Los mandos de la cocina son uno de esos lugares donde la grasa se acumula casi sin que nos demos cuenta. Al cocinar, pequeñas salpicaduras de aceite, vapor y restos de comida terminan depositándose alrededor de los botones. Con el calor, esa película se vuelve pegajosa y cada vez más difícil de retirar.
La buena noticia es que para la suciedad habitual no necesitas empezar con productos especialmente agresivos. Agua tibia, jabón lavavajillas y un cepillo suave pueden ser suficientes para recuperar unos mandos muy sucios. Y cuando la grasa lleva bastante tiempo incrustada, un poco de bicarbonato puede ayudar.
¿Por qué se acumula tanta grasa alrededor de los mandos?
La zona frontal de la cocina recibe constantemente pequeñas partículas de grasa.
Aunque después de cocinar limpiemos la encimera, es habitual olvidarse de los mandos. Además, la suciedad se introduce fácilmente en el pequeño espacio que existe entre cada botón y el panel.
Con el paso de los días, el polvo se adhiere a esa grasa y aparece esa característica capa oscura y pegajosa que resulta mucho más difícil de eliminar con una simple bayeta húmeda.
Por eso, en lugar de frotar con mucha fuerza, conviene primero ablandar la suciedad.
Qué necesitas para limpiarlos
Prepara:
- agua tibia
- unas gotas de jabón lavavajillas
- bicarbonato de sodio
- un recipiente pequeño
- una bayeta de microfibra
- un cepillo de dientes viejo de cerdas suaves
- bastoncillos de algodón
- un paño limpio para secar
- guantes de limpieza
Antes de comenzar, comprueba también las recomendaciones del fabricante, especialmente si tu cocina tiene superficies delicadas, símbolos impresos o mandos electrónicos.
Paso 1: asegúrate de que todo esté apagado y frío
Nunca limpies los mandos mientras la placa o el horno estén calientes.
Comprueba que todos los controles estén en posición de apagado y espera hasta que la superficie se haya enfriado completamente.
Si se trata de una cocina de gas, presta especial atención para no girar accidentalmente un mando durante la limpieza.
Paso 2: retira los mandos solo si el fabricante lo permite
En muchos modelos, los mandos mecánicos pueden extraerse simplemente tirando suavemente de ellos hacia fuera.
Pero no todos los electrodomésticos están diseñados igual.
No fuerces ningún botón. Si notas resistencia o no sabes cómo se desmonta, consulta el manual y limpia el mando colocado en su sitio.
Si pueden retirarse, aprovecha para hacer una fotografía rápida antes. Así recordarás perfectamente la posición de cada uno.
Paso 3: deja que el agua jabonosa haga el trabajo
Si los mandos son desmontables y el fabricante permite lavarlos de esta manera, colócalos en un recipiente con agua tibia y unas gotas de lavavajillas.
Déjalos aproximadamente entre 10 y 15 minutos.
El objetivo no es simplemente mojarlos. Durante ese tiempo, el agua caliente y el detergente ayudan a reblandecer la película grasa.
Después será mucho más fácil eliminarla sin necesidad de utilizar un estropajo agresivo.
No sumerjas piezas que contengan componentes eléctricos o electrónicos.
Paso 4: utiliza un cepillo para los rincones
Saca cada mando y frótalo suavemente con un cepillo de dientes viejo.
Presta especial atención a las ranuras, laterales y parte posterior, donde suele concentrarse la mayor cantidad de grasa.
No necesitas aplicar una presión excesiva.
Si la suciedad se ha ablandado correctamente, debería desprenderse poco a poco.
Para ranuras especialmente estrechas puedes utilizar un bastoncillo ligeramente humedecido.
¿Qué hacer con la grasa muy incrustada?
Cuando el agua con lavavajillas no sea suficiente, puedes probar una pequeña cantidad de pasta de bicarbonato y agua en superficies compatibles.
Coloca unas cucharadas de bicarbonato en un recipiente y añade agua poco a poco hasta obtener una pasta espesa.
Aplícala únicamente sobre las zonas problemáticas y déjala actuar unos minutos.
Después frota suavemente con el cepillo y retírala con un paño húmedo.
Antes de utilizar bicarbonato en acabados delicados o sobre marcas impresas, prueba en una zona poco visible o consulta las instrucciones del fabricante, ya que su ligera acción abrasiva no es apropiada para todas las superficies.
No olvides limpiar detrás de los mandos
Aquí suele estar la mayor sorpresa.
Si has podido retirar los botones, probablemente encontrarás un círculo de grasa acumulada alrededor de cada eje.
En lugar de pulverizar limpiador directamente sobre el panel, aplícalo primero sobre la bayeta.
Esto permite controlar mejor la humedad y reduce el riesgo de que el líquido penetre por los orificios del mecanismo.
Pasa la bayeta cuidadosamente alrededor de cada eje.
Para las esquinas utiliza un bastoncillo o el cepillo ligeramente humedecido.
Mucho cuidado con el agua
Una cocina no debe limpiarse como si todas sus piezas pudieran empaparse.
Evita verter agua directamente sobre los mecanismos y tampoco rocíes grandes cantidades de producto alrededor de los ejes de los mandos.
La bayeta debe estar húmeda, pero bien escurrida.
Este detalle es especialmente importante en cocinas con encendido eléctrico o controles electrónicos.
Limpia también todo el panel frontal
Una vez retirados los restos más difíciles alrededor de los mandos, aprovecha para limpiar toda la superficie.
Para acero inoxidable, una bayeta suave con agua jabonosa suele ser un buen comienzo.
Pasa el paño siguiendo la dirección del acabado del acero y después retira el jabón con otra bayeta limpia ligeramente humedecida.
Evita estropajos metálicos y materiales muy abrasivos, ya que pueden dejar arañazos permanentes.
También debes tener cuidado con los números, líneas y símbolos impresos alrededor de los controles. Frotarlos agresivamente puede deteriorarlos.
El secado es más importante de lo que parece
Después de limpiar los mandos, acláralos si corresponde y sécalos completamente.
Presta especial atención a la parte posterior y a cualquier cavidad donde pueda quedar agua.
Haz lo mismo con el panel de la cocina.
Si has retirado los mandos, no los vuelvas a colocar mientras todavía estén húmedos.
Una vez completamente secos, instálalos de nuevo en su posición correcta.
Lo que no deberías hacer
Ante una capa de grasa muy oscura puede resultar tentador recurrir inmediatamente a productos fuertes o a herramientas abrasivas.
Pero hay que tener cuidado.
No utilices cuchillos, lana de acero ni objetos metálicos para raspar la grasa. Puedes rayar el panel o dañar los propios mandos.
Tampoco mezcles diferentes productos de limpieza. En particular, nunca mezcles lejía con amoníaco, vinagre, ácidos u otros limpiadores, porque algunas combinaciones pueden liberar gases peligrosos.
Utilizar más productos no significa necesariamente limpiar mejor.
El mejor truco es evitar que la grasa llegue a ese estado
Una vez que los mandos estén limpios, mantenerlos así resulta muchísimo más sencillo.
Después de cocinar y cuando la superficie ya esté fría, pasa una bayeta húmeda con una gota de lavavajillas por los mandos y el panel.
Después seca la zona.
Esta limpieza rápida puede llevar menos de un minuto y evita que pequeñas salpicaduras pasen por numerosos ciclos de calentamiento hasta convertirse en una capa difícil de eliminar.
¿Cada cuánto conviene hacer una limpieza profunda?
Dependerá de cuánto cocines, especialmente de la frecuencia con la que frías alimentos.
Como norma práctica, revisa los mandos durante la limpieza semanal de la cocina.
Si notas que empiezan a sentirse pegajosos al tocarlos, no esperes a que la grasa se vuelva marrón o negra.
Cuanto más reciente sea la suciedad, menos esfuerzo necesitarás para retirarla.
Un pequeño detalle que cambia el aspecto de toda la cocina
Puede parecer una zona insignificante, pero unos mandos cubiertos de grasa hacen que incluso una cocina limpia parezca descuidada.
El método es sencillo: ablandar la grasa con agua tibia y lavavajillas, trabajar los rincones con un cepillo suave, recurrir al bicarbonato solo cuando sea apropiado y secarlo todo perfectamente.
El cambio puede ser enorme, especialmente cuando llevamos tiempo sin limpiar detrás de los botones.
Y después de conseguir que vuelvan a estar impecables, basta con dedicarles unos segundos después de cocinar para evitar tener que repetir una limpieza tan profunda.