Así consigues que un árbol de granada joven desarrolle una estructura equilibrada eliminando el exceso de brotes de la base

El granado tiene una tendencia natural a producir numerosos chupones y brotes desde la base. Cuando el árbol es joven, estos tallos pueden multiplicarse rápidamente hasta darle un aspecto parecido al de un arbusto muy denso.

Aunque este comportamiento es completamente natural, si queremos formar el granado como un pequeño árbol con una estructura definida, conviene seleccionar los tallos principales y retirar progresivamente aquellos brotes basales que compiten con ellos.

La clave está en hacerlo con criterio: no se trata de cortar indiscriminadamente, sino de decidir primero qué forma queremos conseguir y conservar las ramas mejor situadas.

¿Por qué aparecen tantos brotes alrededor del tronco?

El granado, Punica granatum, puede crecer naturalmente como arbusto de varios tallos. Por eso tiene facilidad para emitir nuevos brotes desde la zona basal y las raíces.

Su aparición puede ser especialmente abundante en ejemplares jóvenes.

Si dejamos crecer todos esos tallos, la planta puede terminar formando una mata muy cerrada.

Esto no significa necesariamente que el granado esté enfermo. Es simplemente parte de su forma natural de crecimiento.

Primero decide qué estructura quieres

Antes de coger las tijeras, hay que tomar una decisión importante.

Un granado puede cultivarse principalmente de dos maneras:

  • como arbusto de varios troncos;
  • como árbol con uno o unos pocos troncos principales.

Ambas opciones son válidas.

Si buscas un árbol pequeño con una copa elevada y una base despejada, tendrás que controlar periódicamente los brotes que nacen alrededor del tronco.

Si prefieres una forma arbustiva, puedes conservar varios tallos bien distribuidos.

Cómo elegir el tronco principal

En un granado joven destinado a crecer como árbol, observa todos los tallos antes de cortar.

Busca uno que sea:

  • vigoroso;
  • relativamente recto;
  • sano;
  • bien situado;
  • suficientemente fuerte para convertirse en el eje principal.

No siempre el tallo más alto es automáticamente el mejor.

También importa su orientación y la estructura que está desarrollando en la parte superior.

Elimina primero los brotes claramente innecesarios

Una vez elegido el tronco o los troncos principales, empieza por los brotes basales más evidentes.

Utiliza tijeras de poda limpias y bien afiladas.

Corta cada brote cerca de su punto de origen, procurando no dañar la corteza del tronco principal.

No dejes largos muñones, porque pueden secarse y resultar antiestéticos.

Al mismo tiempo, evita cortar dentro del tejido del tronco.

No arranques los chupones con fuerza

Cuando los brotes son muy tiernos puede parecer sencillo arrancarlos con la mano.

Sin embargo, un tirón demasiado fuerte puede desgarrar la corteza.

Es preferible utilizar una herramienta limpia y realizar un corte controlado.

Para brotes finos bastarán unas tijeras de poda manuales.

Si alguno ha crecido demasiado y ya es grueso, utiliza una herramienta adecuada a su diámetro.

¿Hay que eliminar todos los brotes en una sola sesión?

No necesariamente.

Si el árbol está extremadamente congestionado y nunca ha sido formado, una poda demasiado intensa de una sola vez puede resultar innecesariamente agresiva.

Empieza eliminando los brotes claramente sobrantes y observa la estructura que queda.

Puedes continuar formando el árbol gradualmente.

El objetivo es obtener una estructura equilibrada, no transformar radicalmente el granado en pocos minutos.

Busca una copa abierta y equilibrada

Después de despejar la base, observa las ramas superiores.

En un árbol joven interesa conservar ramas que se distribuyan alrededor del tronco y dispongan de espacio para crecer.

Retira prioritariamente aquellas que:

  • estén secas;
  • estén rotas;
  • se crucen de forma problemática;
  • crezcan directamente hacia el interior;
  • compitan claramente con la estructura seleccionada.

No es necesario conseguir una simetría perfecta.

Un árbol real nunca desarrolla una geometría completamente uniforme.

Evita una poda excesiva de la copa

Si el principal problema son los brotes de la base, concéntrate primero en ellos.

No combines automáticamente esta tarea con una reducción drástica de toda la copa.

Las hojas son las encargadas de producir energía para el árbol.

En un ejemplar joven interesa conservar suficiente follaje sano para que pueda continuar desarrollando raíces, tronco y ramas.

¿Cuál es el mejor momento para formar un granado?

Las intervenciones estructurales importantes suelen realizarse durante el periodo de reposo o hacia el final del invierno, antes de que comience con fuerza el nuevo crecimiento, teniendo en cuenta el clima local.

Sin embargo, los chupones tiernos que aparecen durante la temporada pueden eliminarse cuando todavía son pequeños.

Retirarlos pronto tiene una ventaja importante: el corte es mucho menor y el trabajo resulta más sencillo.

Evita realizar podas fuertes cuando el árbol esté sometido a estrés intenso por calor, sequía u otros problemas.

Utiliza herramientas limpias

Antes de empezar, limpia las tijeras y comprueba que estén bien afiladas.

Una herramienta desafilada aplasta los tejidos en lugar de realizar un corte limpio.

También es conveniente limpiar las herramientas entre plantas, especialmente si has estado trabajando previamente con ejemplares que presentaban síntomas de enfermedad.

Aprovecha para revisar la base

Cuando retires los brotes sobrantes, podrás observar mucho mejor el tronco.

Comprueba si existen:

  • heridas;
  • grietas;
  • zonas de corte antiguas;
  • daños producidos por herramientas;
  • signos de plagas.

Mantener la base despejada facilita estas inspecciones.

No amontones tierra alrededor del tronco

Después de limpiar los brotes basales, no cubras el tronco con una montaña de tierra o acolchado.

El nivel del suelo debe mantenerse apropiado alrededor de la base.

Si utilizas acolchado para conservar humedad, deja un pequeño espacio libre alrededor del tronco.

Evita que materiales constantemente húmedos permanezcan pegados directamente a la corteza.

Riega correctamente después de la poda

Eliminar algunos chupones no significa que el árbol necesite inmediatamente grandes cantidades adicionales de agua.

Mantén el programa de riego apropiado para un granado joven según el clima y el tipo de suelo.

Los ejemplares recién establecidos necesitan mayor atención que los árboles maduros, pero tampoco conviene mantener las raíces permanentemente encharcadas.

Un riego profundo y espaciado suele favorecer un sistema radicular más adecuado que pequeñas cantidades superficiales aplicadas continuamente, adaptándolo siempre a las condiciones locales.

No intentes compensar con demasiado fertilizante

Después de podar, algunas personas aplican una gran dosis de fertilizante esperando acelerar la recuperación.

No es necesario.

Si el árbol está plantado en un suelo razonablemente fértil y crece correctamente, una fertilización excesiva puede estimular demasiado crecimiento vegetativo.

Aporta nutrientes únicamente cuando sean necesarios y en cantidades adecuadas.

Los brotes de la base pueden volver

Eliminar los chupones una vez no significa que desaparezcan para siempre.

El granado tiene una fuerte tendencia a producirlos nuevamente.

Durante la temporada de crecimiento, revisa periódicamente la base.

Cuando encuentres un nuevo brote pequeño que no forme parte de la estructura elegida, retíralo pronto.

Resulta mucho más fácil cortar un tallo joven que esperar hasta que alcance un grosor considerable.

¿Qué ocurre si quieres un granado de varios troncos?

En ese caso, no tienes que eliminar todos los brotes.

Selecciona unos pocos tallos vigorosos y bien distribuidos para formar la estructura principal.

Después elimina aquellos que aparezcan excesivamente juntos o que crezcan hacia el interior.

Así puedes conseguir un granado con aspecto arbustivo pero ordenado, en lugar de una masa congestionada de tallos.

No sacrifiques estabilidad por estética

Un granado joven puede parecer mucho más elegante después de despejar completamente su base, pero la formación debe realizarse pensando en el desarrollo futuro.

Conserva una estructura capaz de soportar posteriormente el peso del follaje y de los frutos.

Las ramas principales deben estar razonablemente distribuidas y no concentrarse todas en un único punto débil.

Qué aspecto debería tener después

Tras la poda, la diferencia debería ser clara pero natural.

La base estará más despejada y será posible identificar fácilmente el tronco o los troncos seleccionados.

La copa conservará suficiente follaje y las ramas principales tendrán más espacio.

No hace falta dejar el árbol excesivamente desnudo para conseguir este resultado.

Vigila la respuesta del granado

Durante las semanas posteriores, observa el crecimiento.

Un árbol sano debería continuar desarrollando hojas y nuevos brotes en la estructura que has conservado.

También es probable que aparezcan nuevos chupones desde la base.

Esto no significa que hayas podado incorrectamente.

Simplemente retíralos periódicamente mientras sean pequeños si quieres mantener la forma de árbol.

El mantenimiento anual es mucho más sencillo

La primera formación puede requerir cierta atención, especialmente si el granado ha crecido libremente durante varios años.

Después, el mantenimiento se vuelve mucho más fácil.

Normalmente bastará con:

  • eliminar nuevos chupones;
  • retirar madera seca o dañada;
  • controlar ramas mal orientadas;
  • conservar una copa razonablemente aireada;
  • revisar la estructura cada temporada.

Unos minutos de mantenimiento periódico pueden evitar una poda mucho más complicada posteriormente.

El resultado: un granado joven con una estructura clara y equilibrada

La abundancia de brotes basales es completamente normal en un granado, pero podemos controlarla cuando queremos cultivarlo con forma de árbol.

El método consiste en seleccionar primero el tronco o los tallos principales, eliminar progresivamente los chupones que compiten con ellos y conservar una copa suficientemente abierta y equilibrada.

No busques eliminar la mayor cantidad posible de ramas. Busca conservar las correctas.

Si revisas la base varias veces durante la temporada y retiras los nuevos brotes cuando todavía son pequeños, el granado mantendrá una estructura mucho más definida y será considerablemente más fácil de cuidar a medida que crezca.

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