Las juntas de silicona de los recipientes herméticos son muy útiles para impedir fugas y conservar los alimentos, pero también tienen un inconveniente: las pequeñas ranuras situadas alrededor de la tapa pueden retener humedad, grasa y restos de comida.
Cuando la junta no se retira y seca periódicamente, pueden aparecer puntos o residuos oscuros que pasan desapercibidos durante el lavado normal. No siempre se trata de moho; también pueden ser restos de alimentos o pigmentos. Sin embargo, cuando aparecen manchas sospechosas, mal olor o suciedad incrustada en una junta utilizada con alimentos, conviene realizar una limpieza profunda y valorar su estado antes de volver a utilizarla.
Materiales necesarios
Para empezar prepara:
- Agua caliente, pero no hirviendo
- Detergente lavavajillas
- Un recipiente o cuenco
- Un cepillo de dientes de cerdas suaves
- Un paño limpio
- Bastoncillos de algodón, opcionalmente
- Bicarbonato de sodio para residuos resistentes, si el material lo admite
- Guantes de limpieza
Consulta siempre las instrucciones del fabricante, especialmente antes de utilizar productos distintos del detergente habitual.
Retira la junta de la tapa
Si el fabricante indica que la junta es desmontable, retírala cuidadosamente.
No utilices cuchillos, tijeras ni objetos metálicos puntiagudos para levantarla. Podrías cortar o deformar la silicona y dañar el canal de la tapa.
Empieza por una esquina accesible y levanta progresivamente la junta con los dedos o con una herramienta de plástico sin filo.
Si la junta no está diseñada para desmontarse, no la fuerces.
Observa qué hay debajo
Una vez retirada, examina tanto la junta como la ranura donde estaba instalada.
Es frecuente encontrar residuos que no eran visibles con la tapa montada.
Comprueba si existen:
- Restos de comida
- Grasa
- Puntos negros o marrones
- Humedad atrapada
- Mal olor
- Manchas que parecen haber penetrado en la silicona
Esta revisión también permite comprobar si la junta está agrietada, deformada o deteriorada.
Empieza con un buen remojo
Llena un recipiente con agua caliente compatible con el material y añade unas gotas de detergente lavavajillas.
Introduce la junta y déjala en remojo aproximadamente entre 15 y 30 minutos.
El objetivo es ablandar la grasa y los residuos secos antes de empezar a frotar.
Mientras la junta está en remojo, puedes lavar la tapa por separado.
No utilices agua hirviendo salvo que el fabricante confirme que tanto la tapa como la junta soportan esa temperatura.
Cepilla todos los lados de la junta
Después del remojo, utiliza un cepillo de dientes limpio y de cerdas suaves.
Cepilla lentamente toda la junta, prestando especial atención a los pliegues y pequeñas hendiduras.
Gírala para limpiar ambos lados.
No necesitas ejercer una presión excesiva. Si la suciedad está muy adherida, es preferible prolongar un poco el remojo y volver a cepillar.
Una fricción demasiado agresiva puede deteriorar progresivamente una junta flexible.
Limpia también la ranura de la tapa
Limpiar solamente la junta no es suficiente.
La ranura donde se coloca puede contener exactamente la misma suciedad.
Utiliza un cepillo pequeño humedecido con agua jabonosa para recorrer todo el canal.
En esquinas difíciles puedes utilizar un bastoncillo de algodón.
Trabaja hasta que no queden restos visibles y después aclara cuidadosamente.
Si vuelves a instalar una junta limpia sobre una ranura todavía sucia, el problema reaparecerá rápidamente.
Para residuos resistentes
Cuando quedan restos adheridos después del lavado, y siempre que el fabricante permita utilizarlo, puedes probar una pequeña cantidad de bicarbonato.
Mezcla una cucharada de bicarbonato con unas gotas de agua hasta formar una pasta.
Aplícala sobre la zona afectada y déjala actuar durante unos minutos.
Después cepilla suavemente y aclara abundantemente.
El bicarbonato tiene un ligero efecto abrasivo, por lo que no debe utilizarse de manera agresiva ni sobre cualquier material sin comprobar previamente su compatibilidad.
Qué hacer si sospechas que es moho
Las manchas negras no deben asumirse automáticamente como moho únicamente por su color. Sin embargo, si la junta ha permanecido húmeda durante mucho tiempo y presenta puntos oscuros acompañados de olor desagradable, conviene ser especialmente prudente.
Lava primero todas las piezas siguiendo las instrucciones del fabricante.
Si el fabricante proporciona un procedimiento específico de desinfección para la junta, síguelo exactamente.
En una pieza utilizada para almacenar alimentos, una mancha que ha penetrado profundamente en una junta porosa o deteriorada puede ser difícil de eliminar por completo.
Si después de una limpieza adecuada siguen apareciendo manchas, olor o deterioro, sustituir la junta puede ser la opción más razonable.
No mezcles productos de limpieza
Evita preparar combinaciones caseras con varios limpiadores.
Nunca mezcles lejía o productos que contengan cloro con vinagre, limón, amoníaco u otros limpiadores.
Estas combinaciones pueden producir vapores peligrosos.
Si utilizas un producto desinfectante autorizado para superficies en contacto con alimentos, respeta exactamente la concentración, el tiempo de contacto y el aclarado especificados en su etiqueta.
Utiliza un método cada vez.
Aclara abundantemente
Después de limpiar la junta y la tapa, aclara todas las piezas con agua limpia.
Comprueba cuidadosamente los pliegues y las ranuras.
No debe quedar detergente, bicarbonato ni ningún otro producto de limpieza.
Este paso es particularmente importante porque el recipiente volverá a estar en contacto con alimentos.
El secado es una parte esencial del proceso
Uno de los errores más frecuentes consiste en volver a montar la junta mientras todavía está húmeda.
Después del aclarado, sacude el exceso de agua y seca las piezas con un paño limpio.
A continuación, deja la junta y la tapa separadas al aire hasta que estén completamente secas.
Presta especial atención al canal de la tapa.
Una pequeña cantidad de agua atrapada debajo de la junta puede permanecer allí durante bastante tiempo.
Vuelve a colocar correctamente la junta
Cuando todo esté completamente seco, instala nuevamente la junta.
Empieza por una esquina y presiónala progresivamente alrededor de todo el canal.
Comprueba que no esté torcida ni parcialmente fuera de su posición.
Una junta mal colocada puede impedir que la tapa cierre correctamente y reducir la hermeticidad del recipiente.
Después, realiza una inspección visual alrededor de todo el borde.
Cómo prevenir nuevas acumulaciones
No es necesario desmontar la junta después de cada utilización, salvo que así lo indique el fabricante o que haya entrado comida debajo.
Sin embargo, conviene revisarla regularmente.
Después de guardar alimentos muy grasos, salsas o líquidos, presta especial atención a la tapa.
Si observas restos debajo del borde, retira la junta y limpia la zona antes de que la suciedad se seque.
Después del lavado, deja secar completamente las piezas antes de cerrar y guardar el recipiente.
No guardes los recipientes húmedos y completamente cerrados
Después de lavar un recipiente, evita colocar inmediatamente la tapa herméticamente si todavía existe humedad en su interior.
Déjalo secar abierto.
Una vez completamente seco, puedes guardarlo con la tapa ligeramente apoyada o siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Esto reduce la posibilidad de que quede humedad atrapada durante largos periodos.
Cuándo conviene sustituir la junta
Una limpieza no puede reparar físicamente una junta deteriorada.
Considera sustituirla cuando presente:
- Grietas
- Cortes
- Deformaciones permanentes
- Pérdida de elasticidad
- Olor persistente después de limpiarla
- Manchas profundas que no desaparecen
- Dificultad para volver a encajar correctamente
- Pérdida de hermeticidad
Si no existen juntas de recambio para ese modelo y el cierre ya no es fiable, puede ser necesario sustituir la tapa o el recipiente completo.
Errores que conviene evitar
No rasques la junta con cuchillos o herramientas metálicas.
No utilices agua hirviendo sin comprobar que el material la soporta.
No vuelvas a montar las piezas mientras estén húmedas.
No utilices productos agresivos sin comprobar primero las instrucciones del fabricante.
Y no ignores una junta que conserva mal olor o manchas sospechosas después de una limpieza profunda, especialmente cuando el recipiente se utiliza para almacenar alimentos.
El verdadero truco está debajo de la junta
Un recipiente puede parecer perfectamente limpio por fuera mientras esconde residuos en el pequeño canal situado debajo de la junta.
Por eso, cuando aparecen manchas oscuras alrededor de la tapa, la limpieza más eficaz consiste en desmontar la junta si está diseñada para ello, remojarla en agua caliente con detergente y cepillar tanto la silicona como la ranura.
Después, aclara abundantemente y deja secar completamente cada pieza antes de volver a montar el recipiente.
Realizar esta revisión periódicamente evita que pequeñas cantidades de humedad y alimentos permanezcan ocultas durante semanas y permite mantener los recipientes herméticos mucho más limpios.