Con el paso del tiempo, incluso una almohada que lavamos con cierta regularidad puede adquirir un desagradable tono amarillo. El sudor, la grasa natural de la piel, la humedad y los productos que utilizamos en el cabello o el rostro atraviesan poco a poco la funda y terminan acumulándose en el tejido de la propia almohada.
Antes de pensar en tirarla, merece la pena comprobar su etiqueta. Muchas almohadas lavables pueden mejorar considerablemente con un tratamiento previo y un lavado adecuado, siempre respetando el material del relleno.
¿Por qué las almohadas blancas terminan amarillas?
Durante la noche nuestro cuerpo libera humedad y pequeñas cantidades de grasa. Aunque utilicemos una funda, parte de estos residuos puede atravesarla.
Entre las causas más habituales encontramos:
- sudor;
- grasa de la piel y el cabello;
- cremas y productos cosméticos;
- cabello húmedo;
- saliva;
- humedad acumulada;
- restos de detergente de lavados anteriores.
Con el tiempo, estos residuos pueden producir grandes manchas amarillentas, especialmente en la zona central de la almohada.
Antes de hacer nada, revisa la etiqueta
Este es el paso más importante.
No todas las almohadas pueden lavarse de la misma manera. Las de fibra sintética y algunas de plumas o plumón pueden admitir lavado a máquina, mientras que determinados rellenos de espuma o materiales especiales necesitan otros cuidados.
Comprueba las indicaciones del fabricante sobre lavado, temperatura y secado.
Si la etiqueta indica que la almohada no puede sumergirse o lavarse a máquina, no utilices el procedimiento de remojo que describimos a continuación.
Retira primero la funda y el protector
Quita todas las fundas antes de tratar la almohada.
Lávalas por separado según sus propias instrucciones.
Después observa la almohada desnuda con buena luz. Esto te permitirá distinguir entre un amarilleamiento general y manchas localizadas que necesitan un pretratamiento específico.
Empieza tratando las zonas más amarillas
Si la etiqueta permite el lavado con agua, humedece ligeramente las manchas con agua tibia.
Aplica una pequeña cantidad de detergente líquido para ropa directamente sobre las zonas amarillentas.
Distribúyelo suavemente con los dedos o con un paño blanco limpio.
No hace falta saturar completamente el relleno.
Deja actuar aproximadamente 15 minutos antes del lavado.
Para manchas antiguas puede ayudar el oxígeno activo
Cuando el amarilleamiento está muy extendido, un quitamanchas a base de oxígeno activo apto para ropa blanca puede ser una opción.
Utilízalo únicamente si es compatible con el material de la almohada.
Respeta siempre las cantidades y el tiempo de actuación indicados por el fabricante del producto.
Si tienes dudas, prueba primero en una zona pequeña.
No prepares mezclas agresivas
En internet circulan muchas recetas que combinan numerosos productos domésticos.
No es necesario.
Para una almohada lavable suele ser preferible utilizar un detergente adecuado y, cuando el tejido lo permita, un producto de oxígeno activo siguiendo sus instrucciones.
Nunca mezcles lejía con vinagre, amoniaco, ácidos u otros productos de limpieza.
¿Se puede utilizar lejía?
Depende completamente de la etiqueta.
Aunque la almohada sea blanca, eso no significa que su tejido o relleno toleren blanqueadores con cloro.
La lejía puede afectar a determinadas fibras y deteriorar algunos materiales.
Por eso, no la utilices simplemente porque la almohada sea blanca. Comprueba primero las instrucciones de cuidado.
Cómo lavar la almohada en la lavadora
Si el fabricante permite el lavado a máquina, introduce la almohada en el tambor.
Selecciona un programa y una temperatura compatibles con su etiqueta.
Utiliza una cantidad moderada de detergente.
No añadas demasiado pensando que eliminará mejor las manchas. Un exceso puede resultar difícil de aclarar completamente del relleno.
Equilibra correctamente la carga
En determinadas lavadoras puede ser conveniente lavar dos almohadas compatibles al mismo tiempo para mantener el tambor equilibrado.
Sin embargo, no debes sobrecargar la máquina.
Las almohadas necesitan suficiente espacio para que el agua circule a través del relleno.
Si son demasiado grandes para tu lavadora doméstica, puede ser preferible utilizar una máquina de mayor capacidad.
Un aclarado adicional puede ser útil
El detergente puede quedar atrapado dentro de un relleno grueso.
Si tu lavadora dispone de la opción y la etiqueta no presenta ninguna contraindicación, un aclarado adicional puede ayudar a eliminar mejor los residuos.
Al finalizar, la almohada no debería presentar zonas jabonosas.
El secado es tan importante como el lavado
Una almohada que queda húmeda en el interior puede desarrollar malos olores y problemas relacionados con la humedad.
Por eso debes asegurarte de que esté completamente seca antes de volver a utilizarla.
Si la etiqueta permite secadora, utiliza únicamente la temperatura recomendada.
En algunos modelos compatibles, unas bolas de secado pueden ayudar a mantener el relleno más suelto durante el proceso.
Comprueba el centro de la almohada
Que el exterior parezca seco no significa necesariamente que el relleno también lo esté.
Presiona diferentes zonas y comprueba especialmente el centro.
Si notas humedad o una temperatura más fría en determinadas partes, continúa el secado.
No coloques la funda ni guardes la almohada hasta estar seguro de que se ha secado completamente.
¿Qué ocurre con las almohadas de espuma?
Aquí hay que tener especial cuidado.
Muchas almohadas de espuma viscoelástica no deben introducirse en una lavadora porque la agitación puede dañar el material.
En estos casos sigue exclusivamente las instrucciones del fabricante.
Normalmente será necesario realizar una limpieza localizada del tejido y dejar secar la pieza completamente en un lugar bien ventilado.
No frotes agresivamente las manchas
Una mancha amarilla antigua puede invitarnos a utilizar un cepillo duro.
Sin embargo, la fricción intensa puede deteriorar la superficie de la almohada.
Es mejor dejar actuar el detergente y repetir el tratamiento si fuera necesario.
Dos tratamientos moderados suelen ser preferibles a intentar conseguir un blanco perfecto mediante un cepillado excesivo.
¿Desaparecerá completamente todo el amarillo?
No siempre.
Una almohada muy antigua puede presentar una decoloración permanente de las fibras.
El lavado puede eliminar suciedad y mejorar considerablemente su apariencia, pero no necesariamente devolverle exactamente el color que tenía cuando era nueva.
Esto no significa que debamos utilizar productos cada vez más agresivos.
Si después de un tratamiento correcto permanece una ligera tonalidad, puede tratarse simplemente del envejecimiento del material.
Utiliza un protector de almohada
Una vez limpia, una de las mejores formas de retrasar la aparición de nuevas manchas es colocar un protector lavable entre la almohada y la funda habitual.
El protector crea una barrera adicional frente al sudor y la grasa corporal.
Además, resulta mucho más fácil lavar frecuentemente un protector fino que una almohada completa.
Cambia las fundas con regularidad
Las fundas acumulan directamente los residuos de nuestra piel y cabello.
Lavarlas regularmente reduce la cantidad que puede atravesar hasta la almohada.
Si sudas mucho durante la noche o utilizas productos capilares, puede ser conveniente cambiarlas con mayor frecuencia.
Nunca te acuestes con el cabello muy mojado
La humedad constante favorece el amarilleamiento y puede mantener la almohada húmeda durante muchas horas.
Siempre que sea posible, deja secar el cabello antes de acostarte.
También conviene ventilar periódicamente la habitación y la ropa de cama.
Cuándo es mejor reemplazar la almohada
Limpiar una almohada amarillenta tiene sentido cuando todavía está estructuralmente en buenas condiciones.
Sin embargo, la limpieza no puede solucionar todos los problemas.
Considera sustituirla si:
- el relleno está permanentemente apelmazado;
- ha perdido completamente su forma;
- presenta daños importantes;
- desprende un olor persistente después del lavado y secado adecuados;
- existe contaminación que no puede eliminarse correctamente.
La higiene es importante, pero también lo es que la almohada continúe ofreciendo el soporte para el que fue diseñada.
El secreto está en tratarla antes de que el amarillo sea intenso
No hace falta esperar hasta que toda la superficie cambie de color.
Revisa periódicamente la almohada cuando cambies la ropa de cama.
Si empiezas a observar pequeñas zonas amarillentas, comprueba las instrucciones de cuidado y trátalas pronto.
Las manchas recientes suelen resultar mucho más sencillas de eliminar que las que llevan meses acumulándose.
Una almohada amarillenta todavía puede tener solución
Antes de comprar una nueva, comprueba si la que tienes admite lavado.
Un pretratamiento suave con detergente, un lavado compatible con el relleno, un buen aclarado y un secado completo pueden mejorar notablemente una almohada que parecía irrecuperable.
La clave no está en utilizar la mezcla más fuerte posible, sino en respetar el material y eliminar correctamente los residuos acumulados.
Después, un protector lavable y el cambio frecuente de las fundas ayudarán a mantener ese aspecto limpio durante mucho más tiempo.