La picadora es uno de los pequeños electrodomésticos más prácticos de la cocina. La utilizamos para cebolla, ajo, verduras, frutos secos, hierbas o incluso pequeñas preparaciones con aceite. El problema es que, aunque lavemos el recipiente después de cada uso, existe una zona que fácilmente pasa desapercibida: la unión entre el recipiente y la base.
En ese pequeño borde pueden quedarse gotas, partículas de alimentos y grasa. Con el tiempo forman una línea oscura o pegajosa que resulta mucho más evidente cuando desmontamos el aparato.
La clave para limpiarla correctamente es trabajar por separado las piezas lavables y la base eléctrica, evitando siempre que entre agua en el motor.
¿Por qué se acumula suciedad en esta zona?
Durante el funcionamiento, los ingredientes se mueven rápidamente dentro del recipiente. Pequeñas cantidades pueden llegar hasta los bordes, especialmente cuando trituramos alimentos húmedos o grasos.
Entre los residuos más habituales encontramos:
- restos de cebolla y ajo,
- pequeñas partículas de verduras,
- aceite,
- salsas,
- hierbas trituradas,
- polvo y migas,
- humedad que queda atrapada después del lavado.
Si la unión no se seca correctamente, estos restos pueden permanecer escondidos durante bastante tiempo.
Qué necesitas
Para una limpieza sencilla prepara:
- agua templada,
- unas gotas de lavavajillas,
- un paño de microfibra,
- un cepillo de dientes de cerdas suaves,
- bastoncillos de algodón,
- papel absorbente,
- un paño seco.
Antes de comenzar, consulta las instrucciones de tu modelo para comprobar qué componentes pueden lavarse o sumergirse.
1. Desenchufa siempre la picadora
Este paso es imprescindible.
Desconecta completamente el aparato de la corriente antes de desmontarlo o limpiarlo.
Retira el recipiente, la tapa y las cuchillas siguiendo las instrucciones del fabricante.
La base que contiene el motor nunca debe sumergirse en agua salvo que el fabricante indique expresamente lo contrario, algo poco habitual.
2. Mucho cuidado con las cuchillas
Retira el conjunto de cuchillas sujetándolo por la parte de plástico diseñada para ello.
Evita tocar directamente los filos.
Lávalas por separado siguiendo las instrucciones del fabricante y no las dejes escondidas dentro de un fregadero lleno de agua, donde alguien podría introducir la mano accidentalmente.
3. Retira primero los restos visibles
Antes de añadir agua, observa cuidadosamente el borde del recipiente y la zona donde encaja sobre la base.
Utiliza papel de cocina o un paño seco para retirar:
- migas,
- trozos de alimentos,
- semillas,
- restos de hierbas,
- suciedad suelta.
Así evitarás extender los residuos por toda la superficie durante la limpieza húmeda.
4. Limpia el recipiente por separado
Si el recipiente es lavable, utiliza agua templada y unas gotas de lavavajillas.
Pasa una esponja suave por el interior y el exterior.
Presta especial atención al borde inferior, porque precisamente allí puede quedar una fina película grasa que no siempre vemos desde arriba.
Si existen pequeñas ranuras, utiliza un cepillo suave.
5. El borde inferior merece especial atención
Dale la vuelta al recipiente y observa la zona que entra en contacto con la base.
Es frecuente encontrar residuos acumulados alrededor de:
- pequeñas pestañas,
- sistemas de bloqueo,
- bordes circulares,
- juntas,
- relieves de plástico.
Utiliza el cepillo con agua jabonosa para trabajar estas zonas.
Realiza movimientos cortos hasta que los residuos comiencen a desprenderse.
6. ¿Y cómo limpiamos la base?
Aquí debemos cambiar completamente de técnica.
La base contiene el motor y componentes eléctricos, por lo que no debemos sumergirla ni verter agua directamente sobre ella.
Humedece ligeramente un paño con agua jabonosa y escúrrelo muy bien.
Pásalo alrededor de la superficie donde se apoya el recipiente.
El paño debe estar húmedo, pero nunca goteando.
7. Utiliza un bastoncillo para la pequeña unión
Si existe una ranura muy estrecha alrededor del sistema de acoplamiento, un bastoncillo puede ser especialmente útil.
Humedece apenas la punta con agua jabonosa y elimina el exceso.
Pásalo lentamente alrededor del borde.
Cuando el algodón se oscurezca, utiliza uno nuevo.
De esta manera podrás retirar residuos de zonas donde un paño convencional no consigue entrar.
8. El cepillo también puede ayudar
Para restos secos y adheridos puedes utilizar un cepillo de dientes suave.
En la base eléctrica es preferible comenzar con el cepillo completamente seco.
Cepilla la ranura para desprender partículas y después retíralas con un paño.
Solo si es necesario utiliza las cerdas mínimamente humedecidas, siempre evitando que el líquido pueda introducirse en el aparato.
9. No introduzcas objetos metálicos
Evita intentar sacar los residuos utilizando:
- cuchillos,
- agujas,
- destornilladores,
- alfileres,
- otras herramientas puntiagudas.
Además de rayar el plástico, podrían dañar una junta o alcanzar alguna parte interna.
Un cepillo y un bastoncillo permiten realizar una limpieza mucho más controlada.
10. Retira cualquier resto de jabón
En las piezas lavables, aclara con abundante agua limpia.
En la base eléctrica, utiliza otro paño limpio apenas humedecido con agua y bien escurrido.
Después pasa inmediatamente un paño seco.
No debería quedar humedad acumulada alrededor del mecanismo de acoplamiento.
Déjalo todo secar por separado
Este paso es especialmente importante.
No vuelvas a montar inmediatamente la picadora.
Coloca el recipiente, la tapa y las demás piezas lavables sobre una rejilla o paño limpio y deja que se sequen completamente.
La base también debe permanecer seca antes de volver a conectar el aparato.
Revisa la junta si tu modelo tiene una
Algunas picadoras incorporan una junta de silicona desmontable.
En ella pueden quedar atrapados restos de alimentos que no vemos durante una limpieza normal.
Si el fabricante indica que puede retirarse, sáquela cuidadosamente, límpiala y sécala antes de volver a colocarla.
No retires una junta a la fuerza si no sabes si está diseñada para desmontarse.
¿Qué hacer con la grasa endurecida?
Cuando encuentres una película pegajosa en una pieza lavable, aplica agua templada con unas gotas de lavavajillas y deja actuar unos minutos.
Después utiliza el cepillo suave.
Normalmente es preferible repetir dos veces una limpieza suave que utilizar un estropajo agresivo que termine rayando el plástico transparente.
En la base eléctrica, evita dejar líquidos actuando sobre la superficie.
Evita estos errores frecuentes
Para limpiar la picadora de forma segura, evita:
- sumergir la base eléctrica,
- pulverizar limpiador directamente sobre el motor,
- dejar agua alrededor del eje o acoplamiento,
- manipular las cuchillas por el filo,
- utilizar estropajos metálicos,
- montar las piezas todavía húmedas,
- intentar desmontar componentes no previstos por el fabricante.
Cómo evitar que vuelva a acumularse suciedad
Después de cada uso, desmonta las piezas lavables y revisa rápidamente el borde inferior del recipiente.
Una pasada de unos segundos puede evitar meses de acumulación.
También es importante secar correctamente las piezas antes de montar o guardar la picadora.
Si has triturado alimentos especialmente grasos, dedica un poco más de atención a las juntas y al borde.
Una pequeña zona que puede esconder mucha suciedad
La unión entre el recipiente y la base apenas se ve cuando la picadora está montada. Precisamente por eso puede acumular residuos durante semanas sin que nos demos cuenta.
El método más sencillo consiste en desmontar las piezas permitidas, retirar primero los residuos sólidos y utilizar agua jabonosa y un cepillo suave únicamente en los componentes lavables.
Para la base eléctrica, basta con un paño muy bien escurrido y una limpieza cuidadosa de las ranuras.
Con esta pequeña rutina, esa línea de grasa y restos escondidos puede desaparecer y la picadora quedará mucho más limpia tanto por dentro como en esas zonas que casi nunca vemos.