La bandeja de cristal del microondas parece fácil de mantener limpia, pero basta con unas cuantas salpicaduras de salsa, aceite y comida para que termine cubierta por una película amarillenta y pegajosa. Cuando esa grasa se calienta repetidamente, puede adherirse con tanta fuerza que un simple lavado rápido deja de ser suficiente.
Antes de empezar a rascar o utilizar limpiadores muy agresivos, hay un método doméstico mucho más sencillo: agua caliente, lavavajillas y tiempo de remojo.
El secreto no está en frotar más fuerte, sino en conseguir que la grasa endurecida se ablande antes de intentar retirarla.
Por qué la bandeja del microondas acaba tan grasienta
Cada vez que calentamos un plato sin cubrirlo, pequeñas gotas de grasa y alimento pueden salir despedidas.
Parte de ellas terminan sobre las paredes del aparato y otra parte cae directamente sobre el plato giratorio.
El problema aparece cuando seguimos utilizando el microondas sin retirar esas salpicaduras.
La grasa se calienta, se enfría y vuelve a calentarse numerosas veces. Poco a poco puede formar una película difícil de eliminar con una bayeta húmeda.
Además, el polvo y pequeños restos de alimentos se adhieren a esa superficie grasa, haciendo que el cristal pierda su transparencia.
El método más sencillo comienza fuera del microondas
Lo primero es esperar a que el aparato y la bandeja estén completamente fríos.
Retira cuidadosamente el plato de cristal sujetándolo con ambas manos.
Este detalle es importante: algunas bandejas son pesadas y pueden resultar especialmente resbaladizas cuando están mojadas.
Colócala sobre una superficie estable.
Evita someter un plato de cristal todavía caliente a un cambio brusco de temperatura, ya que el choque térmico podría dañarlo.
Prepara un baño de agua caliente y lavavajillas
Llena el fregadero o un recipiente suficientemente grande con agua caliente, pero no hirviendo.
Añade unas gotas de lavavajillas desengrasante y mezcla.
Introduce la bandeja hasta que la superficie sucia quede en contacto con el agua.
Ahora llega la parte que realmente facilita el trabajo: no empieces a frotar inmediatamente.
Déjala en remojo aproximadamente entre 10 y 20 minutos.
Durante ese tiempo, el agua caliente y el detergente ayudan a reblandecer los restos secos y a desprender la película grasa.
Después del remojo, la diferencia se nota
Retira la bandeja con cuidado y utiliza una esponja suave o una bayeta de microfibra.
Pasa la esponja por toda la superficie, prestando especial atención al borde exterior y a la zona central donde encaja el mecanismo giratorio.
La grasa que antes parecía pegada debería desprenderse con mucha menos resistencia.
Si todavía encuentras zonas difíciles, vuelve a introducir la bandeja en el agua durante otros diez minutos.
Es preferible repetir el remojo antes que empezar a rascar el cristal con herramientas duras.
Para la grasa más resistente, haz una pasta suave
Si después del lavado siguen quedando algunos residuos adheridos, el bicarbonato puede utilizarse con prudencia.
Mezcla una pequeña cantidad de bicarbonato con unas gotas de agua hasta obtener una pasta.
Aplícala únicamente sobre la zona problemática y déjala actuar unos minutos.
Después frota muy suavemente con una esponja no abrasiva y aclara.
No es necesario cubrir toda la bandeja con bicarbonato si el lavavajillas ya ha eliminado la mayor parte de la grasa.
Cuanto más suave sea el procedimiento, menor será el riesgo de dejar marcas.
¿Hace falta utilizar vinagre?
Para eliminar grasa, el vinagre no debería ser necesariamente la primera opción.
El lavavajillas está formulado precisamente para dispersar grasas y aceites, por lo que suele funcionar mejor como tratamiento inicial.
El vinagre puede resultar útil para determinados depósitos minerales o marcas producidas por el agua, pero no sustituye la acción desengrasante del detergente.
Si el problema principal es esa película amarillenta y pegajosa típica de la grasa de cocina, empieza siempre por agua caliente y lavavajillas.
No utilices estropajos metálicos
Cuando una mancha lleva meses adherida al cristal, puede resultar tentador utilizar un estropajo metálico o incluso intentar rasparla con un cuchillo.
No merece la pena.
Los materiales abrasivos pueden arañar la superficie. Las pequeñas marcas no solo empeoran el aspecto del cristal, sino que pueden facilitar que la suciedad vuelva a adherirse.
Utiliza una esponja apta para superficies delicadas o una bayeta de microfibra.
Si una mancha no sale, aumenta el tiempo de remojo, no la fuerza.
Aclara hasta eliminar todo el detergente
Una vez limpia, enjuaga abundantemente la bandeja con agua.
Comprueba que no quedan restos de jabón, especialmente alrededor de las pequeñas ranuras o relieves de la parte inferior.
Después sécala con un paño limpio.
Es precisamente al secarla cuando comprobarás mejor el resultado.
Una bandeja que parecía amarillenta y opaca puede recuperar gran parte de su transparencia simplemente eliminando la película de grasa acumulada.
Aprovecha para limpiar el aro con ruedas
Debajo del plato de cristal suele encontrarse un aro de plástico con pequeñas ruedas.
También acumula grasa, migas y restos de comida.
Retíralo y comprueba las recomendaciones del fabricante. En muchos modelos puede limpiarse suavemente con agua jabonosa.
Presta atención a las ruedas, porque la suciedad acumulada puede impedir que giren correctamente.
Aclara y seca completamente el aro antes de volver a colocarlo.
No olvides la superficie situada debajo de la bandeja
Si el plato estaba muy sucio, probablemente el fondo del microondas tampoco estará impecable.
Con el aparato apagado y frío, pasa una bayeta suave ligeramente humedecida con agua y unas gotas de lavavajillas.
No empapes el interior.
Para las salpicaduras secas, puedes colocar dentro del microondas un recipiente apto con agua y calentarlo durante unos minutos para generar vapor. Después deja reposar brevemente y limpia con cuidado.
El vapor ayuda a ablandar muchos residuos.
Ten mucha precaución al manipular el recipiente, porque el agua y el vapor pueden estar extremadamente calientes.
Nunca introduzcas determinadas piezas en agua
La bandeja de cristal extraíble es una cosa; el aparato completo, evidentemente, es otra.
No viertas agua directamente en el interior del microondas y evita que grandes cantidades de líquido entren en las aberturas de ventilación o componentes internos.
Tampoco desmontes piezas eléctricas para limpiarlas.
Si tienes dudas sobre si una pieza extraíble puede lavarse o introducirse en el lavavajillas, consulta el manual de tu modelo.
¿Puede meterse la bandeja en el lavavajillas?
Depende del fabricante.
Muchas bandejas giratorias de cristal son aptas para lavavajillas, pero no debería darse por sentado.
El manual del microondas suele indicar el procedimiento recomendado.
Incluso cuando puede utilizarse el lavavajillas, un remojo previo resulta muy útil si existe una capa gruesa de grasa endurecida.
El truco para que no vuelva a ponerse así
Una vez que la bandeja está transparente, mantenerla de ese modo resulta mucho más fácil.
La solución más eficaz consiste en evitar que las salpicaduras lleguen a acumularse.
Utiliza una tapa apta para microondas sobre los platos que puedan salpicar.
Y cuando observes una mancha reciente, límpiala cuando el aparato esté frío en lugar de esperar semanas.
La grasa recién depositada se elimina en segundos. Después de numerosos ciclos de calentamiento puede requerir bastante más trabajo.
Una limpieza profunda de vez en cuando marca la diferencia
También merece la pena retirar periódicamente el plato y limpiar debajo.
Es una zona que rara vez vemos y donde pueden esconderse migas, gotas de salsa y grasa.
Una rutina sencilla puede ser suficiente:
- limpiar inmediatamente las salpicaduras grandes;
- pasar una bayeta por el interior cada pocos días si se utiliza mucho;
- lavar la bandeja periódicamente con agua y lavavajillas;
- utilizar una tapa para reducir nuevas manchas.
De esta forma no será necesario enfrentarse nuevamente a una gruesa película pegajosa.
Transparente otra vez sin productos agresivos
Cuando una bandeja de microondas está cubierta de grasa, el resultado puede parecer mucho peor de lo que realmente es.
Antes de comprar un limpiador específico, prueba el procedimiento más sencillo: retira la bandeja fría, déjala en agua caliente con lavavajillas durante 10–20 minutos y límpiala con una esponja suave.
En las manchas persistentes, repetir el remojo suele funcionar mejor que frotar agresivamente.
Después solo queda aclarar, secar y colocar nuevamente el plato y su aro en la posición correcta.
Un poco de paciencia puede ser suficiente para transformar una bandeja amarillenta y pegajosa en un cristal limpio y transparente, sin recurrir a estropajos metálicos ni a productos innecesariamente fuertes.