El aspirador puede parecer perfectamente limpio por fuera y, sin embargo, esconder una auténtica maraña de pelos, fibras, hilos y polvo en uno de sus componentes más importantes: el cepillo giratorio. Con el uso diario, especialmente en casas con mascotas o personas de pelo largo, toda esa suciedad termina enrollándose alrededor del rodillo.
El problema no es únicamente estético. Cuando la acumulación es excesiva, el cepillo puede girar con dificultad y el aspirador puede recoger peor la suciedad. Por suerte, una limpieza periódica del rodillo es bastante sencilla y puede hacerse en pocos minutos.
¿Por qué se acumula tanto pelo en el cepillo?
Los cepillos giratorios están diseñados para levantar pelos, migas y partículas adheridas a alfombras y suelos. Precisamente por su movimiento, los cabellos largos y las fibras textiles pueden enrollarse alrededor del rodillo en lugar de viajar directamente hacia el depósito.
Poco a poco se forma una capa compacta que puede incluir:
- cabellos y pelo de mascotas;
- pelusas;
- hilos de alfombras y tejidos;
- fibras textiles;
- polvo;
- pequeñas partículas de suciedad.
Si nunca se retira, esta mezcla puede terminar cubriendo buena parte del cepillo.
La señal más clara de que toca limpiarlo
Una inspección visual suele ser suficiente.
Apaga y desenchufa el aspirador —o retira la batería si el modelo lo permite— y observa la parte inferior del cabezal. Si apenas puedes distinguir las cerdas porque están cubiertas de pelo y fibras, ha llegado el momento de limpiarlas.
También conviene revisar el rodillo si notas que gira peor de lo habitual, hace ruidos extraños o el cabezal parece recoger menos suciedad.
Antes de desmontar cualquier pieza, consulta las instrucciones del fabricante, ya que el sistema de extracción del rodillo cambia de un modelo a otro.
Cómo limpiar el cepillo del aspirador paso a paso
1. Desconecta completamente el aparato
Es el paso más importante.
Nunca manipules un cepillo giratorio mientras el aspirador esté conectado a la corriente. En los modelos inalámbricos, apágalo y, cuando sea posible, retira la batería.
Coloca después el cabezal sobre una mesa o superficie estable y bien iluminada.
2. Retira el rodillo si es desmontable
Muchos aspiradores modernos permiten extraer el cepillo giratorio mediante una pequeña pestaña, cierre lateral o cubierta inferior.
Sácalo siguiendo las instrucciones específicas de tu aparato.
Si tu modelo no permite retirar fácilmente el rodillo, no fuerces las piezas. La limpieza puede realizarse directamente sobre el cabezal, aunque tendrás algo menos de espacio para trabajar.
3. Corta los cabellos enrollados
Este es el truco que más facilita el trabajo.
En lugar de intentar tirar de toda la maraña de una sola vez, localiza una zona del rodillo donde puedas acceder a los pelos y fibras.
Utiliza unas tijeras pequeñas o la herramienta de limpieza incluida con algunos aspiradores para cortar cuidadosamente los cabellos en varios puntos.
Hazlo con mucha precaución para no cortar las cerdas ni dañar el propio rodillo.
Una vez dividida la maraña, será mucho más fácil retirarla.
4. Extrae los restos con los dedos o unas pinzas
Después de cortar los pelos, tira suavemente de ellos.
Para las fibras atrapadas en zonas estrechas pueden resultar útiles unas pinzas. Trabaja poco a poco hasta dejar libres las filas de cerdas.
Presta especial atención a los extremos del rodillo. Es habitual que allí se acumulen pequeños anillos de pelo muy compactos que pasan desapercibidos a primera vista.
No olvides limpiar los laterales
Una vez que la parte central esté limpia, revisa ambos extremos del cepillo.
El cabello puede introducirse alrededor de los ejes y piezas laterales. Si tu modelo permite retirar las tapas de los extremos, hazlo únicamente siguiendo las indicaciones del fabricante.
El objetivo es que el rodillo pueda moverse libremente una vez montado.
Retira también el polvo del compartimento
Aprovecha que has desmontado el cepillo para revisar el hueco donde se instala.
Puedes encontrar pelusas, arena, migas y polvo acumulado alrededor de la entrada de aspiración.
Retira los residuos sueltos con un paño seco o ligeramente humedecido, siempre que el fabricante permita este tipo de limpieza. Evita que entre agua en el motor, los contactos eléctricos o cualquier componente electrónico.
¿Se puede lavar el cepillo con agua?
Depende completamente del modelo.
Algunos rodillos extraíbles son lavables, mientras que otros incorporan piezas que no deben mojarse. Por eso no conviene sumergir automáticamente el cepillo en agua.
Si el manual indica que puede lavarse, utiliza el procedimiento recomendado y déjalo secar completamente antes de volver a colocarlo.
Nunca instales un rodillo húmedo dentro del aspirador.
El cambio antes y después es enorme
Un cepillo muy descuidado puede parecer prácticamente cubierto por una capa de pelo gris, fibras y pelusas. Después de cortar y retirar cuidadosamente toda esa suciedad, vuelven a aparecer las cerdas originales y el rodillo queda libre para girar.
Además, hacer pequeñas limpiezas frecuentes suele ser mucho más fácil que esperar hasta que se forme una maraña gruesa y compacta.
¿Cada cuánto tiempo conviene hacerlo?
No existe una frecuencia idéntica para todas las casas.
Si utilizas el aspirador con frecuencia, puedes hacer una revisión rápida del cepillo cada una o dos semanas. En hogares con mascotas de pelo largo, alfombras o mucha caída de cabello, probablemente tendrás que revisarlo más a menudo.
En cambio, si apenas aparecen fibras alrededor del rodillo, puedes espaciar la limpieza.
La mejor regla es sencilla: revísalo regularmente y retira los cabellos antes de que formen una capa gruesa.
Un pequeño mantenimiento que merece la pena
Limpiar el depósito y los filtros es importante, pero el cepillo giratorio también merece atención. Es precisamente la pieza que está continuamente en contacto con el suelo y que recoge buena parte de los pelos y fibras de la casa.
Desconectar el aparato, retirar el rodillo cuando sea posible, cortar cuidadosamente los cabellos y eliminar las fibras acumuladas puede devolverle un aspecto completamente diferente.
La próxima vez que limpies tu aspirador, dale la vuelta y mira el cepillo. Puede que la parte que más necesita una limpieza sea precisamente la que normalmente no vemos.