Los protectores y salvamanteles de silicona son extremadamente prácticos en la cocina. Resisten el calor, protegen la encimera y se pueden utilizar una y otra vez. Sin embargo, después de meses de uso pueden desarrollar un problema bastante desagradable: aunque los lavemos, siguen teniendo un tacto grasiento o pegajoso.
Además, los modelos de colores claros pueden adquirir un tono marrón y acumular suciedad en sus pequeños relieves.
Antes de tirarlos, merece la pena probar una limpieza más profunda. En muchos casos, agua caliente, detergente para platos y bicarbonato de sodio son suficientes para conseguir un cambio sorprendente.
¿Por qué la silicona se vuelve pegajosa?
La cocina está llena de pequeñas partículas de grasa.
Cada vez que freímos, cocinamos o manipulamos alimentos grasos, una fina película puede terminar depositándose sobre los objetos que tenemos cerca.
La silicona puede retener estos residuos, especialmente cuando presenta diseños con relieves, ranuras o estructuras de panal.
Con el tiempo, las capas de grasa se mezclan con polvo y otros restos de cocina. El resultado es esa superficie pegajosa que parece continuar sucia incluso después de pasarla por agua y detergente.
El primer paso: agua caliente y detergente
Llena un recipiente o el fregadero con agua caliente, siempre dentro de una temperatura segura para el producto.
Añade unas gotas de un buen detergente desengrasante para platos.
Introduce los protectores y deja que permanezcan en el agua durante unos 15 o 20 minutos.
El objetivo es ablandar la película de grasa antes de empezar a frotar.
Muchas veces intentamos limpiar inmediatamente una superficie muy grasienta, cuando dejar que el detergente actúe durante unos minutos facilita muchísimo el trabajo.
Añade bicarbonato para la suciedad más resistente
Si después del primer remojo los protectores continúan pegajosos, el bicarbonato puede ser de gran ayuda.
Retira el protector del agua y, mientras todavía está húmedo, espolvorea una pequeña cantidad de bicarbonato sobre las zonas más sucias.
También puedes preparar una pasta mezclando bicarbonato con unas gotas de agua.
Extiéndela sobre la superficie y déjala actuar aproximadamente entre 10 y 15 minutos.
Después, frota suavemente con una esponja.
Presta atención a los pequeños relieves
Los protectores de silicona con diseños geométricos son especialmente difíciles de limpiar.
La grasa puede quedarse atrapada dentro de cientos de pequeñas ranuras.
Una esponja convencional puede limpiar la superficie, pero no necesariamente llegar hasta el fondo de cada hueco.
Para estas zonas resulta útil emplear un cepillo de cerdas suaves o un cepillo de dientes viejo.
Pásalo cuidadosamente siguiendo el dibujo del protector.
No es necesario ejercer una presión excesiva. La combinación del remojo previo y el detergente debería haber ablandado buena parte de los residuos.
Aclara con abundante agua
Cuando hayas terminado de frotar, aclara muy bien los protectores.
Este paso es más importante de lo que parece.
Si quedan restos de detergente o bicarbonato entre las pequeñas cavidades de la silicona, la superficie puede tener un tacto extraño una vez seca.
Utiliza abundante agua y pasa los dedos por toda la superficie mientras aclaras para comprobar que no quedan residuos.
Déjalos secar completamente
Después del aclarado, sacude el exceso de agua y coloca los protectores en un lugar ventilado.
Lo ideal es dejarlos secar completamente al aire.
Si tienen un diseño de panal profundo, puedes colocarlos verticalmente para facilitar que el agua salga de todas las cavidades.
No los guardes todavía húmedos, especialmente si van a quedar apilados dentro de un cajón.
¿Qué hacer si todavía están grasientos?
En protectores que llevan mucho tiempo sin una limpieza profunda puede ser necesario repetir el proceso.
Realiza otro remojo con agua caliente y detergente y vuelve a trabajar las zonas problemáticas.
En lugar de utilizar inmediatamente productos más agresivos, suele ser mejor realizar dos ciclos de limpieza.
Si la silicona es apta para lavavajillas según el fabricante, también puede utilizarse este electrodoméstico como parte de la limpieza habitual.
Comprueba siempre las indicaciones específicas del producto antes de hacerlo.
Hay una diferencia entre suciedad y deterioro
Este punto es importante.
Si después de varias limpiezas el protector continúa teniendo una textura anormalmente pegajosa, el problema podría no ser únicamente la grasa.
Los materiales también envejecen.
Una pieza de silicona deteriorada por temperaturas excesivas, productos incompatibles o muchos años de utilización puede experimentar cambios en su superficie.
Si observas grietas, zonas quebradizas, deformaciones, desprendimientos o una textura que no mejora después de limpiarla correctamente, puede ser el momento de sustituirla.
Evita los estropajos demasiado agresivos
Cuando vemos una capa marrón de grasa acumulada, resulta tentador recurrir al estropajo más fuerte disponible.
No siempre es una buena solución.
Un utensilio excesivamente abrasivo puede deteriorar la superficie. Es preferible dejar actuar el detergente durante más tiempo y utilizar una esponja o cepillo apropiado.
La paciencia suele funcionar mejor que la fuerza.
No mezcles productos de limpieza
Tampoco es necesario crear complicadas mezclas caseras.
Nunca combines diferentes limpiadores domésticos al azar. Algunas combinaciones pueden provocar reacciones peligrosas.
Para este método basta con trabajar principalmente con agua caliente, detergente para platos y bicarbonato.
Si utilizas otro producto comercial, sigue las instrucciones de su etiqueta y comprueba previamente que sea compatible con silicona.
Cómo evitar que vuelvan a ponerse pegajosos
Una vez limpios, mantener los protectores en buen estado es bastante sencillo.
No esperes varios meses para eliminar la grasa.
Después de utilizarlos con recipientes especialmente grasientos, lávalos con agua caliente y detergente. Asegúrate de limpiar también las ranuras y déjalos secar por completo antes de guardarlos.
Además, conviene realizar periódicamente una limpieza más profunda aunque aparentemente todavía estén limpios.
Así evitarás que se forme una película de grasa difícil de eliminar.
Un antes y un después que puede sorprender
Un protector de silicona cubierto de grasa puede adquirir un tono marrón y parecer mucho más viejo de lo que realmente es.
Sin embargo, después de eliminar las capas acumuladas, puede recuperar buena parte de su color y, sobre todo, perder ese desagradable tacto pegajoso.
El secreto está en ablandar primero la grasa con agua caliente y detergente, tratar la suciedad resistente con bicarbonato, limpiar bien los relieves y aclarar abundantemente.
Antes de tirar esos viejos protectores que parecen imposibles de recuperar, prueba una limpieza profunda. El resultado puede ser mucho más evidente de lo que esperabas.