El romero es una de esas plantas que merece la pena tener siempre cerca. Es aromático, resistente, decorativo y muy útil en la cocina. Pero lo mejor es que no necesitas comprar una nueva planta cada vez que quieras ampliar tu colección.
Una ramita sana puede convertirse en una nueva planta mediante esquejes. Es una técnica sencilla y muy utilizada para reproducir romero conservando las características de la planta original.
El secreto está en elegir correctamente el tallo, preparar la parte que deberá emitir raíces y proporcionarle las condiciones adecuadas durante las primeras semanas.
Elige una buena ramita de romero
El primer paso es escoger un tallo saludable.
Busca una rama joven y vigorosa, preferiblemente sin flores y sin señales de plagas, manchas o partes secas. Un esqueje de aproximadamente 10 a 15 centímetros suele ser manejable para este método.
Evita utilizar únicamente la parte más vieja, gruesa y completamente leñosa de la planta. Los brotes jóvenes o semileñosos suelen resultar más adecuados.
Corta el tallo con unas tijeras limpias y afiladas.
Retira las hojas de la parte inferior
Una vez cortada la ramita, elimina cuidadosamente las hojas de los centímetros inferiores.
La parte superior debe conservar suficientes hojas verdes para que el esqueje continúe funcionando con normalidad, mientras que la base debe quedar despejada.
Este pequeño detalle es importante porque esa zona será la que introduciremos en agua o en el sustrato.
Además, si utilizas agua, conviene evitar que demasiadas hojas queden sumergidas, ya que podrían deteriorarse.
Método 1: enraizar el romero en agua
Una de las formas más visuales de comenzar consiste en colocar el esqueje en un pequeño recipiente con agua.
Introduce solamente la parte inferior del tallo y deja las hojas superiores fuera del agua.
Coloca el recipiente en un lugar luminoso, pero evita exponer el esqueje recién cortado a un sol intenso durante muchas horas.
Mantén el agua limpia
No basta con colocar la ramita y olvidarse de ella.
Cambia el agua regularmente para mantenerla limpia. Si el nivel baja, añade la cantidad necesaria para que la base del tallo continúe sumergida.
Dependiendo de las condiciones ambientales y del propio esqueje, la aparición de raíces puede requerir varias semanas.
La paciencia es fundamental.
¿Cuándo está listo para plantar?
No conviene trasplantar el esqueje en cuanto aparezca la primera raíz diminuta.
Es mejor esperar hasta observar varias raíces claramente desarrolladas. En ese momento, la pequeña planta tendrá mejores posibilidades de adaptarse al cambio de agua a tierra.
Prepara una maceta pequeña con agujeros de drenaje y un sustrato ligero que no permanezca constantemente empapado.
Planta el esqueje sin dañar las raíces
Haz un pequeño agujero en el centro del sustrato antes de introducir el romero.
Este paso evita tener que empujar las raíces directamente contra la tierra.
Sujeta el esqueje con cuidado, coloca las raíces dentro del agujero y añade sustrato alrededor. Presiona muy ligeramente para mantener la planta estable, sin compactar excesivamente la tierra.
Después realiza un riego moderado.
Durante los primeros días conviene vigilar la humedad mientras el esqueje se adapta a su nuevo entorno.
También puedes enraizarlo directamente en tierra
El agua no es la única posibilidad.
Después de retirar las hojas inferiores, puedes colocar directamente el esqueje en una maceta con sustrato ligero y bien drenado.
Haz previamente un agujero con un lápiz o con el dedo e introduce la base del tallo. De esta manera evitas dañar la zona preparada para formar raíces.
Mantén el sustrato ligeramente húmedo durante el proceso de enraizamiento, pero nunca permanentemente encharcado.
Este método tiene una ventaja: la planta no necesita pasar posteriormente de un medio acuático al sustrato.
El error más frecuente: demasiada agua
Aunque el esqueje necesita humedad mientras desarrolla sus raíces, el romero adulto es una planta mediterránea que agradece un buen drenaje.
Mantener continuamente empapado el sustrato puede resultar contraproducente.
Utiliza siempre una maceta con orificios de drenaje y evita dejar agua acumulada permanentemente bajo ella.
Cuando la nueva planta esté establecida, podrás ir adaptando el riego a las necesidades normales del romero.
Luz sí, pero con cuidado al principio
Una planta de romero bien establecida disfruta de mucha luz y puede crecer estupendamente a pleno sol.
Sin embargo, un esqueje recién cortado todavía no dispone de un sistema radicular desarrollado.
Durante el enraizamiento resulta práctico proporcionarle mucha claridad sin someterlo inmediatamente a condiciones extremas de calor o deshidratación.
Una vez establecido, puedes acostumbrarlo progresivamente a una exposición más soleada.
Cómo saber si el esqueje está progresando
Si has plantado el esqueje directamente en tierra, no podrás ver las raíces.
Una señal positiva es que el tallo conserve buen aspecto y, con el tiempo, empiece a producir crecimiento nuevo.
Evita sacar constantemente el esqueje del sustrato para comprobar si tiene raíces. Cada vez que lo haces puedes romper las raíces jóvenes que están empezando a formarse.
Dale tiempo.
Aprovecha la poda para conseguir varias plantas
Cuando podes un romero sano, observa las ramas antes de tirarlas.
Algunos de esos tallos pueden convertirse en esquejes.
Puedes preparar varios al mismo tiempo y colocarlos en recipientes o pequeñas macetas individuales. No todos los esquejes tienen necesariamente que prosperar, por lo que comenzar con varios aumenta las posibilidades de conseguir nuevas plantas.
Cuando hayan crecido, podrás conservarlas en macetas, trasladarlas al jardín o regalarlas.
Una ramita puede ser el comienzo de otro romero
Multiplicar el romero demuestra que no siempre hace falta comprar nuevas plantas para ampliar un pequeño jardín de aromáticas.
Corta una ramita sana, elimina las hojas inferiores, favorece el desarrollo de raíces y trasplántala cuidadosamente cuando esté preparada.
Con un poco de paciencia, ese pequeño esqueje puede establecerse y convertirse progresivamente en una nueva mata de romero que podrás seguir cultivando durante mucho tiempo.