Las bandejas y cajones transparentes del congelador pueden parecer fáciles de mantener, pero con el paso del tiempo terminan acumulando manchas, restos de alimentos y suciedad en las esquinas. Cuando finalmente los vaciamos, es habitual descubrir una superficie opaca y con residuos que parecen imposibles de eliminar.
La tentación es utilizar agua muy caliente o empezar a frotar con un estropajo fuerte. Sin embargo, precisamente esas soluciones pueden terminar dañando el plástico.
Existe un procedimiento mucho más sencillo: dejar que la bandeja pierda el frío, utilizar agua templada con unas gotas de lavavajillas y dar tiempo a que los residuos se ablanden antes de frotar.
¿Por qué las bandejas del congelador se ensucian tanto?
Aunque los alimentos permanezcan congelados, dentro de los cajones pueden producirse pequeños derrames.
Una bolsa mal cerrada, un recipiente que goteó antes de congelarse o restos de alimentos que caen al sacar productos son suficientes para crear manchas.
Con el tiempo pueden acumularse:
- migas y pequeños restos de comida;
- líquidos derramados y posteriormente congelados;
- grasa;
- restos de envases;
- manchas de alimentos;
- pequeños depósitos en esquinas y ranuras.
Además, como normalmente limpiamos el congelador con menos frecuencia que el frigorífico, estas manchas pueden permanecer allí durante meses.
Primero, deja que la bandeja pierda el frío
Este es uno de los pasos más importantes.
No saques una bandeja extremadamente fría del congelador para introducirla inmediatamente en agua caliente.
El cambio brusco de temperatura puede someter el plástico a un estrés innecesario y, dependiendo del material, favorecer deformaciones o grietas.
Retira los alimentos y coloca temporalmente los productos congelados en un lugar adecuado para mantenerlos fríos.
Saca la bandeja y deja que se acerque gradualmente a la temperatura ambiente.
No intentes retirar el hielo a la fuerza
Si hay una capa de hielo adherida, evita utilizar cuchillos, destornilladores u otros objetos metálicos.
Una herramienta puntiaguda puede rayar el cajón e incluso perforarlo o romperlo.
Es mucho mejor esperar a que el hielo se ablande y pueda desprenderse sin esfuerzo.
La paciencia aquí puede evitar tener que comprar una bandeja nueva.
El truco más sencillo: agua templada y lavavajillas
Cuando la bandeja ya no esté extremadamente fría, prepara un recipiente o fregadero con agua templada.
Añade unas gotas de lavavajillas.
No necesitas una gran cantidad de detergente. Una solución ligeramente jabonosa suele ser suficiente para ayudar a eliminar grasa y restos de alimentos.
Si la bandeja cabe en el fregadero, puedes dejarla en remojo entre 10 y 20 minutos.
Ese tiempo hace buena parte del trabajo.
Deja que las manchas se ablanden antes de frotar
Una mancha seca puede parecer muy resistente cuando intentamos eliminarla inmediatamente.
Después de varios minutos en agua jabonosa, la situación suele cambiar.
Los residuos de comida comienzan a reblandecerse y la película grasa resulta más fácil de desprender.
Utiliza entonces una esponja suave o una bayeta de microfibra y limpia toda la superficie.
No olvides la cara exterior.
Muchas bandejas parecen limpias por dentro mientras conservan manchas en la base y los laterales exteriores.
Las esquinas necesitan especial atención
Las uniones entre las paredes y el fondo suelen concentrar la mayor cantidad de suciedad.
Una esponja grande no siempre llega correctamente hasta ellas.
Puedes utilizar un pequeño cepillo de cerdas suaves para recorrer las ranuras y esquinas.
También conviene revisar los tiradores y relieves moldeados en el plástico.
Si la suciedad continúa adherida, vuelve a aplicar agua jabonosa y espera unos minutos.
Es preferible repetir el remojo que aumentar excesivamente la fuerza.
Para una mancha difícil, utiliza el lavavajillas directamente
Si queda una zona especialmente grasa, coloca una pequeña gota de lavavajillas sobre una esponja húmeda y trabaja únicamente sobre esa mancha.
Déjala actuar brevemente y frota con suavidad.
Después aclara muy bien.
No es necesario recurrir inmediatamente a mezclas de varios productos domésticos.
Cuando el problema es grasa y restos de alimentos, un detergente para vajilla suele ser un excelente punto de partida.
Evita los estropajos abrasivos
Las bandejas transparentes muestran los arañazos con enorme facilidad.
La parte abrasiva de una esponja puede eliminar rápidamente una mancha, pero también puede dejar decenas de pequeñas marcas.
El resultado es paradójico: la bandeja queda limpia, pero parece más vieja y opaca.
Utiliza siempre una esponja suave, microfibra o un cepillo blando.
¿Es buena idea utilizar bicarbonato?
No debería ser la primera opción.
El bicarbonato tiene una ligera acción abrasiva. Esto puede resultar útil en determinadas superficies resistentes, pero no necesariamente en plásticos transparentes.
Si se frota con demasiada intensidad, existe la posibilidad de crear microarañazos.
Antes de utilizarlo, comprueba las instrucciones del fabricante de tu congelador.
Para una limpieza normal, agua templada y lavavajillas suelen ser suficientes.
Cuidado también con el agua demasiado caliente
Puede parecer lógico pensar que cuanto más caliente esté el agua, más fácilmente desaparecerá la grasa.
Pero una bandeja de congelador no es una sartén.
Algunos plásticos pueden deformarse con temperaturas elevadas, especialmente si la pieza todavía está muy fría.
Utiliza agua templada, no hirviendo.
También es conveniente consultar el manual antes de introducir bandejas y cajones en el lavavajillas. No todas las piezas están diseñadas para soportar sus temperaturas.
Aclara hasta que no quede jabón
Una vez eliminadas las manchas, aclara la bandeja con agua limpia.
Presta especial atención a las esquinas, relieves y tiradores.
Los residuos de detergente pueden formar una película que hace que el plástico parezca menos transparente.
Pasa los dedos por la superficie. Si todavía notas una sensación jabonosa, continúa aclarando.
Sécala completamente antes de volver a colocarla
Después del aclarado, seca la bandeja con una microfibra limpia.
A continuación déjala terminar de secarse al aire.
No conviene introducir una bandeja llena de gotas directamente en el congelador. Esa humedad puede congelarse rápidamente y crear nuevas capas de hielo.
Antes de colocarla de nuevo, comprueba que tanto el interior como el exterior estén completamente secos.
Aprovecha para limpiar el espacio vacío
Mientras la bandeja está fuera, tendrás acceso a una zona del congelador que normalmente permanece oculta.
Retira las partículas sueltas y limpia las superficies siguiendo las recomendaciones del fabricante.
No viertas grandes cantidades de agua dentro del electrodoméstico.
Una bayeta ligeramente humedecida suele permitir controlar mucho mejor la cantidad de líquido.
Después seca cuidadosamente la zona.
¿Qué ocurre si la bandeja continúa opaca?
Una bandeja transparente no siempre pierde claridad por culpa de la suciedad.
Los años de uso pueden producir multitud de pequeños arañazos. Cuando la luz incide sobre ellos, el plástico adquiere un aspecto blanquecino o lechoso.
La limpieza puede retirar la suciedad acumulada dentro de esas marcas, pero no puede reparar físicamente los arañazos.
Si después de lavar, aclarar y secar la bandeja continúa opaca, obsérvala frente a una fuente de luz.
Una red de líneas finas indicará que probablemente se trata de desgaste.
El amarilleamiento también puede ser permanente
Los plásticos pueden cambiar con el paso de los años.
La composición del material, el envejecimiento y las condiciones de uso pueden provocar alteraciones en el color.
Por eso no debemos asumir que una bandeja amarillenta está necesariamente sucia.
Si la superficie está perfectamente limpia pero conserva un tono amarillento uniforme, utilizar productos cada vez más agresivos podría empeorar el problema.
No mezcles productos de limpieza
Para este trabajo no necesitas preparar un cóctel de productos domésticos.
Especialmente importante es evitar mezclas improvisadas con lejía, ácidos u otros limpiadores.
Si necesitas desinfectar una superficie después de limpiarla, utiliza únicamente un producto adecuado para ese material y sigue exactamente las instrucciones de su etiqueta y del fabricante del electrodoméstico.
Nunca mezcles limpiadores pensando que así funcionarán mejor.
Cómo evitar que vuelva a acumularse tanta suciedad
Una vez recuperadas las bandejas, unos pequeños hábitos pueden evitar otra limpieza profunda.
Comprueba que las bolsas estén correctamente cerradas antes de introducirlas en el congelador.
Los recipientes con líquidos deben tener tapas que ajusten bien.
Si detectas un derrame, retíralo en cuanto resulte seguro hacerlo en lugar de esperar varios meses.
También merece la pena revisar periódicamente el fondo de los cajones cuando reorganices los alimentos.
No sobrecargues los cajones
Llenar una bandeja hasta el límite dificulta tanto la organización como la limpieza.
Además, los envases pueden presionar las paredes y los tiradores del cajón.
Distribuir correctamente los alimentos permite sacar y colocar las bandejas con menos riesgo de romperlas.
Y cuando llega el momento de limpiar, vaciar un cajón ordenado resulta mucho más sencillo.
Una limpieza sencilla puede cambiar todo el aspecto del congelador
No necesitas frotar durante media hora para recuperar una bandeja cubierta de restos secos.
El método más práctico consiste en dejar que la pieza pierda primero el frío, remojarla en agua templada con unas gotas de lavavajillas y esperar entre 10 y 20 minutos antes de limpiarla con una esponja suave.
Después, aclara cuidadosamente y deja que se seque por completo antes de devolverla al congelador.
El resultado puede ser sorprendente: una bandeja que parecía vieja y permanentemente manchada puede volver a verse limpia y transparente.
Y lo más importante es que el procedimiento evita los dos errores que más fácilmente dañan estas piezas: los cambios extremos de temperatura y el uso de materiales abrasivos.