Los recipientes para guardar queso son muy prácticos para mantenerlo protegido en el frigorífico, pero tienen un pequeño inconveniente: con el paso de los días, la grasa natural del queso puede formar una película pegajosa en el fondo y, sobre todo, en las esquinas.
Un lavado rápido no siempre consigue eliminarla. Incluso después de pasar la esponja, algunas zonas pueden seguir teniendo un tacto ligeramente graso o un aspecto amarillento. La solución está en ablandar primero esos residuos y prestar especial atención a los ángulos donde la esponja convencional apenas llega.
¿Por qué aparece esa película grasa?
Muchos quesos contienen una cantidad importante de grasa. Durante su conservación, pequeñas cantidades pueden quedar adheridas a las paredes y al fondo del recipiente.
A esto se suman restos diminutos de queso y humedad.
La suciedad suele concentrarse especialmente en:
- las cuatro esquinas interiores;
- la unión entre las paredes y el fondo;
- las ranuras de la bandeja interior;
- el borde donde encaja la tapa;
- pequeños relieves o hendiduras del recipiente.
Cuando estos residuos permanecen varios días, la grasa se vuelve más difícil de retirar únicamente con agua fría.
Qué necesitas para limpiarlo
No hace falta recurrir a productos especialmente agresivos. Para una limpieza normal puedes utilizar:
- agua caliente, pero no excesivamente caliente si el plástico es delicado;
- unas gotas de lavavajillas desengrasante;
- una esponja suave;
- un cepillo pequeño de cerdas suaves;
- un paño limpio.
Si el recipiente tiene una bandeja interior desmontable, retírala antes de comenzar.
Primer paso: elimina los restos de queso
Vacía completamente el recipiente y retira las migas o pequeños fragmentos que hayan quedado adheridos.
Puedes hacerlo con papel de cocina o con una espátula de plástico o silicona.
Evita raspar el recipiente con cuchillos u otros utensilios metálicos. Los arañazos que dejan estos objetos pueden convertirse posteriormente en pequeños lugares donde se acumulan todavía más residuos.
El truco: ablandar la grasa antes de frotar
Uno de los errores más habituales consiste en empezar a frotar inmediatamente.
Resulta mucho más sencillo dejar que el agua y el detergente hagan parte del trabajo.
Llena parcialmente el recipiente con agua templada o caliente adecuada para el material y añade unas gotas de lavavajillas.
Distribuye bien el agua por las paredes y deja actuar durante aproximadamente 10 minutos.
El detergente ayuda a desprender la película grasa mientras el agua templada facilita que los residuos adheridos se ablanden.
Cómo limpiar correctamente las esquinas
Vacía parte del agua y pasa una esponja suave por todo el interior.
Después llega el paso realmente importante: las esquinas.
Utiliza un cepillo pequeño de cerdas suaves y realiza movimientos cortos siguiendo la unión entre el fondo y las paredes.
No es necesario ejercer demasiada presión. Si la grasa se ha ablandado correctamente, debería desprenderse progresivamente.
Pasa también el cepillo por las ranuras y pequeños relieves del recipiente.
No olvides la bandeja interior
Algunos recipientes para queso incorporan una pequeña rejilla o bandeja elevada.
Precisamente debajo de esta pieza puede acumularse grasa sin que resulte visible a primera vista.
Retírala y límpiala por ambos lados. Si tiene ranuras, utiliza nuevamente el cepillo para alcanzar los bordes interiores.
Limpia también el fondo que queda oculto debajo de la bandeja.
¿Y si todavía queda una sensación grasa?
Realiza un segundo lavado con agua templada y una pequeña cantidad de lavavajillas.
En muchas ocasiones es preferible repetir un lavado suave antes que utilizar un estropajo abrasivo.
Los estropajos demasiado ásperos pueden producir microarañazos en determinados plásticos transparentes. Con el tiempo, esas pequeñas marcas pueden hacer que el recipiente pierda transparencia y retenga suciedad con mayor facilidad.
Aclara con mucha atención
Una vez desaparecida la película grasa, aclara abundantemente todas las piezas con agua limpia.
Presta atención a las esquinas, las ranuras y el borde de la tapa para asegurarte de que no quedan restos de detergente.
Al pasar los dedos por el recipiente limpio, la superficie ya no debería presentar esa característica sensación aceitosa.
Déjalo secar completamente
Coloca el recipiente y todas sus piezas por separado sobre un escurridor o paño limpio.
Es importante esperar hasta que estén completamente secos antes de volver a montar y cerrar el recipiente.
Guardar el recipiente todavía húmedo puede favorecer la aparición de olores desagradables.
Cómo evitar que la grasa vuelva a acumularse
La mejor estrategia es no esperar hasta que aparezca una película gruesa.
Cuando termines el queso, lava el recipiente antes de colocar una pieza nueva. También conviene retirar periódicamente la bandeja interior y revisar las esquinas.
Si aparece una pequeña mancha grasa, eliminarla inmediatamente requiere mucho menos esfuerzo que hacerlo después de varias semanas.
Un recipiente limpio para conservar mejor el queso
Las esquinas son precisamente las zonas que solemos pasar por alto durante un lavado rápido. Sin embargo, allí terminan acumulándose grasa, humedad y pequeñas partículas de alimento.
Un breve remojo con agua templada y lavavajillas, seguido de una limpieza cuidadosa con un cepillo suave, permite llegar a esos rincones sin maltratar el recipiente.
El resultado es un recipiente limpio, sin película aceitosa y preparado para volver a guardar queso en mejores condiciones.