Cuando termina el verano, muchas jardineras de balcones y terrazas quedan vacías. Las flores de temporada empiezan a desaparecer y es fácil pensar que tendremos que esperar hasta la primavera para volver a utilizarlas.
Pero septiembre puede ser precisamente el momento perfecto para darles una segunda vida.
Con una jardinera, un buen sustrato y algunas hortalizas de crecimiento relativamente rápido, puedes crear un pequeño huerto de otoño incluso si tienes muy poco espacio.
Lechugas, rúcula, espinacas, rábanos y otras verduras de hoja son algunas de las opciones que podemos considerar, siempre adaptando la elección al clima de nuestra zona.
¿Por qué empezar un huerto en septiembre?
Septiembre es un mes de transición.
El calor intenso comienza a disminuir en muchas regiones, mientras que el suelo todavía conserva temperaturas relativamente agradables. Estas condiciones pueden favorecer la germinación y el establecimiento de numerosos cultivos de otoño.
Además, las verduras de hoja suelen agradecer temperaturas más moderadas que las del pleno verano.
Sin embargo, septiembre no es igual en todas partes. En zonas cálidas todavía puede hacer demasiado calor durante el día, mientras que en regiones frías las primeras heladas pueden llegar relativamente pronto.
Por eso, antes de sembrar, conviene consultar las fechas habituales de primeras heladas de nuestra zona.
Primer paso: recupera la jardinera
Si la jardinera ya se utilizó anteriormente, no plantes directamente sobre los restos de la temporada anterior.
Retira raíces viejas, hojas secas y cualquier planta enferma.
Comprueba también los agujeros inferiores.
Una jardinera para hortalizas debe permitir que el exceso de agua salga fácilmente. Si los orificios están bloqueados, las raíces pueden permanecer demasiado tiempo en un sustrato saturado.
Limpia el recipiente si es necesario y ya tendrás la base preparada.
Renueva el sustrato antes de sembrar
La tierra utilizada durante meses puede estar compactada y haber perdido parte de sus nutrientes.
Si todavía está en buenas condiciones, no necesariamente tienes que desecharla completamente.
Retira las raíces antiguas, remueve bien el sustrato y añade una cantidad generosa de compost maduro o sustrato nuevo de calidad.
La mezcla final debe quedar suelta y aireada.
Llena la jardinera dejando un pequeño margen hasta el borde para que el agua no arrastre la tierra durante los riegos.
¿Qué podemos plantar en una jardinera de otoño?
Aquí empieza la parte más interesante.
Para una jardinera pequeña, es mejor escoger cultivos que no necesiten demasiado espacio.
Entre las opciones habituales encontramos:
- rúcula;
- lechugas de hoja;
- espinacas;
- rábanos;
- canónigos;
- algunas variedades de acelga;
- cebollas para cosechar tiernas.
La elección concreta dependerá de las temperaturas y de las horas de luz disponibles.
También es importante mirar el tiempo aproximado hasta la cosecha indicado para cada variedad.
Una combinación sencilla para principiantes
Si tienes una jardinera rectangular, puedes dividir mentalmente la superficie en varias franjas.
En una zona puedes sembrar rúcula, en otra espinacas y reservar otra parte para lechugas.
Los rábanos también resultan interesantes porque ocupan relativamente poco espacio y algunas variedades tienen ciclos cortos.
Pero evita sembrarlo todo excesivamente junto.
Una jardinera completamente cubierta de semillas puede parecer productiva al principio, pero cuando las plantas crezcan empezarán a competir por luz, agua y nutrientes.
Cómo sembrar correctamente
Antes de colocar las semillas, humedece ligeramente el sustrato.
Después realiza pequeños surcos o agujeros según las necesidades del cultivo elegido.
Distribuye las semillas respetando aproximadamente las indicaciones de profundidad y separación del paquete.
Este detalle es importante: no todas las semillas deben enterrarse a la misma profundidad.
Cubre suavemente y riega con una regadera de salida fina para evitar desplazar las semillas.
Durante los primeros días, procura que el sustrato permanezca ligeramente húmedo, pero nunca completamente encharcado.
No olvides aclarar las plántulas
Es muy habitual sembrar demasiadas semillas por miedo a que algunas no germinen.
El problema aparece unas semanas después.
Decenas de pequeñas plantas comienzan a crecer prácticamente pegadas unas a otras.
Si sucede, realiza un aclareo y conserva los ejemplares más vigorosos respetando el espacio recomendado para cada cultivo.
Puede parecer una pena retirar plantas pequeñas, pero proporcionar espacio suficiente permite que las restantes desarrollen mejores hojas y raíces.
¿Dónde colocar la jardinera?
Busca un lugar luminoso.
En otoño, la posición que funcionaba durante julio o agosto puede cambiar porque el sol está más bajo y las horas de luz disminuyen progresivamente.
Una terraza que tenía demasiada exposición durante el verano puede convertirse ahora en un lugar excelente.
Observa durante varios días cuántas horas de luz recibe realmente la jardinera.
Las necesidades varían según el cultivo, pero una buena iluminación será fundamental para conseguir plantas vigorosas.
El riego cambia con la llegada del otoño
Otro error habitual consiste en continuar regando con la misma frecuencia que durante el verano.
En septiembre y octubre, la evaporación puede disminuir considerablemente.
En lugar de seguir un calendario rígido, toca el sustrato.
Si la superficie todavía está húmeda, espera antes de volver a regar. Si empieza a secarse, realiza un riego suficiente para humedecer la zona de las raíces.
Y recuerda: una jardinera pequeña puede secarse más rápidamente que un huerto cultivado directamente en el suelo.
Si todavía hace mucho calor
En algunas regiones, septiembre continúa siendo prácticamente verano.
Las semillas recién germinadas y algunas verduras de hoja pueden sufrir durante las horas más calurosas.
En ese caso, puedes proporcionar algo de sombra durante las horas centrales del día y mantener una humedad regular mientras las plantas se establecen.
También puedes retrasar determinadas siembras unas semanas si las temperaturas siguen siendo excesivamente altas.
Y si el frío llega pronto
En zonas con otoños cortos ocurre lo contrario.
Conviene seleccionar variedades de ciclo rápido y comenzar cuanto antes.
Una pequeña protección contra las primeras noches frías también puede prolongar la temporada, pero debe permitir una ventilación adecuada durante el día.
Si se esperan heladas importantes, comprueba siempre qué temperaturas tolera cada cultivo.
El truco para cosechar durante más tiempo
No siembres necesariamente todas las semillas el mismo día.
Puedes realizar siembras escalonadas cada cierto tiempo.
Por ejemplo, si dispones de suficiente espacio, siembra una pequeña zona de rúcula y deja otra libre para sembrarla más adelante.
Así reduces la posibilidad de tener toda la producción lista exactamente al mismo tiempo.
Con las verduras de hoja que permiten cosecha exterior, también puedes cortar primero algunas hojas desarrolladas y dejar que el centro continúe creciendo, siempre que la variedad y su estado lo permitan.
Una jardinera vacía puede producir mucho más de lo que parece
No necesitas un gran terreno para disfrutar de un pequeño huerto.
Una simple jardinera en un balcón soleado puede convertirse en un espacio productivo durante los meses posteriores al verano.
La clave está en renovar el sustrato, escoger cultivos adecuados para el otoño, no sembrar demasiado juntos y adaptar el riego a las nuevas temperaturas.
Así que, si tienes una jardinera vacía en septiembre, no la guardes todavía.
Prepárala, elige unas cuantas semillas y conviértela en un pequeño huerto de otoño. Mientras muchas macetas empiezan su descanso después del verano, la tuya puede estar comenzando una temporada completamente nueva.