material necesario

  • 1 tutor resistente de aproximadamente 1,5–2,5 m, según la variedad
  • Cordel de jardín suave, cinta flexible o clips específicos para plantas
  • Tijeras limpias
  • Guantes de jardinería
  • Acolchado orgánico, opcional

Paso a paso

  1. Instala un tutor resistente.
    Colócalo aproximadamente a 5–10 cm del tallo. Entierra una parte suficiente para que permanezca estable incluso cuando la planta tenga abundante follaje y frutos. En terrenos sueltos o expuestos al viento será necesario introducirlo más profundamente.
  2. Realiza la primera sujeción.
    Cuando la planta alcance unos 25–30 cm, fija suavemente el tallo principal al tutor. Una atadura en forma de ocho es muy práctica: una vuelta rodea el tutor y la otra el tallo. Así se reduce el roce directo.
  3. Continúa sujetando la planta mientras crece.
    Añade nuevas ataduras aproximadamente cada 20–30 cm, adaptándolas a la estructura de la tomatera. Su función es sostener el tallo, no mantenerlo completamente inmóvil.
  4. Comprueba el espacio alrededor del tallo.
    Nunca aprietes las ataduras. El diámetro del tallo aumenta durante el crecimiento y un cordel demasiado ajustado puede estrangularlo. Debe quedar suficiente holgura para permitir su engrosamiento.
  5. Revisa regularmente el sistema.
    Una vez por semana, comprueba el tutor, las ataduras y las ramas que soportan racimos pesados. Recoloca o sustituye cualquier sujeción que empiece a quedar demasiado ajustada.

Elegir el tutor adecuado

No todos los soportes funcionan igual para todas las tomateras.

Los tutores individuales de bambú, madera o metal son sencillos y adecuados para pocas plantas. Para una tomatera indeterminada, deben ser suficientemente altos y resistentes, ya que algunas variedades continúan creciendo durante toda la temporada.

Las jaulas para tomates ofrecen soporte alrededor de toda la planta y resultan especialmente prácticas para variedades con crecimiento arbustivo. Conviene instalarlas cuando las plantas son jóvenes, porque colocarlas alrededor de una tomatera adulta puede romper ramas.

Cuando se cultivan muchas plantas en una misma hilera, puede resultar más práctico utilizar postes resistentes unidos mediante cuerdas horizontales o sistemas de conducción vertical.

Las ataduras son tan importantes como el tutor

Un tutor sólido puede causar problemas si la planta se fija con un material inadecuado.

Evita alambres finos, cordeles rígidos o cualquier elemento que pueda cortar el tallo. Es preferible utilizar cinta hortícola flexible, tiras suaves reutilizables o cordeles que no ejerzan demasiada presión.

No realices el nudo directamente contra el tallo. La sujeción debe permitir un pequeño movimiento natural, especialmente cuando sopla el viento.

También conviene colocar las ataduras debajo de una ramificación resistente en lugar de sujetar únicamente una zona larga y lisa del tallo. Esto puede ayudar a evitar que la planta se deslice hacia abajo.

No elimines hojas y brotes sin considerar la variedad

El entutorado suele combinarse con cierta poda, pero no todas las tomateras deben tratarse igual.

En muchas variedades indeterminadas se pueden eliminar algunos brotes laterales para conducir la planta con uno o varios tallos principales. Sin embargo, una poda excesiva reduce la superficie foliar necesaria para la fotosíntesis y puede dejar los frutos demasiado expuestos al sol.

Las variedades determinadas requieren todavía más precaución. Estas plantas producen gran parte de su cosecha en una estructura compacta y una eliminación excesiva de brotes puede reducir la producción.

Retira principalmente hojas enfermas, dañadas o aquellas que estén en contacto directo con el suelo. Utiliza siempre herramientas limpias.

Combina el entutorado con un riego correcto

Una planta perfectamente sujeta no será necesariamente vigorosa si recibe un riego irregular.

Las tomateras prefieren una humedad relativamente constante en el suelo. Los cambios bruscos entre periodos muy secos y riegos abundantes pueden favorecer problemas en los frutos.

Riega directamente sobre la tierra alrededor de la base, evitando mojar innecesariamente el follaje. La cantidad y frecuencia dependen de la temperatura, el tipo de suelo, el tamaño de la planta y si se cultiva en maceta o directamente en tierra.

En lugar de seguir una cantidad fija para todas las situaciones, comprueba la humedad del suelo introduciendo un dedo unos centímetros. Cuando la capa superficial comienza a secarse mientras existe algo de humedad más abajo, suele ser un buen momento para regar.

Añade acolchado alrededor de las tomateras

Una capa de aproximadamente 5–8 cm de paja limpia, hojas trituradas, compost maduro u otro acolchado adecuado puede ayudar a conservar la humedad y limitar las variaciones bruscas de temperatura del suelo.

No acumules el material directamente contra el tallo. Deja unos centímetros libres alrededor de la base para evitar mantener esa zona constantemente húmeda.

El acolchado también reduce las salpicaduras de tierra sobre las hojas inferiores durante el riego o la lluvia.

Errores que debes evitar

Colocar el tutor demasiado tarde. Introducir una estaca grande junto a una tomatera adulta aumenta el riesgo de dañar raíces y ramas.

Atar demasiado fuerte. Es uno de los errores más frecuentes. Una atadura que parece adecuada hoy puede comprimir el tallo varias semanas después.

Utilizar un soporte demasiado corto. En variedades indeterminadas, un tutor pequeño obliga a improvisar cuando la planta alcanza su extremo.

Sujetarlo superficialmente. Cuando la planta empieza a producir tomates, el peso aumenta considerablemente y un tutor mal anclado puede inclinarse.

Podar todas las tomateras de la misma manera. El manejo debe adaptarse a variedades determinadas e indeterminadas.

Olvidar revisar las ataduras. El entutorado no termina después de instalar el primer cordel. Debe acompañar el crecimiento durante toda la temporada.

Para ir más allá

Si cultivas tomates todos los años, un sistema permanente puede ahorrar bastante trabajo. Postes metálicos sólidos combinados con cuerdas resistentes permiten organizar una hilera completa y ajustar las plantas conforme crecen.

En invernaderos también es habitual conducir variedades indeterminadas mediante una cuerda vertical fijada a una estructura superior suficientemente resistente. El tallo se guía progresivamente alrededor de la cuerda o mediante clips específicos.

Sea cual sea el sistema, debe soportar no solo el peso inicial de la planta, sino también el follaje y los numerosos frutos que aparecerán posteriormente. El objetivo no es mantener la tomatera rígida, sino proporcionarle una estructura segura que acompañe su crecimiento.

¿A qué altura debe estar el tutor de una tomatera?

Depende de la variedad. Para tomates indeterminados suelen utilizarse soportes de aproximadamente 1,8–2,5 m, teniendo en cuenta que una parte quedará enterrada. Las variedades determinadas suelen necesitar estructuras más bajas.

¿Puedo utilizar cañas de bambú?

Sí, siempre que tengan un diámetro suficiente, estén en buen estado y queden firmemente ancladas. Para plantas grandes puede ser conveniente combinar varias cañas o utilizar una estructura más robusta.

¿Cuándo debo empezar a atar la tomatera?

Es conveniente comenzar cuando la planta todavía es joven y empieza a necesitar apoyo, generalmente alrededor de los 25–30 cm. No es necesario esperar a que el tallo comience a inclinarse.

¿Cada cuánto tiempo debo revisar las ataduras?

Durante el crecimiento activo, una revisión semanal es una buena referencia. Si la planta crece muy rápido, ha habido viento fuerte o los racimos están ganando peso, conviene comprobarlas con mayor frecuencia.

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